Bien, el plan era éste: yo haría creer a LordLob que aceptaba su plan y en lo mientras trataría de averiguar todo lo que pudiera.
LordLob parecía muy contento y planeó todo para que fuera como si nunca me hubiera ido.
No quería volver... Y todo se puso peor cuando me di cuenta de lo que eso implicaba.
Me llevaron a un cuarto oscuro.
-¿Qué hacemos aquí?- pregunté.
-Hola, Cenicienta-
Los monstruos que estaban a mi lado me tomaron de los brazos y me llevaron hasta una silla. Les pedí que me soltaran pero de nada sirvió.
-¿Qué está pasando?-
-Te explicaré. Borraré tu memoria para borrar cualquier vínculo que hayas creado con los mágicos. No es que no creamos en ti, pero tu corazón es tan noble.-
-¿Eso quiere decir que olvidaré a todos los mágicos que conocí?-
-Exactamente-
Me empecé a preocupar. ¿Cómo ayudaría a Sam y a Emilio si no los recordaba?
-Esto no era parte del trato- dije
-Lo es. No te preocupes por Sam. Yo lo cuidaré.-
-¿Sam?-
-No esperabas que se quedara contigo, ¿o sí? Es decir, eres sólo una humana-
-No soy sólo una humana-
-Lamento decírtelo. Pero lo eres. Además estás apartada por el destino para un gran príncipe-
-Yo no quiero un príncipe-
-Lástima- canturreo- por que creo que es justo lo que tendrás. Descuida.-
-¿Por qué traicionas a los mágicos? ¡Son tu familia!-
-¿Familia? ¡JA! Una familia no te deja cicatrices como las que me dejaron los mágicos.-
Miré a mi opresora. La reconocí al instante. Ella estaba ahí con Sam cuando yo llegué. No recuerdo si era bruja o hada o maga, sólo sabía una cosa: Era la espía. La traidora.
-Sueltame-
-Tal vez te duela mucho.- dijo antes de accionar una palanca que envió una clase de corriente eléctrica a mi cabeza.
Dolía, pero me preocupaba más el olvidar a Sam. No quería hacerlo. Nunca.
Sin embargo pude ver cada uno de sus gestos mientras se iban borrando.
Su sonrisa, su mirada tímida, la forma en la que tomó mis manos, su media sonrisa... Me aferré lo más que pude a esta última hasta que desapareció y cerré los ojos.
Creo haber susurrado su nombre. Creo que escuché que él susurraba mi nombre.
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Mi Princesa Ingeniosa
Fantasy"-Tienes que quedarte. Esperar y aguantar. Está en tu destino.- me dijo el madrina. -¿Y hay algo bueno después de eso?- -Sí. Algo maravilloso.- -¿Y después de eso qué?- El hada madrina suspiró con molestia -¡Lárgate! Me da lo mismo. Un deseo menos...
