king.

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014| los reinos solo existían en los cuentos de hadas.





Mis ojos se inundaron de lagrimas al notar
todo el desastre que estaba enfrente de mi, Eurus realmente se veía mal.


Un hilo de sangre baja por sus labios al igual que su frente, su clavícula salía de su lugar y su cabello ahora desordenado cubría el otro lado de su rostro.



— Despierta —rogué en un hilo de voz, sin embargo no hubo respuesta.



Mirando por arriba de mi hombro, ambas mujeres que iban atrás de nosotros estaban inconscientes. Y los disparos se hicieron presentes, seguramente Walter, Adam y Jesse estaban enfrentándose a los mordedores en la carretera mientras que nosotros estamos aquí... en medio del abismo.



Haciendo el mayor esfuerzo posible, empuje la puerta y desabroche el cinturón de seguridad que gracias a ello pude sobrevivir. Saliendo de la camioneta, me sostuve de la misma para dirigirme hacia el lado donde reposaba mi castaña.



— Eurus —la nombre cuando está por fin estuvo en mis brazos, su cuerpo estaba más frágil de lo normal, casi no podía sentir su peso— Estarás bien —le aseguré en tono de desesperación, pero en el instante de alzar mi mirada note como los mordedores comenzaban a acorralarnos. — Yo necesito que despiertes ahora, por favor.



— Dwight —me nombró la persona que no quería que lo hiciera, girando sobre mis propios talones, Laila y Sherry se encontraban abajo de la camioneta sosteniéndose una a la otra por un intento de mantenerse de pie. Sus ojos cafés chocaron con los míos provocando que tuviera una sensación de culpabilidad por lo que estaba pensando— Debemos irnos ahora.



— No la puedo dejar, ella me ayudo mucho—digo con tono desesperado.



Y ignorando las súplicas de mi esposa, tome a Eurus en brazos. La sangre que salía de ella provocaba que mis nervios comenzarán hacerse presentes y en el momento en que busque a Sherry con la mirada, ya está se encontraba caminando lo más rápido posible del lugar.


Aferrándome al cuerpo de la castaña comencé a correr por el bosque, ignorando los gruñidos que estaban ya casi sobre mis oídos.



— A la derecha— la voz de Eurus provoca que vea hacia bajo, está recién abre sus ojos con dificultad —Corre a la derecha, pronto... —susurra volviendo a cerrar sus ojos— trata de confiar en mí...




Y sin dudarlo acato su orden para poder correr a la derecha sin ninguna explicación, todo parece tornarse color negro pero aquella idea de mi mente desaparece al notar una comunidad bastante grande, esto parece un...





Reino.

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