El fuerte viento chocaba contra mi rostro con dureza, provocando también que mis cabellos revolotearan en el mismo segundo en el que se enredaba con el. Mis mejillas seguramente se veía rojas, al igual que mis labios y mis ojos estaban entrecerrados intentando que nada entrara en ellos. Mi ceño estaba fruncido y mi vista estaba fija en el suelo.
Mi última clase había finalizado y yo estaba dirigiéndome a casa, sujetando con una mano mi bolso con fuerza, intentando que el viento no lo arrebatara de entre mis dedos. No importaba si hacía mucho frío o no, quería ir andando hasta la casa, quería despejar mi mente de todo lo que había estado ocurriendo últimamente, quería olvidarme de la pelea que tuve con Inna y las escasas conversaciones que tuve con mamá. Quería estar sola, por que cada día que pasaba estaba más confundida y cada vez comenzaba a creer que el problema lo tenía yo, que simplemente Inna y mi madre eran las que decían la verdad y la historia que yo defendía con uñas y dientes era tan sólo eso... producto de mi imaginación. Ya había pasado una semana desde que salí del hospital y al volver a la universidad todo parecía estar en orden y seguir su curso como siempre, todo parecía estar en orden y que nada se movió de lugar tan sólo yo, que cambié en un mínimo periodo de tiempo y me sentía como pez fuera del acuario. No me sentía bien, no encajaba ahí, aun cuando antes si que sentía que lo hacía y pensaba que conocía la vida, pensaba que conocía a Inna e incluso a mi propia madre pero aquello parece que si que cambio, parece ser lo único que cambio.
Levante mi vista sin dejar de entrecerrar mis ojos, el cielo se veía gris y numerosas nubes negras comenzaban a adornarlo poco a poco, quitándole ese intenso azul claro que siempre tenía. Sentí una pequeña gota caer del cielo hasta chocar contra mi mejilla y bajar con rapidez cayendo al suelo, justo donde se fijo mi vista al ver como numerosas gotas comenzaban a caer cada vez más fuerte.
Comencé a correr, al igual que algunas personas que iban por la calle, intentando refugiarse de la lluvia. Me paré justo cuando estuve debajo del pequeño techo que sobresalía de un centro comercial y deje el bolso en el suelo, soltando un suspiro al mismo tiempo que miraba con curiosidad un espectáculo que estaba montando una pareja de enamorados frente a mis ojos y frente a otras tres personas que se encontraban en el mismo sitio que yo, refugiandose de la fuerte lluvia.
Los dos se quedaron parados en medio, soltando todas sus cosas en el suelo y quitándose el abrigo. La chica destapó su cabellera rubía y levantó su rostro y ambas manos hacía el cielo mientras comenzaba a dar vueltas. Y su novio hacía lo mismo que ella, se quitó su abrigo y comenzó a reír mirando a su chica. Sonreí sin poder evitarlo, pero mi instinto de futura doctora salió a flote y fue inevitable no pensar en la pulmonía o resfriado que iban a pillar los dos, debido al frío.
Mi rostro se giró hacia otro lado, dejando a la pareja de locos correr bajo de la lluvia, y fruncí mi ceño. Algo llamo mi atención, y no especialmente algo, si no alguien. Una chica que iba bastante abrigada y tapada con capucha y bufanda se encontraba debajo de la lluvia, y eso no fue lo que me sorprendió. Lo que si que lo hizo fue su mirada. Estaba mirándome fijamente, pero no podía ver su rostro ya que estaba tapado y lo único que podía observar eran sus ojos que extrañamente se me hacían conocidos.
Cerré los ojos por unos momentos y cuando los abrí, ella seguía ahí, no se había movido ni un solo segundo y eso provocaba un cúmulo de emociones en mi cuerpo, sentía entre miedo y curiosidad pero era demasiado inevitable quitar mi vista de la suya al igual que ella, que parecía que lo único que tenía que hacer era conectar su mirada y no apartar su vista de mi. Fruncí mi ceño de nuevo, y después de unos segundos pude ver como se daba lentamente la vuelta y bajaba su capucha, dejándome ver una larga cabellera color marrón bajando por su espalda y empapandose enseguida debido a la fuerte lluvia.
Comenzó a caminar en dirección contraria y yo en cambio me quedé estática por unos momentos hasta que finalmente mis piernas reaccionaron por si solas y comencé a correr en su dirección, llevándome la sorpresa de que ella también comenzó a correr.
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The devil you know.
Paranormal'Nadie en la historia de la tortura fue torturado, con la clase de tortura con la que tú serás torturado.' (Obra registrada en safe creative 2101226672861)
