Francamente, estaba equivocada. Naila resultó ser una chica no mucho mayor que yo.
-Entonces, ¿puede pasar la noche en tu casa?- le preguntó mi hada madrina después de contarle toda la situación.
-Por supuesto. Será muy divertido.-
-Muchas gracias.-
-No es nada.-
-Bueno... me iré.-
-Claro.-
Nos quedamos solas en una gran cocina.
-Y... ¿cómo te llamas?- me preguntó.
-Ceni... es decir, Rebeca.-
-¿Cenicienta?- le pareció conocido el nombre, digo, apodo.
-Rebeca.-
-Sí, es verdad. Rebeca.-
-Tú eres Naila, ¿cierto?-
-Sip, esa soy yo.-
-¿Vives con alguien más?-
- Sí, pero se fue a una reunión de cazadores o algo así y estaremos sólo tú y yo esta noche. Ven, te invito un café-
Nos sentamos y tuvimos una larga, larga conversación. Le conté la historia de mi vida y ella me contó la suya. Al parecer acababa de llegar de una horrible guerra y aun no le contaba a sus padres que había delegado sus poderes.
-Deberías ir lo más pronto posible- le dije.- Seguro están preocupados por ti-
-Lo sé... pero tengo miedo de que decidan encerrarme en la torre otra vez.-
-¡No te dejes! Tú eres dueña de tu propia vida y ya has sufrido demasiado, ¿no te parece?-
La chica sonrió con ternura.
-Es verdad lo que dicen de ti.-
-¿Has oído hablar de mí?-
-Por supuesto.-
-Espero sean cosas buenas-
-La mayoría lo son- ambas nos reímos. Nunca antes había sentido una verdadera amistad tan cerca.- Pero a lo que me refiero es a que eres la voz de la inspiración. Incluso has motivado a un "ex ser" mágico.-
-¿A ti?- ella asintió.- Me alegra, pero según me contaste, tú también lo has hecho.-
-¿Lo dices por el mago? Cualquiera pudo haberlo hecho. Tiene mucho espíritu y es muy valiente.-
-¿Crees que ganen la guerra?-
-Seguro.-
-Ojalá pudiera ayudar-
- Puedes hacer más de lo que crees. Sólo debes confiar en ti misma.-
-Gracias... por todo.-
-No es nada-
-Naila... ¿las hadas madrinas reciben algo a cambio de todo lo que hacen?-
-No... son felices de ayudar a los demás.-
-Entonces, ¿por qué renunciaste a ser hada madrina?-
Naila lo pensó un momento.
-Tal vez porque ya era hora de que fuera lo que yo quería.- se sonrió.
Después de rato me dejo en una habitación para dormir, pero yo no podía parar de pensar.
Pensaba en mi madre y mi padre... ¿Qué pasaría cuando vuelvan y no me encuentren?
Pensaba en mi madrastra... ¿Se estará volviendo loca del coraje al darse cuenta de que me he ido? ¿le importara aunque sea un poco?
Pensaba en Naila... parecía saber más de mí de lo que dijo, ¿por qué no me habrá dicho lo demás?
Pensaba en mí... ¿de verdad estaba haciendo lo correcto al irme?
Y, por último, pensaba en Esteban. Pero no sé realmente qué pensaba de él. Mi amigo.
Así, inundada de pensamientos y preguntas, me quedé dormida hasta el nuevo amanecer.
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Mi Princesa Ingeniosa
Fantasy"-Tienes que quedarte. Esperar y aguantar. Está en tu destino.- me dijo el madrina. -¿Y hay algo bueno después de eso?- -Sí. Algo maravilloso.- -¿Y después de eso qué?- El hada madrina suspiró con molestia -¡Lárgate! Me da lo mismo. Un deseo menos...
