Abrí mis ojos lentamente, sintiendo como mis párpados pesaban un poco al hacerlo.
Al mirar a mi alrededor observé que estaba en la habitación, tumbada en la cama, todo estaba oscuro a mi alrededor, no entraba ni un solo rayo de luz al interior y fue cuando me di cuenta de que era de noche, si no recordaba mal, justo cuando me había desmayado era de día.
¿Entonces cuanto tiempo había estado inconsciente?
Cerré mis ojos apretándolos un poco al sentir un lijero dolor en la parte de detrás de mí cabeza, pero el dolor se esfumó cuando dejé de moverme. Nuevamente volví a abrirlos, con la respiración esta vez más tranquila, y casi salté de mi sitio al toparme con la figura de Jared enfrente de mi, ni siquiera me había dado cuenta de su presencia.
El, en cambio, comenzó a acercarse lentamente hasta sentarse al lado derecho de la cama, mirando fijamente la puerta, con sus codos posados en sus rodillas y su barbilla apoyada en las palmas de sus manos, pero en ningún momento fijó su mirada en mí.
-¿Como has llegado aquí? No escuché la puerta...- susurré observandolo con mi cabeza ladeada ya que no podía girarme por completo si no, la cabeza podría explotarme de dolor.
-Si te lo dijera no lo creerías así que....-dijo y se encogió de hombros con indiferencia, sin dejar de mirar un punto fijo en la puerta. ¿Era aquello más interesante que mirarme a los ojos?
-¿Y porque no?- pregunté en un inaudible susurro intentando incorporarme de nuevo, pero fracasé, así que decidí que era mejor quedarme tumbada sin moverme un solo centímetro.- Algo me dice que no lo estás contando todo. - dije en modo acusador, frunciendo él ceño en su dirección, más bien enfrentandome a su perfil ya que no conseguía ver su rostro completo . El comenzó a reír negando con su cabeza al mismo tiempo, y después giró su rostro para mirarme, con la sonrisa plasmada en sus labios, una amplia sonrisa de boca abierta que dejaba ver su dentadura blanca.
-¿Que te hace pensar que no te estoy contando todo? - preguntó elevando una ceja en mi dirección. Sus ojos observaban cada facción de mi rostro, desde los pequeños mechones de cabello que caían por mi frente, hasta pasear su mirada por mis pómulos y acabar finalmente posandose en mis labios. Tragué saliva en seco y sentí mís músculos tensarse.
Abrí la boca para poder contestarle q su pregunta, pero la cerré en el momento que me centré en observarlo atentamente. Aunque todo estuviera oscuro, las heridas en su rostro y en sus brazos estaban visibles.
Su pómulo estaba lijeramente enrojecido al igual que la parte baja de su labio inferior, bajando por sus brazos podía ver claramente unos largos rasguños, bastante profundos recorrerlo por completo.
Él al parecer se dió cuenta de lo que estaba mirando y simplemente soltó un suspiro, humedeciendo sus labios.
-¿Como te hiciste eso? - pregunté con curiosidad, levantándome completamente de la cama hasta estar apoyada sobre mi trasero, cosa que realmente agradecí ya que el dolor inminente no estaba presente de momento. Dejando de lado mi dolor de cabeza, si mal no recordaba, Jared estaba perfectamente antes de que yo me desmayara, cuando estuve hablando con el, sentada a su lado, en ningún momento observé ni un rastro de rasguños ni en su rostro ni en sus brazos y eso estaba siendo algo dudoso. El negó con la cabeza lentamente sin dejar de mirar mis ojos. - Jared. - advertí con autoridad , no quería sonar dura pero si tenía que poner ese tono para lograr que el hablase, entonces eso haría.
-No ha pasado nada, no preguntes. ¿Entiendes? - dijo con desinterés y abrí un poco mis ojos sorprendida ante su respuesta directa. Giró su rostro hacía un lado al ver como le escudriñaba con mis ojos y tensó su mandíbula, antes de volver a mirarme. Estuvimos en silencio un par de minutos, en los que sólo se escuchaban nuestras respiraciones, pero no podía aguantar más callada.
-¡¿Qué es lo que debo entender?! - pregunté y a decir verdad soné mucho más alterada de lo que queria. Rapidamente me levanté de la cama despojandome de las sábanas que estaban tapondome, sin hacer caso a mi dolor de cabeza, que no era para nada tan doloroso como hacía unas horas y me puse de pié delante de él con mis brazos cruzados. - ¡Quiero irme a mi casa! - dije entre dientes, haciendo pausa entte cada palabra que decia. El comenzó a reír de nuevo al verme en la posición defensiva en la que me encontraba y simplemente sentí mi ira crecer. Mis brazos estaban cruzados sobre mi pecho, mi ceño fruncido, mi rostro estaba más cerca del suyo intentando sonar amenazante al decir aquellas palabras aunque haya fracasado rotundamente ya que el de veía demasiado divertido y su postura estaba muy relajada y despreocupada. Sólo le faltaba tumbarse encima de la cama con sus brazos detrás de su cabeza, observar el techo y reír al escuchar como le gritaba continuas palabras nada agradables para sus oídos.
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The devil you know.
Paranormal'Nadie en la historia de la tortura fue torturado, con la clase de tortura con la que tú serás torturado.' (Obra registrada en safe creative 2101226672861)
