En el campamento orco se encontraba Roco hablando con la líder de los rebeldes.
-Saulem y Vika. Señora yo no creó en esa gente.
-Pues existen orco. Ambos son visibles.
-Da igual, nos ayudará vuestro ejército.
-Sí.
-No era una pregunta.
En otro lado se encontraba Ménethor hablando con el elfo que había venido del reino de Toc-Roc y Ayis.
-Ménethor,¿Qué? Tenías que pedir ayuda al rey Idirian. No a unos rebeldes.
-Listo, pedí ayuda a Idirian y el me ayudó. ¿Ves a la guerrera con una vara?
-La veo.
-El rey Idirian me entregó esa guerrera para acabar con Laurien. Y esos rebeldes, me los encontré de camino al campamento.
-A Toc-Roc no le va a gustar nada esto.
-No conseguí el ejército de Idirian, pero conseguí el de unos rebeldes.-No son de fiar.
-De momento lo son. Si puede que estén todos locos, pero están de nuestro lado.
En la otra conversación.
-Roco, fuimos amigos una vez. Ayudaremos.
-Tenemos un ejército. Es el momento de atacar.
-Propongo que se informé al rey y a la reina que estamos preparados y que nos traigan refuerzos.
-Sí, unos cuantos voluntarios han de ir hasta allí e informar. Nosotros esperaremos aquí sin llamar la atención y los rebeldes pueden esperar donde estaban y volver cuando todo comience.
Finalmente Ménethor, Ariem, Ruskas y un enano él cual no llevaba ninguna armadura ni arma, nada le cubría el torso, pero estaba dispuesto a hacer ese viaje. Fueron esos 4 los que emprendieron ese viaje, donde demostrarán su astucia, valentía, inteligencia y honestidad.
El reino de Toc-Roc y Ayis estaba muy alejado, tuvieron que atravesar la montaña caída. Está vez lo hicieron corriendo ya que Ménethor sabía que pasaba si se quedaban. Y luego salieron del reino de Laurien. Preparados para lo que les venía.
Un día decidieron descansar cerca del reino de Idirian. El camino atravesaba ese reino. Estaban durmiendo en el bosque todos menos Ménethor, que hacía la guardia. Escuchó algo en los arbustos y sacó lentamente su maza. Algo atravesó los arbustos. Era una criatura extraña para Ménethor ya que era un hipogrifo con tan solo 3 zarpas. Tras el hipogrifo estaba Lenoder.
-Lenoder, amigo mío. (Ménethor fue a darle un abrazo a Lenoder)
·No hables tan alto. No quiero despertar a nadie.
-¿Qué haces aquí?
·Ruthiel ha caído. Yo voy a participar en la guerra. Lucharé contra Laurien.
-No imaginaba que tu hipogrifo...
·Se lo hizo Ruthiel.
-Lo siento. Entonces Idirian ayudará.
·No lo hará, dice que tiene que descansar. Que no quiere mancharse de sangre de guerreros.
-Bueno, no importa. Tenemos un ejército de rebeldes. Y ahora mismo vamos a informar a Toc-Roc de que todos estamos preparados. ¿Cómo sabías que íbamos alli?
·No lo sabía, yo volvía al campamento de Roco cuando Castaña se metió aquí.
-¿Vas al campamento de Roco o nos acompañas?
·Os acompaño sin dudarlo. No te lo creerás, pero ya tengo historias que contar.
-Sigues igual que siempre.
A la mañana siguiente Lenoder saludo a todos y conoció al enano llamado Not-Rac.
Antes de seguir Lenoder habló con Ariem después de llevar una bronca de Ruskas por perder el hacha.
·¿Qué tal llevas lo de viajar con Ménethor?
-Al principio ni siquiera le hablaba, pero ahora ya me atrevo a decir lo que pienso sobre él. Ahora ya le insulto directamente.
·No es mala persona, solo dice lo que piensa.
-Dirás lo que no piensa. También hace cosas que no me gustan. Lo cierto es que al principio no me caía mal. La primera semana que empezamos a viajar juntos, hizo algo que no me gustó y desde ese momento. No lo soporto.
·¿Qué hizo?
-Cogió mi vara. La miró con desprecio y dijo que no era tan buen arma como la suya.
·Venga ya, eso no es malo.
-A mi me afectó. Tengo un gran cariño hacía esa vara. Una vez en una batalla en el bosque muerto. Yo y mi amado luchamos contra hombres de Ruthiel, yo usaba espada y él mi actual vara. Él acabó muriendo y me entregó la vara a la cual yo le puse el nombre de Aeki, el nombre de mi amado. Las grandes armas tienen nombres. ¿Cuáles son los de tus armas?
·Yo no les puse nombres, pero al escudo, esperó que Ruskas no se enfade le llamaré Roco y a mi daga ya que pertenecía a mi madre, recibirá el nombre de Dardil.
-Pues mi maza se llama machacatodo, mi arco se llama te veo y mis flechas se llaman clavadas. (Dijo Ménethor, interrumpiendo la conversación)
-¿No lo ves? No piensa.
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El mensajero de las leyendas
AdventureLenoder un humilde mensajero de una raza muy escasa. Vive en un mundo de reinos cada uno mas cruel que el otro. Hasta que un dia toma una decisión que la cambia la vida.