POV Regina
Mis pensamientos estaban lejos mientras me hundía en el agua de la bañera. Aún no podía creer lo que había pasado la noche anterior, había llevado conmigo una sonrisa durante todo el día, sencillamente no se iba de mi rostro. Estaba feliz por haber hecho el amor con Emma, sí, hicimos el amor. Yo sabía que para mí aquello había ido mucho más allá del simple sexo, mucho más allá de las reacciones biológicas de un cuerpo al ser tocado. Aquella rubia no solo excitaba mi cuerpo, ella removía mi corazón. Durante varios años mi vida había sido como un vagón de tren, inerte y olvidado en cualquier estación, pero a partir del momento en que Emma y la pequeña Lucy habían entrado en mi vida, ese vagón lentamente había comenzado a moverse.
Salí de la bañera y tras secarme y vestirme rápidamente con la primera muda que vi, bajé las escaleras sonriéndole a Lucy que me miraba con curiosidad.
«¿Qué pasa?» me agaché delante de ella y pasó sus deditos por mi rostro
«Estás feliz» afirmé con la cabeza y una linda sonrisa apareció en su rostro «Entonces yo también estoy feliz. Te prefiero así, sonriendo mucho»
«¿Cómo ha sido tu día con Granny?»
«Muy bien» dio un pequeño salto y estiró los brazos «Jugamos en la piscina»
Besé su cabeza y echó a correr por la casa, yo ya me dirigía a la cocina cuando el timbre tocó y revirando los ojos fui a atender. Desorbité los mismos al encontrarme con George.
«¿George?» pregunté sorprendida «No te esperaba»
«Quería darte una sorpresa» me dio una botella de vino y me miró a la expectativa
«Entra» acabé diciendo no muy a gusto
Él pasó por mi lado rápidamente y centró sus ojos en Lucy
«No sabía que tenías una hija, Regina, es muy linda»
Iba a decir que la niña era hija de Emma, pero una alarma silenciosa pareció sonar en mi cabeza y solo sonreí. Que siguiera pensando que Lucy era mi hija, sus ojos tenían un brillo extraño y yo empezaba a pensar seriamente en pedirle que se fuese, pero en ese momento Emma bajó las escaleras, asustándose ante la presencia del hombre.
«Este es George» él se giró y por un instante pareció quedarse paralizado, mirando fijamente a Emma
«Un placer» dijo George al final, extendiendo la mano
«Soy Emma» ella sonrió un poco avergonzada, y apretó su mano
Por algún motivo desconocido, aquella situación me estaba incomodando. Mi experiencia con los celos no era mucha y creí mejor acabar con aquello de raíz.
«¿A qué debo el honor de tu visita, George?» mi voz salió algo más amarga de lo planeado y él me miró tenso
«Solo he querido hacerle una visita a una vieja amiga» sonrió «Hace muchos años que no vengo a esta casa»
Emma se disculpó y pasó por nuestro lado, dirigiéndose a la cocina donde Granny estaba charlando animadamente con Ashley. George la miró de los pies a la cabeza, y una pequeña sonrisa apareció en sus labios cuando detuvo su mirada en las nalgas de la rubia, mi rubia.
«George» dije alto y él se giró hacia mí asustado «¿Por qué no nos sentamos en la sala?» señalé el sofá y se sentó rápidamente «Entonces, ¿cómo ha ido tu primer día de vuelta al trabajo?»
«Ha estado bien» sonrió «Estoy un poco triste por haberme colocado en un sitio donde solo convivo con hombres» lo miré sin poder creer lo que estaba oyendo y él añadió «Ya sabes cómo es, a veces está bien tener algo bonito para mirar»
«No estás allí para mirar, estás para trabajar» sentí mi buen humor desapareciendo «Lo tomas o lo dejas, George»
«Perdóname» pareció incomodado «no me estoy quejando»
Emma pasó de nuevo por la sala y me fijé en la mirada de George, haciendo que siguiera mirándome a mí en vez de mirarla a ella de nuevo. Permanecimos en silencio durante un momento, hasta que escuché un grito de Lucy, seguido de un llanto alto y estridente. Eso hizo que me levantase rápidamente y me dirigiese hacia la cocina para ver qué había sucedido.
Por lo que parecía, la pequeña había intentado subir por algunos estantes de la despensa y había caído de lo alto. En la caída, se había hecho un pequeño corte en la pierna y había llorado más por el susto que por el dolor. Lucy tardó un poco en calmarse y yo la cogí en brazos, acunándola mientras presionaba un paño sobre la herida que aún sangraba un poco. Cuando ella, por fin, se calmó, le puse antiséptico y a continuación le puse una tirita sobre el rasguño, para que no se lo rascase y comenzase a sangrar. La pequeña me lo agradeció con un beso en el rostro y salió corriendo de nuevo, aún secándose los vestigios de las lágrimas en su rostro.
Volví a la sala y la encontré vacía, miré por la ventana y el coche de George aún estaba estacionado frente a la casa. Estaba a punto de subir las escaleras en su búsqueda cuando él apareció en lo alto, al verme sonrió y asintió
«Ya me voy, Regina, fue un placer charlar contigo»
No respondí y dejé que se dirigiera solo a la puerta, no era bienvenido en mi casa.
POV Emma
Casi desistí de bajar las escaleras cuando vi a aquel tipo en medio de la sala. Lo había visto de lejos en la empresa y por algún motivo me daba miedo, había algo en él que hacía que mi mente gritase que me mantuviera distante. Eso solo empeoró cuando noté sus ojos fijos en mí, lo saludé rápidamente y corrí hacia la cocina, intentando apartarme lo máximo de aquella mirada extraña que podía jurar que había visto en algún lugar.
Estuve charlando algunos minutos con Granny y Ashley, me sentía algo culpable por dejar a Regina a solas con George, pero ella parecía dominar bien la situación, aunque parecía que su humor estaba aparentemente oscureciéndose. Sonreí al pensar que más tarde haría que lo recuperara de una forma deliciosa. Mi hija estaba corriendo por la estancia y tras una rápida bronca por mi parte, me pidió que fuera a su cuarto a buscarle una muñeca, Regina le había regalado algunas cosas y ella se pasaba el día por la casa con los juguetes bajo el brazo.
Bajé la cabeza al tener que pasar de nuevo por la sala, subí las escaleras a paso apresado y solo respiré cuando estuve dentro del cuarto de mi hija. Me había dado la descripción de la muñeca que quería y la estaba buscando por el cuarto cuando escuché un grito, reconocí que había sido Lucy inmediatamente, cogí la primera muñeca que vi, por si tenía que calmarla usaría esa y más tarde buscaría con tiempo la otra que quería. Salí del cuarto rápidamente y me di de cara con George, me miraba con una sonrisa en sus labios y cuando abrí la boca para preguntar qué hacía ahí, colocó su mano en mi cuello, apretándolo y empujándome contra la pared.
«Has crecido» susurró a mi oído y sentí mi corazón saltar del pecho al darme cuenta de quién se trataba «Eras buena en aquella época, ahora debes ser mejor todavía. Lo intento, ¿sabes? Intento controlar mis impulsos, pero verte aún más buena me anima»
Rozó su pelvis en mis muslos, pude sentir su miembro duro, lamió mi cuello causándome unas nauseas casi incontrolables. Quería gritar por ayuda, gritar el nombre de Regina, pero su agarre en mi cuello no me dejaba respirar. George finalmente me soltó y caminó rápidamente por el pasillo en dirección a las escaleras, yo acabé sentándome en el suelo, y pegándome a la pared, llorando desesperadamente.
Aquel hombre era el mismo que me había violado siete años atrás, aquel hombre era el padre de Lucy.
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I will be there
Fiksi PenggemarTRADUCCIÓN del fic portugués del mismo título de kanandax. AU. Emma y Regina son mujeres completamente diferentes, mientras una lleva consigo una niña de siete años, la otra carga el dolor de la soledad y una batalla constante contra la depresión. S...
