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Capítulo 10. "Diría que no es lo que parece."

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-¡Espera Jenn! - escuché como gritaban detras de mí, pero en vez de parar, aceleré más mis pasos, dándome cuenta de que aquella voz sólo podía pertenecer a Jayden, el cual se encontraba detrás mía, sus pasos haciendo eco por el duro suelo, intentando alcanzarme. - ¡Espera! - volvió a decir de nuevo. Noté sus pasos aligeararse y después de unos segundos sentí su mano tomar mi brazo, volteandome para quedar por completo cara a cara, los dos.

El soltó mi brazo con suavidad y dejó caer su brazo a su costado, entrecerrando sus ojos al ver como las lagrimas aún corrían por mis mejillas y mi respiración entrecortada era el único sonido que se lograba escuchar. Al ver sus ojos y el forma en la que endurecia sus facciones, pude darme cuenta perfectamente de un sentimiento de culpa cruzaba por su mente.

-Escucha...- soltó un suspiro antes de continuar la frase, llevando su mirada al techo al parecer para medir sus palabras y planear con exactitud lo que iba a decirme. Limpié mis lágrimas con el dorso de mi mano intentando tranquilizarme, odiaba que alguien me viera llorando... débil y más si era delante de un desconocido. - Esto es...

-No quiero escuchar nada...- susurré en tono bajo con resignación, no quería que mi voz saliera más rota de lo que ya estaba.

Jayden me observó con atención, sus ojos estaban atentos a cada detalle de mi rostro o a cualquier reacción que tuviera. Parecía tan preocupado... Pero rápidamente quité esa idea de la mente, ya que veía imposible que una persona, que acababa de conocer hacía una par de horas se preocupara por mi. Es cierto que Jayden parecía del tipo tranquilo y comprensivo, muy distinto a la actitud bipolar que había experimentado con su hermano, unas veces contento y en menos de milésimas de segundo tornandose enfadado.

-Se que igual ahora mismo no lo entiendes, pero lo que hace Jared es lo más correcto en estos momentos. - soltó muy seguro de sus palabras, su voz ni siquiera tembló. Entrecerré mis ojos y comencé a reír cínicamente después de unos segundos, con incredulidad, obteniendo un semblante interrogativo por su parte.

-Si claro... es muy correcto secuestrar a las personas , es... lo mejor. Es decir ¿A quien no le gustaría ser secuestrado? Por favor, me tatuaré en la frente "quiero ser secuestrada" eso sería lo más... correcto ¿Verdad? - dije con odio y apreté mis puños sintiendo la palma de mi mano dolorida debido al fuerte contacto con mis uñas largas adentrándose en la piel.

-Te recuerdo que viniste por tu propia cuenta. Y si no recuerdo mal, estar de acuerdo en venir por propia voluntad no esta reconocido como secuestro, al menos no en este mundo.- dijo tranquilamente, aunque sentí un poco de molestia en su tono de voz al decir aquellas palabras. Jayden suspiró al mismo tiempo que pasaba una mano por su rostro, aparentemente cansado y comenzó a andar hacia adelante parándose a mi lado. - Vamos necesitas descansar.

Comenzamos a caminar después de un minuto de continuas observaciones dudosas, yo siguiendo su paso detrás de él, y el unos cuantos pasos delante de mi. En partes el tenía razón, yo había aceptado por mi propia cuenta venir aquí, pero en ningún momento llegué a saber que me pediría que me quedase, prácticamente era una obligación, no una petición.

Después de unos cuantos minutos andando por una planta que parecía más un laberinto que otra cosa y subiendo infinidad de escaleras, Jayden paró delante de una puerta. Mí vista estaba puesta en todos los rincones de la casa y no me di cuenta en esos momentos de que había parado, así que choqué contra su espalda provocando que me echará unos pasos hacia atrás debido al impacto, pero él ni siquiera pareció afectado . Me tropecé con mis propios pies, e intenté mantener el equilibrio para no caer al suelo y rodar por el piso, ya tenía bastante como para hacer el ridículo ahora.
Jayden se dió la vuelta rapidamente mirándome sobre su hombro, escaneandome, de arriba abajo, al parecer en busca de alguna mueca o algún signo que indicara que me había hecho daño.

The devil you know.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora