JARED.
-¿Entonces lo que debemos hacer es...? - preguntó Luck, sentándose en el suelo mientras jugaba con el palo que se había encontrado como si fuera lo más entretenido para el.
-¿No me escuchaste no? - pregunté fastidiado en su dirección. El negó con la cabeza y sonrió en modo de disculpa. Cerré los ojos por unos momentos y me aguanté las ganas de tirarme sobre el y ahogarle con mis propias manos.
Habían pasado años, desde que nos conocimos la primera vez en aquella orilla del río... en los momentos más difíciles que estábamos pasando acabamos conociendonos. Yo había dejado a mi hermano y eso nada más que me hacía sentir como la peor mierda de todas pero ellos también lo pasaron igual de mal. En nuestro primer encuentro, esa noche hablamos bastante de nuestras vidas y lo que más les sorprendió fue que Jayden y yo fuéramos hijos del gran guerrero licantropo por el cual había comenzado la guerra. Al principio pensé que nos juzgarian pero simplemente aquello les fascinó.
Decidimos mantenernos en equipo, hasta que la guerra pasara y así lo hicimos, no sin antes recordarles las palabras que una vez mama nos hizo prometer que cunpliriamos y por desgracia tanto Jack como yo habíamos incumplido pero sobre ninguna manera iba a cometer el mismo error dos veces.
Durante todo este tiempo, crecimos y dejamos de ser unos simples niños inocentes y sobre todo Jayden quien estuvo al cuidado de los cuatro al ser el más pequeño del grupo. Ahora ya había crecido y estaba convertido en un auténtico adolescente. De vez en cuando le recordaba las veces que se pasaba llorando por cualquier tontería pero me daba una mirada amenazadora para no continuar dejándolo en ridículo, cosa que cada vez me divertía más.
Ahora, una vez pasada la guerra y viendo que ambos bandos tanto vampiros como licantropos estaban inactivos un nuevo problema se nos sumaba. Un grupo de demonios habían irrumpido en nuestro campamento dejándolo todo patas arriba y sin ningún motivo alguno. Ahora nos encontrábamos todos sentados encima de un árbol caído, al rededor de una fogata intentando idear un plan de ataque. Planeabamos atacar está misma noche ya que sin ningún miramiento estaban acobijados en nuestra propia casa si se lo podía llamar así, dejandonos totalmente desconcertados.
- Esta bien Luck. Se que contigo las cosas funcionan más despacio ... - dije soltando un suspiro y frotando mi frente a la vez. - ¿Qué harías en caso de que vieras a Mark sólo luchando contra todos los demonios? Viéndole en una posición desfavorecida por supuesto y apunto de ser asesinado.
-Mm... Me haría el muerto y después cuando se descuiden... ¡PAM! - grito levantándose de su sitio, dándole una patada al aire y provocando que todos nos sobresaltaramos. - Les mataría así de simple. - dijo encogiendose de hombros y volviendo a sentarse en su sitio.
-Prueba otra vez. - dijo Jayden comenzando a reír al ver la expresión en mi rostro y el de Robin.
-Mm... ¿No convence eso?
- No se como pretenderás matarles dandoles una patada teniendo en cuenta que son cinco. - concluyó Robin soltando un suspiro cansado.
-Bueno ... tengamos en cuenta que hay dos chicas. Una mujer joven y su hija... le echaría la misma edad que Jayden o puede que un poco más...
-¿Era guapa? - pregunto Mark mirando a su hermano, el cual asintió al instante. Robin les tiro una piedra a ambos que por supuesto no les alcanzó y se dieron la vuelta mirandonos. - ¡Era curiosidad!
-¡No puedes subestimar a las mujeres! - dije exhausto de tener que explicarle las cosas al idiota de Luck. - Son demonios, son muy poderosos, ellos tienen poderes a diferencia de nosotros que sólo tenemos la fuerza física. ¿Entendiste? - asintió energéticamente y puse mis ojos en blanco. No había entendido nada. -¿Entonces qué harías?
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The devil you know.
Paranormal'Nadie en la historia de la tortura fue torturado, con la clase de tortura con la que tú serás torturado.' (Obra registrada en safe creative 2101226672861)
