FE
Pansy Potter cerró los ojos, tratando de contener las lágrimas que amenazaban con rodar por sus mejillas. Habían pasado once días desde que la batalla había terminado y aún no tenía ninguna noticia sobre Harry. En cuanto se había dado a conocer que ella estaba en San Mungo, una cuadrilla de aurores encabezada por el mismísimo Kingsley Shacklebolt, el flamante Ministro de Magia, se había apersonado en el amplio corredor del antiguo Sanatorio y había pedido hablar con ella. Hermione, aun convaleciente, había saltado frente a ellos, intentando protegerlos. James había soltado un chillido molestó cuando ella lo había apretado fuertemente contra su pecho, tratando de protegerlo, y la vista del enfadado bebé pelinegro, cuyos ojos esmeraldas brillaban molestos, los había dejado pasmados.
Entonces todo a su alrededor se había congelado cuando Kingsley había hecho la pregunta que todos se habían estado haciendo momentos antes.
¿Era ese pequeño y muy enfadado pelinegro el primogénito de Harry Potter?
Todos a su alrededor contuvieron el aliento, y cuando Pansy se irguió y dio la respuesta afirmativa, el mundo estallo a su alrededor, todos los presentes, sobre todo los Weasley, gritando improperios y tratando de desprestigiarla y negando la evidencia frente a ellos. Entonces el chillido asustado de James se había dejado oír, y una onda expansiva de enfadada magia involuntaria recorrió la planta, lanzándolos a todos al suelo, dejando un caos de puertas, ventanas y redomas de vidrio rotas por doquier, y un bebé llorando a todo pulmón.
Cuando lograron recomponerse lo mejor que pudieron, Kingsley se había dirigido a ella con cautela, a fin de tratar de convencerla para que los acompañara al ministerio, pero nuevamente Hermione y ahora los Malfoy, quienes habían salido a comprobar lo que pasaba ante el estruendo, impidieron que esta fuera tomada en custodia. Entonces Hermione había gritado nuevamente a todo pulmón que Pansy era la legítima esposa de Harry Potter, y el pequeño James, quien se había quedado dormido después de tanto alboroto y cansado de llorar a todo pulmón, era efectivamente el hijo del héroe. Ante esto, nadie pudo argumentar nada más. Kingsley se disculpo diciendo que estaba enterado del matrimonio entre Harry y Pansy, y solamente venia a ponerlos en resguardo pues el pelinegro le había encomendado la protección de la que era su posesión más querida en la vida: su familia.
Ante eso, ningún Weasley pudo decir más nada, y tuvieron que tragarse sus cizañosas palabras, aun mas la menor de los Weasley, quien había estado muy ufana mostrándose como la preocupada y dolida prometida del desaparecido Héroe, diciéndole a quien quisiera escucharla que en cuanto éste regresara iban a casarse en una gran y fastuosa boda como correspondía al Salvador del Mundo Mágico.
Pansy sonrió con tristeza, pues no entendía como la pelirroja podía llenarse la boca de decir que amaba a Harry, y no se había preocupado por buscarlo en realidad. Ella estaba desesperada, pero sabía que no podía dejar a James con cualquier persona, pues el pequeño pelinegro era bastante especial con las personas y ahora estaba lo bastante inquieto e irritado como para no permitir el separarse de su madre ni siquiera cuando esta quería ir al baño. Así que la ansiedad, el miedo, el cansancio y la profunda tristeza la atacaban sin piedad desde hacía dos semanas. Sentía el cuerpo completamente entumecido, la magia clamando y gimiendo por Harry, el frio de su ausencia helando su piel como el ártico.
Suspiro nuevamente, tragándose el enorme nudo en su garganta, mientras observaba a James desperezándose sobre el hermoso moisés que su ex suegro le había obsequiado para el bebé, pensando en cuanto parecía el pequeño cuerpecito al de un príncipe.
Pansy no entendía porque no le dejaban ver aún a Draco, habiendo pasado ya una semana desde que ella había llegado, y según los Malfoy, este estaba cada vez mejor y sus heridas habían sanado perfectamente. Hermione por supuesto se había recuperado satisfactoriamente, y ahora solamente esperaba al lado de la cama de Draco a que este finalmente sanara por completo para salir pitando de San Mungo y no volver a poner un pie ahí en todo lo que les quedase de vida. Ella había sido testigo del rompimiento entre las otras dos partes del afamado Trío Dorado, pues nada más la castaña había sido dada de alta, el pelirrojo había comenzado la retahíla de recriminaciones hacia ella, mencionando una y otra vez la traición de la cual había sido objeto.
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Cuando se miran | Hansy {COMPLETA}
Historia CortaHarry Potter y Pansy Parkinson. COMPLETA De como el león y la serpiente son mas que miradas llenas de odio y rencor... _ Disclaimer: La historia pertenece a Allison Marie Malfoy-Black de la plataforma de Fanfiction. C...
