Las manos le picaban por los calambres que le recorrían, ya llevaba parado y con libros en mano más de 4 horas, se sentía agotado y sobre todo fastidiado de ser el único idiota mirando la pared y con las manos hacía enfrente sosteniendo un cuaderno y su lapicero, se sentía estúpido. De vez en cuando volteaba hacía atrás solo para cerciorarse de que sus cosas seguían en su lugar, independientemente de que tan bien se llevaran los niños en el salón, nunca se hacía de menester que alguien sacara las cosas de una mochila ajena, y eso sí que le enfurecía, ¡Eran sus cosas!, no tenían ningún derecho sobre ellas para tomarle nada sin su debido permiso, le cargaba y sobre todo no porque fuese la primera vez, en varias ocasiones le habían sacado más de un cuaderno y lo tenía que venir a reclamar hasta terminar la escuela. Era fastidioso.
La campana suena y las pisadas ansiosas en el salón se hicieron y las miradas pizpiretas de cada quien se lanzaron a la maestra que mantenía el plumón en mano y seguía escribiendo, ignorando el hecho de que el pasillo ya estaba lleno de alumnos alocados hacía la cafetería.
Seguramente debieran estar con el profesor Jinki – pensaba TaeMin aún con la mirada puesta en la pared y los calambres en sus manos cada vez más fuertes –
La rubia maestra deja el plumón en la varilla sobresaliente del pizarrón, reposando sus enormes lentes sobre su escritorio de madera e indicando con el dedo índice la salida, dejando a todos escapar un suspiro de alivio para tomar sus cosas e irse lo antes posible, nunca se sabía cuándo cambiaria de opinión.
TaeMin prevalece en la posición que se le indico cuando le regaño, con los brazos estirados a su máximo y en los extremos sujetando con las manos ya entumecidas, los libros que había dejado caer al suelo. No escucha cuando está se levanta y queda parada atrás de él, con la mirada fija en la cabellera castaña que de vez en cuando se movía por el viento que entraba de las ventanillas del salón, solo necesitaba una palabra que le hiciera ver que todo iba estar bien, que podía retirarse.
— Es todo por hoy, TaeMin –
Aquello le hace relajar los músculos, soltando todo el aire que comprimía sus pulmones, acercando sus brazos a su pecho y dejándolos reposar ahí, entrecruzados y con los fríos libros pegados a él. Entre ve sobre su hombro a la maestra sentada en el escritorio, revisando quizá los trabajos que la semana anterior habían entregado, mientras guarda sus cosas en la mochila, no tendría un receso largo pero al menos descansaría los brazos un rato.
¿Y ahora que debía hacer? No debería disculparse, no había hecho nada malo pero considerando que era su maestra, tenía razón en todo lo que dijera.
— M-Maestra Kwon – murmura ensimismado –
Le mira a través de esos lentes de pasta gruesa, con los labios rojos fruncidos y las cejas arqueadas.
— ¿Qué ocurre, TaeMin? – No supo descifrar si esa entonación que ocupo fue a modo de fastidio o de asombro –
— Lo siento. – con las manos arrugando la camisa blanca y la mirada en sus tenis que no parecían menos interesantes que su profesora, murmura apenado –
Kwon apoya los codos en la madera, dejando caer su barbilla en sus manos blanquecinas, y abre la boca en una mueca convencida, sacude la falda larga y a paso lento, dejando retumbar los tacones altos que llevaba, hasta llegar al asiento del menor, palpando su espalda y dando un cariño extraño.
— Está bien, ahora sal o te perderás tu receso – Y aunque hubiese querido responder con una voz más dulce, no pudo. –
Los labios rosaditos se alzan una sonrisa, dejando entrever los dientes blanquecinos, bien cuidados del menor, tomando sus cosas y saliendo cuanto antes de ahí, casi podía tomar con los dedos la tensión.
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Teoría del amor -2MIN
FanfictionBesa su frente, acomodando de forma correcta las sabanas que cubrían el cuerpo desnudó que aún tenía las marcas de sus caricias. Tae Min sonríe sobre los labios de Min Ho, envolviendo con sus pequeñas manos el cuerpo ancho de su padre - Buenas noche...
