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Capítulo 30."¿Y ahora que?"

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Todo estaba oscuro, la noche ya se había adueñado de todo el cielo y por la pequeña rendija solo pasaban los pequeños y débiles rayos de luna, iluminando un poco la tenebrosa habitación.
Seguía en el suelo, abrazada a mis rodillas y con mis ojos aún húmedos. ¿Que había pasado con Jared y los demás? ¿Quien eran estos seres y por qué estaba yo aquí?

La botella llena de sangre seguía en medio de la habitación, no la había tocado, no pensaba beber esa cosa asquerosa. Limpié mis ojos con la palma de mi mano, me sentía jodidamente débil y odiaba verme así, pero simplemente en momentos así no podía hacer otra cosa más.

-Jack. - volví a nombrar en un susurro. Realmente necesitaba ver a ese idiota fuera o no fuera producto de mi imaginación pero quería tener a alguien aquí conmigo. No me gustaba estar sola. No podía ni siquiera dormir y es por eso que no podía ver a Jack, pero de todas formas ni el se había presentado. - Estarás enfadado por la discusión... ¿Pero por que eres así de idiota? Te dije cosas peores.- parecía una lunática hablando con la nada. Ya que en ningún momento obtuve respuestas. - Jack. - silencio. Solo se escuchaba mi voz en el pequeño recinto. - ¡Jack! - de nuevo nadie volvió a contestar. Solté un suspiro mordiendo mi labio inferior y me acerqué hacia la botella tomándola entre mis manos sin moverme de mi lugar.

La abrí, sin saber que estaba haciendo y miré el líquido en su interior una vez más. No tenía ni idea de si Jack era real o no, tampoco sabía que clase de criatura era ya que nunca se me pasó por la cabeza preguntarle tal cosa.

Vertí un poco de sangre en la palma de mi mano y la deje caer al suelo. ¿Que mierda estaba haciendo? Realmente no tenía ni idea.

-¿Jack me estas escuchando? - No obtuve respuesta nuevamente. Volví a vertir un poco de sangre en la palma de mi mano y esta vez no la deje caer. Puse la botella a un lado de mi y miré el líquido sin tener idea de por qué estaba haciendo eso. - ¿Jack?

Una ráfaga de viento envolvió toda la habitación y mi cabello revoloteaba con fuerza ante el toque del remolino de viento. Tragué saliva y miré a mi alrededor. No veía nada , pero la ráfaga de viento volvió y esta vez más fuerte, con mucho más potencia que antes. Tuve que cerrar mis ojos con fuerza y solté el líquido que tenía entre las palmas de mis manos al suelo, para poder cubrir mi cabeza con mis manos. El viento azotaba cada vez más fuerte como si fuera un enorme remolino toda la habitación y apreté mis ojos con fuerza, un escalofriante ruido se escuchó en frente de mi y el viento paró, volviendo todo a la normalidad.

Abrí mis ojos con dificultad y casi brinco de felicidad al ver la puerta de la entrada abierta por completa. Me levanté poco a poco del suelo sin poder creer lo que había pasado y miré a mi alrededor. No había nadie, no sabía si era Jack o no quien lo había hecho, ya que no podía ver nada.

Sin pensarlo más comencé a andar con pasos rápidos hasta salir de la pequeña habitación, topandome con enorme pasillo oscuro e igual de sucio que la habitación anterior.

¿Y ahora que?

No tenía ni idea por donde ir o no, tenía dos salidas una por la derecha y la otra por la izquierda. Miré nerviosamemte ambas partes sin saber por donde ir y finalmente me decidí por ir a la derecha , no tenía ni idea de si ese era el camino correcto o no pero tenía que hacer caso a mis instintos por una vez en la vida. Sentía mi cuerpo tan débil que instintivamente apoyé mi mano sobre la pared para tener algo en donde apoyarme y cuando fijé mi vista en ella la quité al instante viendo las marcas de sangre que estaba dejando. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, pero lo ignore y continué caminando.

Estaba helado y al respirar podía notar como mi respiración salía como vaho a mi paso, estaba oscuro pero no era imposible ver por donde andaba. Después de unos minutos logré divisar a lo lejos un par de escaleras y aceleré más mis pasos. Subí las escaleras con mis pies temblando como gelatina y puse mi mano sobre la puerta esperando cualquier problema para abrir la puerta sin embargo , al empujarla se abrió sin ningún problema para mi sorpresa.
Al abrirla mi boca no podía abrirse más al ver lo que podía observar. Estaba en un jodido hospital, aparentemente abandonado y sabía perfectamente que era un hospital ya que había pasado mi vida entera en ellos y era imposible no darme cuenta de ello.

The devil you know.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora