Capitulo 3

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  QUIDDITCH 


Slytherin vs. Gryffindor. 

Cerebro vs. Corazón. 


El deber contra el desear estaban peleados dentro de ella. A su alrededor, los alumnos de su Casa gritaban pullas contra los de la casa rival, destrozándose con palabras. El ruido era ensordecedor, pero aun así lograba escuchar los furiosos latidos de su corazón, martillando con fuerza contra sus oídos. Sus ojos no se apartaban de la figura enfundada en el uniforme carmesí, y de vez en vez, para que nadie sospechara, aplaudía más fuerte y gritaba alguna que otra tontería para animar a Draco. 


Se quedó de piedra cuando, en un movimiento especialmente difícil, Harry casi se estrella con uno de los aros, tratando de coger la snitch. El corazón había prácticamente volado de su pecho a su garganta, mientras se tapaba la boca para no gritar, mordiéndose la mano con fuerza. Sin embargo, y pese a lo difícil de las piruetas, Potter había salido ileso, y ahora se encontraba muy ufano, volando muy alto, quieto y esperando volver a ver la pequeña pelota dorada. 


Por su parte, Draco lo observaba cada vez mas furioso, atento también a la snitch, pero mas que nada, atento a la cabellera castaña que se sacudía con el viento,parada en las gradas Gryffindor,y que de vez en cuando le lanzaba miradas furtivas, tan fugaces, que las hubiera imaginado si no lo hubiera visto con sus propios ojos. Hermione Granger evitaba mirarlo, no fuera que Weasley se diera cuenta de lo que le pasaba con el rubio Slytherin. 


Una bludger paso peligrosamente cerca de la escoba de Harry, haciéndole sujetarse con fuerza, mientras a Pansy se le escapaba un gemido. A su lado, Daphne la miró con la ceja enarcada, por lo que la pelinegra solamente atino a imitar el gesto y a observarla con desdén. 


—Esto esta taaan aburrido—había gritado contra el oído de la castaña, buscando distraerla.


 Finalmente, después de algunos minutos más, Harry Potter se lanzó en picada hacia el suelo, pues había alcanzado a ver la snitch, y alargaba ya la mano para sujetarla. Draco, a su vez, también había salido en pos del chico, buscando aventajarle y ser él quien tomara la snitch primero. En determinado momento, ambos rivales chocaron entre si, siendo tal la fuerza del impacto, que ambos perdieron el conocimiento, precipitándose al vacío. 


Pansy emitió un chillido de espanto en cuanto había visto la colisión, y había salido corriendo escaleras abajo. Nunca sus piernas corrieron tan velozmente como ese día, pues sentía que casi volaba, tratando de llegar a donde ambos se encontraban. Cuando lo hubo hecho, se quedo de pie sin saber que hacer, librando una fuerte batalla en su interior, decidiendo hacia cual de los dos acudir. Sin embargo, la decisión la tomo Hermione, pues llego corriendo hacia el lugar donde yacían los dos cuerpos inertes, caminando con rapidez hacia donde se encontraba su mejor amigo. 


Pansy no tuvo más remedio que caminar hacia Draco, donde siguió en silencio al chico, quien era levitado por Severus Snape, rumbo a la enfermería. Ambos chicos fueron tratados, no encontrándoles mas que el golpe recibido, por lo que solamente fue necesario que guardaran reposo. 


Pansy camino entonces hacia la cama donde Draco se encontraba inconsciente, retirando suavemente el flequillo rubio que le caía sobre el rostro, en un gesto que se le antojó demasiado íntimo. En la cama de enfrente, Hermione la observaba con las manos en puños, completamente enfadada por ver semejante escena.Ambas chicas se observaron en silencio, ambas sabiendo lo que la otra sentía al ver en sus ojos la verdad reflejada.Pero así como ambas se entendieron en silencio, así fue el pacto que hicieron, donde ninguna pensaba revelar nada, si la otra no lo hacía. 


Pansy porque no le convenía, Hermione porque no podía hacer sufrir a quienes amaba.


Lentamente las visitas se fueron retirando, dejando a ambos solos en la inmensidad de la enfermería, ajenos a los sentimientos y las pasiones que se movían en esos momentos a su alrededor. 


Ya mas tarde, una figura pálida y delgada se deslizaba por la puerta de la enfermería, con tanta suavidad que ni siquiera un ágil gato podría parecer tan grácil como aquélla que se escurría hacia adentro, buscando ver a alguno de los jóvenes inquilinos de aquél recinto. 


La luna iluminó el uniforme escolar donde el escudo verde y plata refulgía con su brillo. Caminó con cautela hacia una de las camas, aunque no la que le correspondía. Abrió un poco el biombo que le daba privacidad al enfermo, y con un simple hechizo selló aquel espacio. Apenas se daba la vuelta con la varita en la mano, cuando otra varita ya se estaba clavando en su cuello. Harry estaba despierto. 


Ambos se observaron fijamente. Ella contuvo el aliento, pues había repasado su curso de acción tantas veces en su mente, y eso no se le había pasado nunca por la cabeza.


—¿Qué haces aquí? —susurró el chico. 


Las pálidas mejillas de ella comenzaron a tornarse de un rojo furioso, mientras mordía su labio inferior, de pronto insegura sobre sus acciones. Harry Potter abrió los ojos sorprendido, por primera vez captando al vuelo la verdadera razón de que ella estuviera a su lado, y no al de Malfoy. 


Había despertado hacía un rato antes, recordando de golpe lo que había pasado. Se había recordado mirándola de reojo, tratando de ver si ella también estaba igual de afectada que el, o solo eran figuraciones suyas. Entonces había visto la snitch. Se había apresurado para alcanzarla y luego... nada. 


Entonces había despertado ahí, confundido, y momentos después, había escuchado el susurro de unos pasos acercándose a su cama. Y ahora estaba ahí, con él, mortalmente bella, sonrojada, y por el brillo de sus ojos, furiosa. 


Pansy iba a replicar, cuando un murmullo al lado izquierdo de la cama de Harry la distrajo. Una maldición por lo bajo y supo que Draco había despertado. Se movió rápidamente para salir hacia donde estaba el rubio, pero una ágil y fuerte mano sobre su brazo la detuvo. Se volvió sorprendida por la acción del chico, pero apenas había abierto la boca, Harry la jaló del brazo hacia el, haciendo que cayera sobre su cuerpo, tomando su cara entre sus manos y acercando su boca hacia la suya. 


Y cuando los labios de Harry Potter rozaron con extrema suavidad los de Pansy Parkinson... el mundo desapareció por completo. Solamente fueron conscientes de ellos mismos, de sus respiraciones agitadas, del calor, el sabor, el tacto del otro. Como un ciego que ve por primera vez la luz, así fue ese beso para ellos, porque las miradas dejaron de ser suficientes, y necesitaban más que eso para seguir viviendo. 


Y la noche hubiera dado paso al día, y ellos hubieran continuado fundidos en ese tierno y húmedo abrazo, si no fue porque a Draco Malfoy se le ocurrió levantarse de su cama e ir a asomarse a la de Potter, sabe Merlín a que cosa. 


Y cuando corrió el biombo que le cubría, se encontró con la desagradable escena de su novia, su prometida, la mujer que iba a ser su esposa, entre los brazos del chico que mas odiaba en todo el mundo.


 —¿Qué...?—siseó. 


Y entonces el mundo volvió a su lugar, oscuro, frío y hostil. Y ambos salieron de su burbuja personal, solamente para girar un poco el rostro y ver la imagen de Draco Malfoy, en pijama, con el pelo platinado revuelto, y en los ojos grises, la demencia brillando con fuerza. Y su varita firmemente asida frente a él, apuntando la cabeza de Harry Potter con tanta rabia, que la madera entre sus dedos crujió espantosamente. 


La sangre se congelo en sus venas, y por un momento, Pansy de verdad deseó estar muerta...   

Cuando se miran | Hansy {COMPLETA}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora