"5 Lili, Libertad"

8 0 0
                                        

La verdad no sabía a dónde ir y no me importaba. ¡Por fin era libre!

Me senté bajo un árbol y miré al cielo. Había tomado una ducha hace poco, así que solté mi cabello para que se secara con el viento. 

-Hola- volteé hacia la voz.

-Esteban, hola-

-¿Qué haces aquí?-

-Existir- me sonrió.

-¿Se puede saber por qué no has ido a la escuela?-

-Estaba demasiado cansada como para seguir yendo-

-Sé lo que te han hecho tus hermanastras y tu madrastra. Fati me lo dijo.- La verdad es que no  me sorprende.

-Oh... no es nada-

-Deberías irte...-

-Eso hacía- me miró incrédulo- Yo... sólo quería mirar la plaza por última vez. Quién sabe cuándo vuelva.-

-No tienes que irte de la ciudad. Puedes quedarte en algún departamento-

-No tengo suficiente dinero.-

-O en casa de un amigo.-

-No tengo amigos-

-Yo soy tu amigo-

-¿Desde cuándo?-

-Desde que necesitas un amigo para quedarte- 

-El problema no es ese, Esteban. El problema es que yo ya no quiero estar aquí.-

-Entiendo. Pero si algún día regresas, no dudes en buscarme. Somos amigos, ¿de acuerdo?-

-De acuerdo.-

Esteban me besó en la mejilla y se marchó. 

-¿Segura que no quieres quedarte?- preguntó mi hada madrina apareciendo de la nada.

Yo suspiré .

-Creí que te había despedido-

-No puedes despedirme- dijo indignada.

-Igual, gracias por lo de la terraza-

-Fue un placer-

-¿Por qué quieres que me quede?-

-La cosa es que si más chicas empiezan a pensar como tú y se marchan con toda su esperanza... ¿qué sentido tiene ser un hada madrina?-

-Debe haber más chicas desgraciadas en este pueblo-

-Y las hay... tus hermanastras son un buen ejemplo- me reí, no pude evitarlo- pero no todas las personas miserables merecen los milagros.-

-¿Por qué yo sí?-

-A diferencia de los demás, tú das más amor del que recibes siempre. Crees que eso no hace la diferencia, pero es porque no lo notas.-

-¿El qué?-

-Que cada vez que entras en la vida de una persona, la iluminas por dentro. Si te vas, mucha gente te va a extrañar, de verdad.-

-De verdad creo que debo irme por un tiempo-

-De acuerdo, ¿a dónde irás?-

-No sé. Al bosque.-

-Conozco un lugar donde puedes quedarte.-

-¿Dónde?-

-Es cerca del bosque. Sólo por ésta noche y mañana en la mañana te marchas al próximo pueblo-

-De acuerdo. Vamos.-

El hada madrina me guió a orillas de la ciudad, muy lejos de mi casa (perdón, ex-casa) y llegamos a una pequeña cabaña.

-¿Quién vive aquí? ¿No será la bruja que come niños?-

-Tienes un trauma con las brujas, ¿no?-

-Tal vez-

-Aquí vive un hada madrina, bueno, ya no es hada madrina. Decidió deshacerse de su magia hace algún tiempo. Tal vez te lleves bien con ella. Tampoco decidió aceptar su destino-

-¿Y cómo se llama?-

-Naila-    

Estaba un poco nerviosa, ¿qué clase de persona decide abandonar su magia? ¿Desafiar su destino? ¿Ignorar lo que los demás opinan de sus decisiones? Tal vez mi hada madrina tiene razón; somos muy parecidas.

Llamamos a la puerta y poco a poco se fue abriendo la puerta.

"¿Cómo será? Seguro es una anciana con un bastón mágico que ahora sólo usa para detener su propio peso."  

Mi Princesa IngeniosaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora