Capitulo 11

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PROMETIENDO VOLVER

Las estocadas eran firmes y constantes

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Las estocadas eran firmes y constantes. Las manos femeninas abarcando toda la piel que podían, estrujando los músculos en tensión a su alcance. El cabello castaño se encontraba mas desaliñado de lo usual, mientras el rubio siempre inmaculado y perfecto, ahora parecía un nido de pájaros, de lo revuelto que las manos femeninas lo habían dejado. Los ojos se le cerraban del placer, y mientras el oxigeno le escaseaba, robado por los labios sonrosados que parecían tratar de succionarle el alma, Hermione se pregunto fugazmente si Harry lograría reconciliarse con Pansy.

Una embestida en especial le hizo ver estrellas, mientras sentía el inicio del orgasmo subir desde sus pies, recorriendo cada milímetro de su cuerpo, para irse a concentrar en su vientre. Las palabras dulces que Draco le susurraba desde hace rato que le habían hecho soltar las lágrimas, mismas que se deslizaban de sus ojos para mezclarse con el sudor que caía de la frente del rubio, y el de su propia piel. Ambos se vinieron con un grito, abrazándose mas fuerte aun si cabe, buscando fundirse uno contra el otro, para no separarse jamás.

Se dejaron caer desmadejados en el sillón, pues en su hambre por poseer al otro ni siquiera habían conseguido llegar a la cama. Draco hundió su rostro en el cuello acanelado, aspirando su aroma a mujer mezclado con el olor a sexo. Sus corazones latían frenéticos, mientras jadeaban por el aire que sus pulmones rogaban por aspirar.

Hermione sabía que tenían que hablar sobre lo que harían. Sabía que tenían que hablar sobre sus sentimientos y decidir hasta donde llegarían para defenderlos. Sabía que habían muchos cabos sueltos en su relación, pero en ese preciso momento no le importaba en absoluto. Lo único verdaderamente importante para ella era que en esos momentos estaba entre los brazos del hombre que amaba.

—Hermione... —murmuro Draco contra sus cabellos.

Ella sonrió feliz, apresando entre sus brazos el cuerpo del rubio, buscando mantenerlo cerca de su corazón lo más posible.

—Hermione...

—Dime

—¿Lo sabe?

Hermione cerró los ojos, buscando palabras que pudieran expresar con claridad la dificultad a la que se enfrentaba. Sabía que estaba siendo cobarde, pero no quería hacerle daño a ninguno, aunque sabía que era inevitable.

—¿Se lo dijiste? —dijo, mientras se alzaba apoyándose en los codos para mirarla claramente a los ojos.

—No, no he podido decírselo... —dijo, y ante el movimiento del rubio para levantarse, lo apreso con más fuerza contra su cuerpo—. Pero lo haré, solo... solo dame tiempo, es necesario que primero terminemos con la misión, Harry...

—¡Y un cuerno! —grito, levantándose con brusquedad—. ¿Cuánto más tiempo soportaré que estés en sus brazos? ¿Cuánto más Hermione?

Cuando se miran | Hansy {COMPLETA}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora