-Ahí está. Aquí inicia tu misión.- me susurró Emilio.
Estábamos ocultos tras unos arbustos mientras un zorro, que parecía ser el zorro rastreador, dormía una siesta.
-De acuerdo. No lo perderé de vista-
-Nos mantendremos comunicados con estas pulseras. Sólo habla hacia ella. Nos vemos-
-Adiós- dije, animada ante la idea de ser de ayuda.
-¿La dejaremos sola?- preguntó Sam.
-Sí. Vayámonos-
-Pero...- Emilio chasqueó los dedos y desaparecieron.
El zorro despertó casi enseguida. Se estiró como para desperezarse y sacó un mapa de su morral.
Me acerqué lentamente, temiendo que me viera, pero Emilio y Sam tenían razón. No podían verme ni oírme. Era un mapa del bosque y estaba en su mayoría tachado.
-¡Zorro!- grito un radio que también estaba en su morral.
-Aquí, zorro.-
-¿Ya lo encontraste?-
-He recorrido casi todo el bosque y no he dado con el bosque-
-Presta atención, las sirenas dicen que atraparon algo interesante el día de hoy. Al parecer era Cenicienta-
-Jefe, ¿para que quiere a los humanos? No creo que sean de mucha ayuda.-
-Creí que los zorros eran astutos, pero ahora veo que es sólo un mito.-
-Señor...-
-Hemos hecho creer a los mágicos que vamos tras Naila, pero nuestro verdadero objetivo es Cenicienta-
Me asustó la noticia.
-Emilio, ¿me escuchas?- hablé hacia la pulsera.
El zorro alzó las orejas y yo me quedé callada.
Algo iba mal, algo iba muy mal.
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Mi Princesa Ingeniosa
Fantasi"-Tienes que quedarte. Esperar y aguantar. Está en tu destino.- me dijo el madrina. -¿Y hay algo bueno después de eso?- -Sí. Algo maravilloso.- -¿Y después de eso qué?- El hada madrina suspiró con molestia -¡Lárgate! Me da lo mismo. Un deseo menos...
