Capitulo treinta y nueve.

103 11 1
                                        


—Pasare a buscarte ¿sí? Esta vez si vendré. —me dijo Jack antes de que me baje del auto.

—Como quieras...haz lo que quieras. —cerré la puerta de un fuerte golpe y fui hasta la entrada de la secundaria.

Paso una semana desde que Jack no paso a buscarme a casa de Matt y desde entonces ha estado raro. Hace unos días habíamos quedado en salir, y nunca llego a mi casa. Y así fueron todos los días que siguieron, no iba o llegaba tarde por mí.

Apenas puse un pie en el gran edificio los comentarios de mis compañeros se hicieron presentes, desde hace una semana los murmullos eran frecuentes, incluso peor que antes. Y todos eran casi iguales "¿ya sabe?" "¿se habrá enterado?" "sabíamos que no iba a cambiar" "alguien tiene que decirle"

No sé de qué hablan, pero por lo visto todo el colegio lo sabe menos yo.

—Caitlin...—dijo Bea llegando a mi lado. —tengo que decirte algo. —lo dijo algo nerviosa y asustada.

— ¿Por qué estas así? ¿Qué ocurre?

—Es sobre Jack...él...

—Deja que yo se lo cuente Rose...—Zoey salió de quien sabe dónde con todo su grupo de zorras. — ¿ya te has acostado con mi Jack?

¿A qué venia esa pregunta? De a poco todos los que estaban en el pasillo se fueron acercando a nosotras formando una ronda.

—No tengo porque responderte eso.

—Seguro que no lo hicieron, ahora todo tiene sentido chicas. —dijo mientras se daba vuelta para hablar con sus amigas, las zorras. — ¿sabes con quien ha estado Jack todos estos días?

— ¡YA BASTA ZOEY! —grito Bea poniéndose delante de mí. — ¡NO TIENES QUE HACER ESTO, NO AQUÍ!

—Córrete estúpida. —empujo a Bea y se acercó a mí para agarrarme el rostro. —Jack ha pasado toda la semana conmigo corazón, se ve que no lo complaces demasiado porque prefirió buscarme a mí. —intente sacar su mano de mi rostro pero fue imposible porque al hacerlo sus uñas se clavaban en mi mejilla. —Jack no tendría que perder el tiempo con una niña como tú, cuando tiene a una mujer como yo.

Saco su mano bruscamente haciéndome tambalear y en un segundo se fue, dejándome con todos los estudiantes a mi alrededor.

— ¿¡QUE MIRAN IMBECILES!? —dijo Bea. — ¿¡NO TIENEN OTRA COSA QUE HACER!? —todos se fueron rápidamente y Bea intento abrazarme pero la aleje. —Cait yo...

—Tú lo sabias...tu sabias y no me dijiste nada. —sentía como mis ojos se llenaban de lágrimas. —eres mi mejor amiga...

—Y porque lo soy no te lo dije, no quería lastimarte.

—Si lo hiciste...—salí corriendo y me metí al baño.

Jack ha estado engañándome desde hace una semana, y lo peor es que fue con Zoey. Me mire en el gran espejo del baño y vi como mis lágrimas caían y el poco maquillaje que me había puesto se corría.

¿Y si Jack me ha estado engañando por más tiempo? ¿Y si en realidad nunca me quiso y solo hizo todo esto para poder llevarme a la cama de nuevo? Jared tenía razón, no tenía que confiar en él. Sabía que yo no soy suficiente para alguien como él.

Saque mi celular de la mochila y llame a Adam, al segundo tono contesto.

—Adam, ven a buscarme por favor. —dije antes de que dijera algo.

— ¿Qué tienes Caitlin? ¿Te sientes mal? ¿Estas llorando?

—Solo ven, por favor, después te explico todo.

—Voy en camino. —dijo y colgó.

Me saque las lágrimas que seguían cayendo, y limpie mis mejillas con un pañuelo. Una vez que estuve más calmada, salí del baño y me dirigí a la entrada, ahí esperaría a Adam. Pasaron unos minutos hasta que él llego.

—Espérame aquí, iré a hablar con el director. —dijo y se fue, no sin antes darme un beso en la frente.

Me quede apoyada en la pared, mirando hacia la nada. Tenía mi mente en otro lugar, no sabía si quería ir a hablar con Jack o no hacerlo. En algún momento tenía que hablar con él, y pedirle una explicación.

—Vamos Cait...—dijo Adam llegando a mi lado. Al salir del edificio, paso su brazo por mis hombros. — ¿me vas a contar que paso?

—Quiero llegar a casa rápido.

Adam no me dijo nada en todo el camino a casa —que por cierto se me hizo mucho más largo de lo normal—, solo dijo que tenía que ir a hacer un par de cosas, que después regresaría. Apenas llegamos baje rápidamente y entre a la casa. Jared estaba parado en las escaleras con su mochila en su hombro, al verme se acercó a mi algo confundido.

— ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el colegio?

Sentí que mi labio empezaba a temblar, no aguante más y me tire a sus brazos mientras las lágrimas volvían a salir.

— ¿Qué pasa Cait? —susurro Jared mientras acariciaba mi espalda. — ¿Por qué lloras?

—Jack...—dije entre sollozos.

— ¿Qué te hizo? —pude notar como su mandíbula se tensaba. —voy a matarlo.

—Me mintió...—llore más fuerte al decir eso. Jared se estaba por separar de mí pero lo retuve. —No te vayas, por favor...

—Tengo que ir a hablar con el idiota de Jack, esto no se va a quedar así.

—No lo hagas, quédate conmigo Jar...—se separó un poco de mí y puso una mano en mi mejilla limpiando mis lágrimas.

—Te prometo que no iré a verlo, pero necesito irme a la universidad, volveré temprano ¿de acuerdo? Te traeré helado.

—Está bien...—Jared me dio un beso en la frente y salió de la casa un poco apurado.

Mi celular empezó a sonar. Era Jack. Deje que siguiera sonando, no quería hablar con él ahora.

Subí a mi habitación y me recosté en mi cama. Mi celular seguía sonando, Jack no dejaba de llamarme y mandarme mensajes. Decidí leer algunos.

"Princesa puedo explicártelo."

"Todo tiene un explicación, lo prometo."

"Contéstame princesa."

"Mi amor perdón, fue un error."

"Caitlin, por favor, déjame explicártelo todo."

Deje mi celular en la cama, seguía sonando por lo que decidí apagarlo. Me pare frente al espejo y me mire de pies a cabezas. ¿Tan poca cosa soy? ¿No soy lo suficientemente buena para Jack? ¿No soy lo suficientemente buena para alguien? Soy un desastre.

Me acerque a mi mesita de noche y saque esas pequeñas navajas que estaban escondidas en el cajón. Me senté en mi cama y empecé a pasar las navajas por mis brazos. Uno, dos...cinco, seis...ocho cortes en mi brazo izquierdo.

Fui hasta el baño, puse una venda en mi brazo y volví a la cama, me recosté mirando el techo. Allí estaban mis iniciales junto con las de Jack, decidí escribirlas ahí hace varias semanas porque el techo se veía muy vacío, ahora creo que fue mala idea. Las lágrimas volvían a caer por mis mejillas.

Mis ojos se volvieron pesados, me acomode en la cama abrazando a mi panda de peluche y me quede profundamente dormida.

Stay with meWhere stories live. Discover now