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Capítulo 29. "Una puerta rota."

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Me encontraba en el suelo, con las rodillas juntas hacia mi pecho y mis brazos rodeandolas por completo. Estaba mirando fijamente a una puerta rasguñada y rota, no había nada más aquí, la habitación estaba fría y sentía que por segundos iba a volverme cada vez más loca.

A través de una pequeña apertura que estaba formada por barrotes, era lo que se suponía una especie de ventana que dejaba ver al exterior las enormes nubes grises , el cielo estaba cargado de ellas y en cualquier momento parecía que iba a llover. Me había despertado hacia más de una hora y lo último que recordaba era la enorme explosión y las numerosas sombras que se pusieron alrededor mía, después... todo se volvió oscuro.
No tenía ni idea de donde estaba Jared y los demás realmente no lo sabía y una parte de mi quería llorar de la impotencia sin embargo la otra, la nueva parte de Jenner no sentía absolutamente nada.

Escuché unos pasos a lo lejos y después de unos segundos la cerradura de la puerta resonó, mientras un insoportable crujido se hizo presente en todo el reducido espacio dejando ver a un hombre de cabello negro entrando dentro. Su mirada estaba puesta en el suelo sin embargo cuando levantó su vista me congelé por completo y una desagradable sonrisa se plasmó en su rostro. Sus ojos completamente negros me miraban con diversión y simplemente me entraron ganas de tirarle algo a la cara y que cerrara los horribles ojos que tenía.

-Aquí tienes tu comida. - Espetó con voz grave, tirando al suelo una especie de botella con un líquido rojo dentro. Observé el frasco unos segundos con el ceño fruncido, sin mirarlo a él, no sabía que clase de criatura era y tampoco quería imaginarme que había dentro de esa botella aunque algo dentro de mi ya lo sabía. La puerta volvió a cerrarse y solté todo el aire que inevitablemente había retenido en mi interior durante los segundos que el extraño ser estuvo dentro, dejando la habitación más fría de lo que ya estaba.

Me acerqué un poco a la botella y la abrí sin dificultad. Puse el dedo meñique en la parte del líquido que sobresalía un poco , ya que estaba llena y lo lleve a mis labios. Debería de verme como una loca por probar algo que dejaron para mi, pero la curiosidad me mataba. Mi lengua hizo contacto con el extraño líquido y fruncí mi nariz en una mueca de asco. Exactamente lo que estaba pensando. Sangre.

¿Y porque demonios iba a beber yo sangre?

Al instante mi cabeza comenzó a palpitar y un enorme dolor me envolvió de nuevo. Me levanté del suelo apoyando mi mano en la sucia pared que seguramente en sus buenos tiempos había sido una muy blanca habitación.
El dolor comenzó a desaparecer al instante y suspiré con alivio, no quería un nuevo ataque.

Comencé a mirar a mi alrededor en busca de un jodido signo de debilidad en la habitación para poder salir, sin embargo no había nada, excepto el alto agujero con barrotes y la jodida puerta rota y que tenía más resistencia de lo que parecía ya que en el segundo en el que toque mis nudillos con ella un dolor inmenso me invadió y la puerta no sufrió ningún otro daño más.

¿Ahora como mierda iba a salir de aquí?

-¿Jack? - comencé a susurrar , como si realmente el pudiera escucharme. - ¡Jack! - esta vez elevé un poco más mi tono de voz, con la esperanza de que me escuchará sea donde sea que estuviera, por primera vez deseaba que estuviera aquí. -¡¡Jack!!- mi garganta se desgarró por completo y una enorme impotencia se apoderó de mi, junto a un atisbo de rabia. -¡¿Donde mierda estas cuando te necesitan?! - tomé la botella del suelo y la estrelle contra la pared, sin mucho exito ya que era de plástico y simplemente no paso nada.

Noté un extraño ardor en mis ojos y cuando parpadeé un par de veces todo se volvió negro y mi cuerpo se paralizó, no podía mover ni un solo músculo. Noté como mi espalda estaba fija en la fría pared y quería mover los pies para moverme pero parecía estar en trance.

-¡No puede ser eres un idiota Luck! - dije riendo mientras comenzábamos a correr los dos con tres grandes botellas de agua en cada brazo. El simplemente negó con la cabeza divertido y paramos justo en el umbral de la puerta. - ¡Van a matarnos!

-Pero Marck se lo merecía y Robin también. - respondió abriendo la puerta de la entrada al mismo tiempo que salíamos con rapidez de ella. Lo peor que pude haber hecho fue aliarme con Luck para mojar con agua fría junto con hielo la cama de los chicos y sobre todo la de René que seguramente no se vería muy contenta. Pero a decir verdad siempre era su cómplice y algunas veces Marck participaba también, excepto cuando se enfadaba y me hacían elegir.

Nuestras risas se escucharon por el enorme jardín y seguí a Luck para llegar a tiempo a tirar las botellas así nadie nos echaría la culpa y simplemente culpariamos a Marck como siempre.
Escuchamos una exclamación desde arriba y nos paramos en seco sin dejar de reír. Al subir el mentón pude ver a Jared desde la terraza de la habitación , con su camiseta mojada por completo y su ceño fruncido. Sus manos estaban apoyadas en la barandilla y pequeños mechones de su cabello bajaban por su frente. Sonreí inocentemente en su dirección y escondí las botellas detrás de mí espalda soltandolas al suelo.

Jared giró su rostro a la derecha con una pequeña sonrisa en su rostro negando con la cabeza y después de unos segundos volvió a mirarme. Puso ambas manos más cerca de la barandilla y se impulsó con su cuerpo hacia adelante, dando un enorme salto desde el segundo piso de la enorme casa justo abajo donde yo me encontraba.

Su figura apareció justo delante mía y me señaló su camiseta que estaba un poco mojada. Me encogí de hombros haciendo que eso no tenía nada que ver conmigo, aunque era poco creíble ya que mi rostro estaba lleno de diversión.

-¡Fue idea de Lu...! - y justo cuando me di la vuelta para señalar a Luck simplemente me di cuenta de que no estaba. Maldito traidor. - ¡No fui yo!

Jared me tomó por la cintura y acercó mi cuerpo al suyo elevandome por completo en el acto haciendo que enroscara mis pies alrededor de su cintura. Mis brazos se envolvieron alrededor de su cuello y el juntó su frente con la mía.

-Sabes que no puedo enfadarme contigo ... pero al jodido Luck le daré una buena lección. - comencé a reír echando mi cabeza hacia atrás para después de unos segundos volver a juntar mi frente con la suya. Esbozó una pequeña sonrisa y por mis ojos ligeramente entrecerrados pude ver como sus preciosos ojos azules que tanto me gustaban se encontraban cerrados.

Mi mano derecha viajó por su cabello capturandolo entre mis dedos y tirando un poco de él hacia atrás. Volví a pasear mi mano por su cabello hasta llegar a los rebeldes mechones que se encontraban sobre su frente y los elevé, echandolos hacia atrás y con mi otra mano , acaricié su mejilla. Me encantaba este hombre y el lo sabía perfectamente.
Sonreí mirándolo unos cuantos segundos más, y acerqué mis labios a los suyos rozandolos un poco.

Su brazo derecho que se encontraba alrededor de mi cintura me acercó más hacia el como si aquello fuera posible y yo enroqué más fuerte mis piernas a su alrededor. Me separé unos segundos de él y nuevamente volví a rozar mis labios con los suyos pero sin llegar a besarle y el sabía perfectamente lo que estaba haciendo ya que esbozó una pequeña sonrisa. Nuevamente volví a rozar mis labios con los suyos y me separé igual de rápido soltando una risita.
Puso su mano detrás de mí nuca y acercó mi rostro al suyo atrapando mis labios entre los suyos en suave movimientos lentos. Sus labios se envolvía con los míos de manera sistemática, sin ninguna intención de separarse ya que poco a poco el beso comenzó a profundizararse cada vez más e inevitablemente puse ambas manos enredadolas en su cabello y su mano que se encontraba detrás de mí nuca bajo suavemente hasta ponerse en la parte de mi muslo.

-¡¿Quien ha hecho esto?! - él grito de Robin hizo que nos separaramos al instante con nuestras respiraciones agitadas y notando como mi corazón latía a mil por hora.

Mis ojos dejaron de ver negro a su alrededor y mi cuerpo volvió a responder a las ordenes que mi cerebro le daba y sin poder evitarlo me dejé caer al suelo sintiendo mi cuerpo débil, y realmente no me importó el impacto de dolor que eso causó en mi cuerpo. Las lagrimas bajaron por mi rostro y no las limpié, necesitaba llorar, quería llorar. Yo realmente comencé a acordarme de esos momentos con Jared. Sabía que los había vivido.

The devil you know.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora