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Capítulo 17. "Se ha acabado."

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Mi cuerpo simplemente estaba temblando, no podía moverme, estaba totalmente aterrada y mis piernas no respondían a las órdenes que enviaba mi cerebro continuamente.
Los cinco hombres comenzaron a adentrarse del todo en el gran patio y dos de ellos fueron hacia donde estaba René, al parecer para intentar asegurarse de que no pudiera moverse.
El hombre que había hablado antes se acercó hacia mi, seguido por los otros dos que quedaban.

¿Y ahora que mierda?

Tenía que intentar moverme y salir corriendo, ellos me miraban como si realmnete fuera su presa, como si fuera un insignificante insecto que podrían aplastar con felicidad y seguramente eso era en comparación a ellos.
El hombre que estaba delante, les hizo una seña para que se quedaran unos pasos atrás, y eso fue lo que hicieron, la sonrisa macabra que me dedicaba era escalofriante y continuó caminando con lentitud hasta llegar a posicionarse enfrente de mi, torturandome con la incertidumbre de no saber que iba a hacer o que iba a pasar.

- Esta bien, niña. - dijo parándose enfrente de mi, borrando todo rastro de su sonrisa.- Se acabó. No vamos a jugar más a las escondidas, estoy perdiendo mi paciencia. - soltó con cierta pizca de amenaza en su tono de voz. Sus ojos rojos me miraban con intensidad, inspeccionandome de arriba abajo por completo. - ¡Ya se ha acabado! ¿Lo entiendes? - gritó provocando que pegara un pequeño brinco, no tenía ni puta idea sobre lo que hablaba. Su respiración comenzaba a ser cada vez más agitada y pude ver como sus puños comenzaban a apretarse más fuerte, clavando sus largas y afiladas uñas en la palma de sus manos, sin importarle el hilo de sangre que comenzaba a brotar. -¡Contestame cuando te hablo!

-Y-yo no se a-a que te refieres... - susurré con un hilillo de voz. Frunció su ceño y me miró como si estuviera loca, después quitó su mirada de la mía por unos segundos y en el momento en el que volvió a posarla en mí, su mano ya estaba sobre mi cuello, apretandolo con fuerza. Comencé a patalear y en el momento en el que lo hice sentí como levantaba su mana y al mismo tiempo me elevaba a mi también unos cuantos centímetros del suelo.

Puse ambas manos al rededor de la suya, intentando zafarme de su agarre, pero cada vez que lo hacía, el apretaba más fuerte. Noté como el aire comenzaba a fallarme, no conseguía que adentrarse por mis vías ya que estas estaban siendo obstruidas, y a la vez comenzaba a sentír mi cuerpo cada vez más y más débil, sin fuerza.
Comencé a respirar por la boca con la esperanza de obtener algo de oxigeno, pero tan solo se escuchaba los ruidos desesperados que hacia en modo de jadeos.

¡Voy a morir!

Su rostro estaba totalmente transformado, las facciones estaban endurecidas, estaba totalmente pálido, blanco como la nieve y las arrugas eran constantes en su semblante haciéndole ver más mayor. Sus labios estaban entreabiertos y eran ligeramente rojizos, sus dientes estaban apretados, su ceño fruncido y sus ojos, rojos, ese intenso color de la sangre y añadiendo a todo aquello su fuerza sobrehumana.

Hizo más presión sobre su agarre y esta vez levantó mi cuerpo por completo, quedando a la misma altura que el, cara a cara, mirandonos a los ojos, o lo poco que podía ver ya que las lágrimas no me permitían ver con claridad.
Comencé a patalear con más fuerza al sentir la sangre aglomerarse en mi rostro, escuchando un constante zumbido en mis oídos y entonces cerré los ojos, y dejé de patalear, no tenía sentido seguir intentar liberarme, estaba siendo en vano. Cerré mis ojos con fuerza notando como las lágrimas caian por mis mejillas, pero después de unos segundos, sentí como soltó su agarré y mi cuerpo cayó al suelo.

Un enorme dolor me invadió e hice una mueca al sentir mi muñeca dolorida, pero después de unos segundos toqué mi cuello , intentando respirar poco a poco para que el aire llegara a mis pulmones. Las lagrimas comenzaban a caer por mis mejillas como cascadas e inevitablemente miré hacia arriba, topandome directamente con el rostro serio del hombre , sin embargo no me estaba mirando a mí, estaba mirando justo detrás mía, un punto fijo, con su ceño fruncido.
Giré mi rostro con dificultad con el corazón bombeando cada vez más fuerte, y más lagrimas comenzaron a brotar de mis ojos al ver a Jared delante, su rostro estaban totalmente serio, sus puños estaban apretados y los músculos de sus brazos podían verse lo tensos que estaban.

The devil you know.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora