Capítulo 9

317 27 0
                                        

Aprieta el papel rosado entre sus dedos ahora impregnados con ese aroma dulzón que tenía la carta, no había querido irse a lavar las manos para quitarse el empalagoso olor, ¿Por qué?, no lo sabía, quizá por respeto a la persona que lo envío y que por su contenido podía empezar a deducir que no se trataba de un amistoso mensaje, no, sino de algo más fuerte y por el momento "desconocido", no porque no haya escuchado hablar de eso sino porque su evidente inexperiencia le brindaba para ese caso, incluso podría decirse que estaba en un mini-shock cerebral, había llegado como todas las mañanas a la escuela, pero con la pequeña diferencia del detallito en su pupitre, ese día MinHo había decidido no pasarse de la línea como todas las semanas pasadas, sino que ahora su despedida se resumió a un beso en los labios y una despeinada, empezaba a cansarle esos cambios drásticos, había incluso momentos en los que se le venía a la mente que quizá su padre estaba llevando el juego a una cosa obsesiva de la que él ya no quería seguir siendo cómplice, no solo por lo peligroso y asqueroso que se veía lo que hacían sino por las complicaciones que tendría para que se olvidara.

Lleva el papel a sus labios, sintiendo la textura suave y delicada con la que fue entregado, sintiendo un pinchazo en el pecho que le revuelve el estómago de una manera extraña, pero no mala, más bien, como un cosquilleo en el vientre.

El sonido de la puerta retumbar de manera leve le alteran y hacen guardar la carta en su mochila, entre todo ese mundanal de libros que llevaba diario para que esta se conserve lisa y sin ninguna arruga, todavía le parecía extraño el detalle pero de igual manera lo consideraba algo lindo y por el momento, hermoso. Recarga los codos sobre la mesa y mira hacía enfrente donde la maestra ha empezado su clase, esperando centrarse en el nuevo tema y dejar por ahora el tema de su posible pretendiente.

Si mal no recordaba, está era la quinta vez en sus cortos 8 años que compartía la bañera con su padre, hacía 3 años que dejo de acompañarle por cuestiones obvias. Aomame había sido muy exigente con MinHo en tanto a dejar que su hijo crezca y haga las cosas por su cuenta, esto por supuesto que no puso contento al mayor pero conociendo la habilidad psíquica de su mujer, sabía que lo mejor que podía hacer para bien suyo y de su hijo, era callar y acatar la orden de la mujer para así impedir posibles sospechas que pongan en peligro sus sucios actos incestuosos, además, sabía que quitarle 15 minutos con su hijo no le impedirían verle por las noches y arroparlo de manera adecuada, a ojos de cualquiera, una acción paternal bastante tierna, pero viniendo de MinHo nada bueno se podía deducir, por supuesto que él se había encargado de cubrir esa faceta enferma de sí, cubriendo esa mente demencial y exponiendo al buen hombre de Corea, con una hermosa esposa nutrióloga y un tierno hijo de ocho años al que JAMÁS se atrevería a tocar de manera extraña.

Sí.. MinHo era bueno actuando. Bastante.

Pero ahora, esa cercanía suya y esa mirada profunda le desconcertaban y le ponían los pelos de punta, no podía quedarse tanto tiempo ahí, no después de lo que su padre le había estado haciendo durante esos últimos meses. Cuando entro a la bañera se limitó a quitarse la camisa grande que le dio su padre cuando esté extravió su bata, meterse en la tina y encogerse de pies para así quedar lo más distanciado de MinHo, no quería tener ningún tipo de contacto con él, así sea solo para enjabonarle, prefería hacerlo solo y así no sentirse culpable, porque no entendía que estaba mal, ¿los besos son normales entre padre e hijo, no? ¿Los abrazos y toques también lo eran, cierto? Entonces, ¿Qué estaba mal? Porque de repente luego de estar con su padre a mitad de la noche mientras este le leía un cuento y acariciaba sus muslos por debajo de su pijama le dejaban con una punzada en el corazón..., o porque su cuerpo se estremecía de una manera que le desagradaba, como si en verdad estuviera haciendo algo incorrecto.

Teoría del amor -2MINHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora