Capítulo 8

342 32 0
                                        

La mirada escrutadora de Aomame le revolvían el estómago hasta tal punto de darle arcadas pero no podía recaer en esos momentos, no cuando su padre le apretaba fuerte la mano para que dijera algo que los sacara a ambos del aprieto que MinHo los había metido y que en parte él había colaborado en ello, porque si no se hubiera dejado llevar, fácilmente hubiera culpado de todo al mayor y quedar limpio de manos, pero aunque fuera pequeño no era estúpido, sabía que si decía algo fuera de lo normal, llevaría prácticamente a la horca a su propio padre, algo que en cualquier sentido se vería monstruoso y deprimente, que tu sangre te traicione por un regaño, pero no era un solo regaño sino que era algo incorrecto, algo incestuoso y a ojo de cualquiera, asqueroso, repulsivo y vomitivo.

Sacude la cabeza, regresando la vista a esos ojos acusadores, tan oscuros como la noche y tan tenebrosos como el mismo diablo, no podía centrar su cabeza en cualquier mentira que en un momento dado hubiera dicho sin problemas, solo que en esos instantes no estaba mintiéndole a un profesor en la escuela o a un amigo suyo del colegio, sino a su madre, esa figura autoritaria que le había educado por unos largos ocho años a comportarse como todo un señorito y a responder de manera correcta, pero sobre todo a ser honesto, algo que estaba a punto de romper por cubrirle la espalda a su padre y en parte la suya, pues también había sido cómplice de todo ese acto vomitivo.

— Se ha escondido en la parte trasera de la casa, cuando lo encontré estaba frío y con los labios rojos, además de que se los había mordido mucho a causa del miedo, pensó que le pegaría – responde rápido y sin pausas, con el mismo timbre de voz de siempre y la espalda bien recta, como el poderoso y enigmático Choi MinHo que conocían –

Aomame parpadea perpleja, recuperando el tono de piel moreno que la caracterizaba, incluso pudo percibir un suspiro de alivio en su pecho al alzarse, como si estuviera conteniendo el aire desde que entraron, la respuesta había dado en el blanco, ya no habría más problemas, por esa ves, solo por esa, MinHo se había sentido asustado.

Pero el miedo y la angustia no habían desaparecido del todo del cuerpo de la mujer, seguía sin cuadrarle las cosas, ¿Por qué razón le habrían quedado así de hinchados los labios? ¿Por qué llegaba sonrojado cuando más bien debió llegar azul del frío que se sentía?, algo estaba mal, no reconocía si se trataba de algo bueno o de algo malo, lo cual le confundía porque ella conocía perfectamente a su familia, era una buena nutrióloga con una vida noble, casada con un hombre increíble y trabajador, de una familia pulcra y refinada, con un hermoso hijo inteligente y responsable, ¿Qué podía andar mal?, del sin fin de maneras que tenía para describir a sus dos amores en ninguna de sus definiciones le venía a la cabeza que su buen marido le hiciera algo malo a su hijo o que su hijo le estuviera mintiendo para cubrirle, no lo creía, no debía hacerlo, era descabellada la idea, además de que si se lo preguntara a MinHo, esté le negaría todas y cada una de sus sospechas y hasta quizá la tacharía de mala esposa y seguramente diría que lo habría deshonrado, algo que para Aomame estaba totalmente en alto, su orgullo y honor.

— Bien. – responde en un susurro ahogado, rascándose los brazos, empezaba a darle un ataque de ansiedad –

— Buenas noches papá, buenas noches mamá – interfiere por fin TaeMin, despidiéndose con una inclinación exagerada, subiendo las escaleras a toda prisa, no quería seguir en ese cuadro de tensión, podía incluso agarrarla y jugar con ella entre sus dedos –

— ¿A dónde vas? – ahoga la carcajada que le crece en lo más profundo del cuerpo al ver el rostro horrorizado de MinHo verle desde la planta baja aún con su madre confundida y la mente perdida en alguna parte de la habitación, seguramente meditando lo de hace unos instantes –

— A mi habitación, mañana me toca clases –

— Pero si son.. – sube la camisa azul claro para descubrir el reloj de mano, viendo que efectivamente era muy tarde. Las 12:30 – Mmh.. ya veo –

Teoría del amor -2MINDonde viven las historias. Descúbrelo ahora