"2" Papá se va

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Estaba frente al lago como siempre que podía. No soportaba la voz de mis nuevas hermanas. Hace tiempo les dije que jugáramos a guardar silencio y perdieron unas doce veces seguidas. Tal vez sea mi culpa; tener paciencia no es lo mío.

Miro mi reflejo en el agua. No he cambiado mucho en estos años. Siete años desde que mi mamá se marchó y  tres desde que mi nueva mamá llegó. Dos meses y tres días desde mi último cumpleaños y sigue todo igual. 

-¡Renata!- me gritan mis hermanas. Pati y Fati. Pati es la mayor, es incluso mayor que yo por un año, y tiene el cabello rubio como una pila de paja en la cabeza. Temo que el peróxido que se echó también le daño el cerebro. Y Fati es de mi edad. La reconocerías fácil porque siempre trae los labios pintados de fucsia. Dice que así nació y yo me preguntó cómo la vida puede castigar tanto a una persona.

-Es Rebeca- Las corrijo por enésima vez.

-Como sea. Papá nos quiere adentro. Dice que tiene algo importante que decirnos.-

Me levanté con fastidio.

Cuando llegamos, papá nos hizo sentarnos en la mesa.

-Damas. Tengo una mala noticia. Me tendré que ir por negocios.-

A nadie le sorprendió la noticia.

-¿Cuándo volverás?- preguntó mi nueva mamá. Al igual que mi vieja mamá, su nombre es Alia.

-No lo sé. ¿Cuatro o cinco años?- eso sí nos sorprendió, pero a nadie le importó, salvo a mí, claro.

Sin embargo, guardé silencio. Sabía que papá me daría audiencia a mí sola. 

El momento llegó cuando me hizo ayudarle a hacer las maletas.

-¿A qué vas realmente?- le solté. A mí debía de hablarme de frente.

-Negocios y... encontraron un barco.-

-¿Un barco? ¿como en el que se fue mamá?-

-Sí, temo que sí. Pero no lo encontraron en muy buenas condiciones. Iré a asegurarme de que todo esté bien.-

-Llévame. No me dejes con ellas.-

-No puedo. Si ella sospecha, no nos dejará ir. Ni a ti ni a mí.- "Bueno, se ve quién lleva los pantalones en esta relación. "Es lo que pienso, pero quiero de verdad encontrar a mamá, así que me resigno.

-Está bien.- 

Le ayudé a subir las maletas y nos despedimos de él en la puerta de la casa.

 Cuando perdimos a papá de vista, Alia me miró.

-Algunas cosas van a cambiar aquí.-

"¿Será demasiado tarde para correr detrás del coche de papá?"

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