"8 Subestimada"

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-Regresa al pueblo. Te asignaré otra hada madrina-

-Disculpa, pero no quiero otra hada madrina. Es decir, no necesito ningún hada madrina.-

-Claro que sí. Eres Cenicienta.-

-¿Qué quieres decir? Además, no soy cenicienta. Mi nombre es Rebeca.-

-Como sea. Tienes que volver.-

-No volveré hasta encontrar a mi hada madrina contigo o sin ti.-

-Lo que me faltaba; una chica caprichosa-

-No tengo que ser una carga para ti. Puedo hacer esto sola.-

-Olvídalo. No te dejaré sola. Vamos.-

-¿A dónde?-

-A un lugar seguro. Te ayudaré a salvar a tu hada madrina.-

-¿De verdad?-

-Sí-

Lo abracé y le di un beso en la mejilla.

-Gracias- pasaron tres segundos- ¿Lo estás diciendo para manipularme?-

-No eres la Cenicienta que esperaba-

-¡No soy Cenicienta!-

-¿Tu madre se marchó?-

-Sí...-

-¿Tú padre se volvió a casar?-

-Sí-

-¿Te dejó con tu madrastra?-

-Sí-

-¿Y conociste a tu hada madrina?-

-Sí-

-Lamento decírtelo, pero sí eres Cenicienta-

-No-de repente su nombre me sonó conocido- ¿Tú eres e mago al que Naila le delegó sus poderes?-

-¿Cómo sabes eso?- 

-Ella me lo dijo ayer mismo.-

-¿Ella te hablo de mí?- noté un pequeño brillo en sus ojos.- ¿Cómo está? ¿es feliz?-

-Me parece que sí, ya que nadie la está obligando a volver.-

Creo que notó mi indirecta porque se sonrió.

-Vamos. Encontraremos a tu hada madrina.-

Me guió a una cabaña abandonada donde había más seres mágicos. Antes de entrar me susurro "ni se te ocurra decir que eres Cenicienta."

-No soy cenicienta-

Me presentó a los seres que había adentro. Una pequeña hada llamada Destelo, un duende con un nombre extraño, un chico que era mago y una chava que era bruja blanca. Todos unidos para que los animales no controlaran toda la magia. Y al parecer sólo eran una pequeña parte de todos los que estaban luchando.

-Emilio, ¿por qué trajiste a una humana?- le preguntó el chico, Sam, tratando de que yo no escuchara sin éxito.

- No tengo por qué darte explicaciones, Sam.-

-Lo siento, señor.-

-Es alarmante.- dijo la bruja blanca.

-¿Qué cosa?- preguntó Emilio.

-Lord Lob ha estado buscando el bosque encantado para poder ver a los seres humanos y así encontrar a Naila-

Emilio se vio preocupado de verdad. 

-¿Qué tanto le falta para llegar al bosque encantado?-

-Está a tres millas-

-Tenemos que detenerlo-

-Podríamos enviar una emboscada para desviarlos-

-Entonces sabrán que están cerca- dije, y todos me miraron.

-¿Tú quién eres?- me preguntó la bruja.

Yo tragué saliva antes de contestar, asegurándome de que no se notara.

-Rebeca-

-De todas formas tiene razón.- dijo Sam, salvándome de las miradas acusadoras de los demás.

-Podríamos preparar un bosque encantado falso y guiarlos hacia él. Nos dará tiempo para ocultar el real.- dijo el duende y a todos les pareció buena idea.

Sin nada más que decir se pusieron a elegir el destino del nuevo bosque encantado y los señuelos.

-Sam, guía a Rebeca a una habitación.-

-Sí, señor.-

-Pero quiero ayudar.- Le dije.

-Más ayuda el que no estorba.-

Eso hirió mi ego.

Mi Princesa IngeniosaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora