Capítulo 10

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TaeMin se agarra cual gato asustado al asiento, encajando las uñas como puede porque sentía que si no lo hacía en cualquier momento saldría disparado por el parabrisas gracias a la imprudencia de su padre que por su mirada podía deducir que no se trataba de nada bueno para él. Iban al menos a 150 km/h y lo que más le extrañaba es que ningún oficial de tránsito los haya detenido cuando básicamente la ciudad estaba repleta de ellos en cada esquina, pero lo que no le sorprendía para nada era esa actitud bipolar que empleaba MinHo, no estaba acostumbrado a eso pero podía deducir cuando estaba en ese estado y así callar hasta que llegara el momento de arreglar cuentas con el mayor, claro estaba que esté siempre tendría la razón al final.

— Papá.. vamos a chocar – susurra aún aferrado al asiento - ¿Ya podemos parar? – le lanza una mirada de súplica como en tiempos pasados lo hubiera hecho para convencerle de comprarle un juguete, solo que ahora era por salvar su vida. Irónico –

— Cállate.

Hace un sonido seco con la garganta al tragar saliva, temblándole las manos y los dientes castañeándole, si era posible le pediría que lo dejará enfrente del consultorio de su madre, estaban más cerca de eso que de su casa en esos instantes donde la carretera parecía infinita

— Pero.. – pega un brinco con el brusco golpe al volante, encogiéndose sobre su lugar hasta alzar las piernas en el mismo y abrazarlas con los brazos ya sueltos del acolchado asiento –

— ¡Te dije que te callaras! – grita enfurecido, podía agarrar la furia que desataba, era como si la capa suave y gentil de un buen padre ejemplar se hubiera visto opacada por una manta de desórdenes mentales y actitudes erróneas –

Las venas se le marcaban alrededor del cuello, el rostro lo tenía al rojo vivo e incluso su voz salía distorsionada por el nudo intermedio en sus cuerdas vocales, jamás lo había visto tan enfurecido, ni siquiera cuando fue el numero con el maldito pervertido en el restaurante al intentarlo tocar, sabía de los trastornos de MinHo pero no hacía mención de ellos, quizá por miedo o porque no quería reconocer que su padre estaba dañado, y lo que más le pesaba era que Aomame parecía darse cuenta de ello pero lo pasaba por alto, llegaba incluso momentos en los que se cuestionaba si sus padres estaban verdaderamente enamorados o simplemente adoptaron el papel de padres cuando lo tuvieron a él.

MinHo aparca el coche en lo que parecía ser un bar. ¿No estaría pensando en entrar a emborracharse o sí?

¡Quería llegar a casa vivo!

Sus posibilidades de supervivencia se reducían en un 50% cuando estaba con MinHo, ahora sumándole que se encontraba molesto, no quedaba si quiera opción de vivir.

— Ahora, escúchame bien, TaeMin porque no voy a repetirlo dos veces – reconocía el esfuerzo que estaba haciendo por controlarse a pesar de que el color en su cara no había cambiado nada, seguía rojo cual jitomate – ¿Recuerdas la misión? –

— Sí, pero.. –

— No digas más, ¿Recuerdas las reglas? –

— Sí –

— Bien, olvide decirte una aún más importante que las anteriores, no debes formular ningún vínculo con nadie porque eso ahorrara las sospechas de la gente y si no quieres que papá termine en problemas por tu culpa, no hagas cosas que no deberían interesarte hasta más grande, es más, preferiría que no las experimentaras nunca si es posible – claro que se refería a Kasumi, ¿Quién más sino?, el coraje inminente que sintió cuando vio la carta rosada con ese oloroso perfume era incomparable a la de cosas inhumanas que pensó en hacerle a esa niña, incluso formulo una escena en que la estrangulaba, pero por supuesto que decapitar a una compañera de clases de su hijo no estaba en sus planes, por lo menos ahora –

Teoría del amor -2MINHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora