Capitulo 7: Odio profundo

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Estaba agotada.

Le pesaba el cuerpo y ni siquiera sabía cómo era capaz de seguir en pie, caminando, atravesando ese frio bosque con la lluvia intensa cayendo sobre ellos.

-Ya queda poco –Allan giro el rostro hacia atrás, hacia ella, mirándola con compasión.

-Sigamos –respondió alzando la barbilla, guardando en lo más profundo de su ser, su malestar, su dolor, su desolación. No quería compasión, no quería ni su compasión ni la de nadie.

Hoy habia matado, habia arrebatado la vida a un hombre, habia manchado sus manos de sangre y sabia que no sería la última vez.

-Hemos llega...-Allan se quedo allí parado, al salir del resguardo de los arboles, observando las cuevas.

-Dios Santo –Ethan soltó la espada que habia robado a uno de los guerreros y esta se clavo en la tierra mojada.

-¿Qué pasa? –Freya se acerco a ellos y les aparto, pasando entre ambos. Sus ojos divisaron las cuevas, pero también la desolación, la sangre y el dolor que habia a su alrededor.

Era su gente, su clan.

Mujeres, niños, algunos guerreros malheridos.

-¡¡Gracias al cielo!! –Algort, uno de los guerreros de confianza de su padre, se acerco a ellos corriendo –Mi señora, estáis bien.

Pero ella no le miraba, no podía.

Sus ojos estaban fijos en lo que quedaba de su clan.

Mujeres que aun lloraban la pérdida de sus seres amados, abrazando a sus hijos. Niños manchados de sangre, adolescentes aferrándose a espadas y dagas. Los pocos guerreros que habían, estaban heridos, tirados en el suelo, gimiendo, mientras la sangre manchaba la tierra y los que no tenían heridas externas, la tenían en el alma. Se podía ver en sus ojos, en sus rostros.

Lo habían perdido todo.

-¿Cómo ...? –Allan observo a Algort con el ceño fruncido

-El Laird nos ordeno traer a los que pudiéramos, mientras ellos los entretenían –agacho la mirada, conteniendo el dolor que sentía.

-¿Y ahora? –Ethan miro a Allan

-No lo sé –el fijo la vista en Freya –Pero tenemos que irnos de aquí

-¿Irnos? –ella lo miro bruscamente -¿Cómo vamos a irnos? Están heridos –los señalo -¡¿Cómo pretendes que tan siquiera tengan fuerzas para dar un paso?!

-No hablo de ellos –El la miro a los ojos –Nos vamos nosotros

-¿Nosotros? –contuvo el aliento al comprender

-Mi misión es protegerte y aquí no puedo hacerlo –miro a lo que quedaba del clan y suspiro, volvió a posar la vista en ella –Son demasiados, llamaríamos la atención. Las cuevas son seguras pero no para tantos. Tenemos que escondernos en otro lugar y después acudiremos a otro clan y nos acogerán.

-¡¿Acogernos?! ¡¡Este es mi clan!! –señalo a todos, que los miraban con la desesperación y el dolor reflejado en sus ojos -¡¡Esta es mi gente!!

-¡No queda nada del clan MacGabe! –Allan apretó los puños –Tu eres lo más importante...

-Pues yo no me voy a ninguna parte, esta es mi gente, mi clan ¡Y con ellos esta mi sitio! –dio un paso al frente mirándoles, después giro el rostro levemente hacia Allan –Si quieres irte, vete. Pero yo me quedo con ellos.

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