Los días pasaban y las constantes atenciones de MinHo iban incrementando hasta tal punto de darle miedo, no por el cambio radical ni sus nuevas acciones sino por la cercanía que ahora mantenían cada que salían, ese mes había recuperado algo de peso, no pudo negarse a la petición de Aomame con llevarle a su consultorio y hacerle un chequeo, para ver que efectivamente había adelgazado mucho, hasta los huesos de su cadera sobresalían de manera asquerosa, según él, y aunque la última vez que MinHo había ido a verle a su cuarto para darle el beso de buenas noches, como ya empezaba a hacer desde hace algunos días, luego de lo ocurrido ese día en su cama, cuando prácticamente le beso sin compasión, casi ahogándole con el asqueroso humo del cigarro, más la aprensión en sus muñecas, su padre le había insistido en que le gustaba como se veía, más aún para él, podía tocar esas partes que tanto amaba de su hijo, y de no ser porque TaeMin confiaba plenamente en su padre, podía jurar que eso había sonado como un piropo.
¡Pero qué va!, era su padre, no podía creer esa clase de barbaries sobre algún familiar, ahí no había nada más y nada menos que amor fraternal, simple y sencillamente era un padre amoroso arrepentido, compensando esos días en que trato de la mierda a su hijo, nada más, no había amor en sentido incestuoso ni nada por el estilo.
Además, ¿Por qué alguien se fijaría en alguien poco desarrollado?, se preguntaba, hasta el momento no había logrado ver una parte atractiva de él, además de su cabello que amaba con todo su ser, no era largo ni muy corto, más bien en términos medios, estaba perfecto, desordenado o peinado se le acomodaba perfectamente a la forma de su cabeza, dándole unos aires inocentes y puros, como todo niño de ocho años, pero de ahí en fuera no hallaba algún atractivo provocativo que pudiera ofrecer, sus brazos eran cortos y sus manos pequeñas, casi como las de una mujer, sus piernas delgadas y sin forma alguna, como dos palillos para limpiar los dientes, su rostro no era nada fuera de lo normal, tenía unas mejillas regordetas, a pesar de estar delgado y hasta bajo de peso, su cara era regordeta de los pómulos para abajo, formando entre una curva y unas bolillas que más bien parecían algodones, totalmente adorable, no había rastro de curvas provocadoras.
— Estas muy callado – menciona el mayor, atento al volante –
— Mmh.. Estoy algo cansado, dormí tarde anoche y no me dio tiempo de estudiar –
— Eso es malo, ¿no es así?, supongo que ese desvelo se debe a nuestra despedida de buenas noches, ¿A que estoy en lo cierto? – ríe bajo, sin quitar ni un segundo la mirada de la carretera –
Tiembla en su lugar, bajando la mirada hasta sus pies, ya era costumbre que cuando algo le incomodara bajara el rostro y evadiera eso que le ponía nervioso, en ese caso, su padre.
— Papá.. –
Este alza la ceja dubitativo, parando en el alto y volviendo la vista al menor, acariciando su rodilla descubierta, bendito sea el que haya creado los uniformes de ese colegio, las bermudas que les obligaban a traer prácticamente eran arriba de la rodilla y aunque la camisa de algodón blanca y ese sweater vino no le viniera bien a la combinación de la bermuda café a cuadros, le gustaba, porque la camisa era ancha y podía meter sus manos bajo está y acariciar la suave piel de su hijo, era perfecto.
— ¿Qué sucede? – sonríe cuando un temblor le recorre la palma de la mano cuando el cuerpo ajeno reacciona a sus caricias, dejándose hacer, eso le gustaba, que fuera sumiso a él –
— Es extraño –
Esta vez para en seco.
¡Mierda!
¿Acaso su hijo se había dado cuenta de sus intenciones?, pero ¡Era un niño!.
Retira la mano de golpe, mirando horrorizado el rostro confundido del menor, tan inocente, tan lindo.
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Teoría del amor -2MIN
FanfictionBesa su frente, acomodando de forma correcta las sabanas que cubrían el cuerpo desnudó que aún tenía las marcas de sus caricias. Tae Min sonríe sobre los labios de Min Ho, envolviendo con sus pequeñas manos el cuerpo ancho de su padre - Buenas noche...
