A la intemperie, en mitad de un bosque, aire frio del amanecer rozo su rostro y se removió bajo las pieles. Las sensaciones que cada día la embargaban, al despertar, al exterior de las cuevas, sobre la gran capa de nieve, llegaron a ella.
Pero habia algo diferente, algo bien distinto.
El calor, sentía su piel arder, el calor de un cuerpo próximo al suyo.
Un fuerte brazo sobre su cintura, ese fornido pecho pegado a su espalda y el aliento en su cuello, sentía su cálido aliento rozando su cuello.
Permaneció con los ojos cerrados, embargada por una creciente sensación, extendiéndose por su interior.
Y los gritos llegaron a ellos, rompiendo cualquier conexión que habían creado.
Sintió como Aclair se incorporaba bruscamente y la sensación de frío, de vacio la inundo. Se esforzó por ignorarla y se levanto sujetando la piel contra su cuerpo.
-¿Qué pasa? –pregunto mirando a su alrededor
-No lo sé –y el se salió de la improvisada cama que habían utilizado durante la noche y recogió su ropa de la nieve para vestirse rápidamente.
Sin esperar Freya se dio prisa en vestirse y juntos atravesaron el bosque de regreso al campamento, del cual habían olvidado la existencia hasta que los gritos habían recorrido el bosque.
Cuando salieron del resguardo de los arboles, observaron un campamento consumido en los nervios. Los hombres corrían de un lado a otro, dando órdenes, preparándose.
Si, preparándose.
Preparándose para lo que parecía una lucha.
Quinsi apareció en ese instante, unos metros delante de ellos y se dieron prisa en llegar a él, segundos después Ulises se paró a su lado. Y Freya sintió una creciente tensión en su estomago.
-¡¿Qué es lo que pasa?! –Aclair hablo y todos los hombres que se movían por el campamento dejaron lo que hacían y posaron su atención en el.
-Les han visto –Fue Ulises quien hablo, pero sus ojos estaban puestos en ella, llenos de reproche. Haciéndole saber que imaginaba porque estaban desaparecidos juntos en pleno bosque. Entonces miro a Aclair y ambos se sostuvieron la mirada unos segundos.
-Se están aproximando a la otra aldea, dos quilómetros al Este –Quinsi hablo mirando a ambos.
-¿Al Este? –Freya frunció el ceño. ¿Hacia las montañas?
-¡¡Os quiero a todos listos!! ¡¡Vamos tras ellos antes de que se escondan!! –Aclair camino a prisa hacia su tienda y Quinsi tras él.
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El Invencible
RomansaAclair MacCarty, Laird del clan del Hielo. Un clan situado en las frías tierras del norte, donde ningún legado antes había sobrevivido y ellos lo han hecho. Todas las tierras del norte les pertenecen. Todos los clanes les respetan, les temen. Son gu...
