Capítulo 15

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Capítulo 15- SEBASTIAN Y CHRISTINA 

-¿De dónde conoces a mi abuela?- Le pregunté a aquel chico arrogante que iba sentado a mi lado en el avión, con destino a Italia.

Quería, más bien necesitaba un amigo en aquel momento, o al menos alguien con quien hablar, estaba confundida, triste tal vez, no sabía que iba a pasar con mi abuela o con Kaidan, si se casaría con Camila, o si huirían ambos, ¿y si les hacían daño?, recién me había reencontrado con mi abuela después de 12 años, no quería perderla. Tampoco tenía idea cuál era su plan, porque me mandaron a Italia o la razón por la cual no me dejaron quedarme y ayudarlos.

-No deberías hablarme - Respondió Sebastián –Sabrás solo lo necesario de mi- Ni siquiera me miro al contestar, seguía con la mirada perdida por la ventanilla del avión, la misma posición que llevaba hace ya media hora. ¿Por qué tanto desagrado hacia mí?, entiendo que puedo llegar a ser insoportable, pero él no me conocía, podía ser un poco más amable.

Espere unos cuantos minutos antes de volver a hablarle. -¿Qué debo sabe de ti entonces?- pregunté.

-¿Qué no te callas la boca?- Me preguntó, esta vez sí volteando a verme desagradablemente. –Si te digo que no me hables, no lo hagas- Concluyó.

Decidí no molestarlo más, al menos por un rato, parecía un chico serio, maduro ( o quizá no), amargado, y lo más probable odiado por muchos, no había dudas de que le molestaban las personas, o al menos yo lo hacía.

Tardamos un buen rato en llegar al aeropuerto de Roma, allí había un auto esperándonos, Sebastián no me dirigió la palabra en ningún momento.

-Muchas gracias Erick- le agradeció amablemente al señor que nos trajo a una casa, tal vez la suya.

Una bonito lugar muy alejado de todo, digamos que en el medio del campo, la casa tenía al menos tres pisos, demasiadas ventanas, moderna, creo es la palabra indicada.

Nos recibió una señora,  60 años aproximadamente, de apariencia simpática, vestida de mucama. -Lo esperábamos señor- Dijo acercándose a nosotros.

-Christina- Le respondió él sonriendo, segundos antes de abrazarla. –Parece que no me recuerdas, soy Sebastián, no señor- Le dijo el chico.

-Te extrañé mi niño- Le respondió Christina. –Años sin verte-

Yo, digamos que estaba un poco confundida, este tal Sebastián estaba siendo amable, y las personas si lo querían, él las quería, sonreía e incluso parecía feliz, creo que era yo el problema de este chico y no su vida como lo pensaba.

-Tú debes de ser Natalia McCurthy, soy Christina- me dijo la señora dirigiéndose a mí, con la misma sonrisa que le había dedicado al chico. –Déjame que te ayude- refiriéndose a mi maleta. –Es un gusto tener a la nieta de Amanda aquí- concluyó.

-El placer es mío, por favor, solo Nat, y yo puedo con esto- Le respondí,tan amable como ella había sido conmigo.

-Pero déjate de pavadas Nat y dame eso- dijo quitándome el equipaje y llevándolo adentro. –Sígueme-.

Tal y como me ordenó, la seguí, me dio un rápido recorrido por la casa terminando este en la habitación que me quedaría. Aunque el lugar pareciera sacado del futuro, la calidez que te brindaba la casa, era extraordinario.

-Debes estar cansada querida, date una ducha caliente, ponte algo más cómodo, tendré la cena lista en una hora- Me dijo antes de cerrar la puerta y dejarme sola.

La habitación era en el segundo piso, pero tenía un balcón que conectaba este piso con el jardín de la casa, tenía una gran cama, una televisión que ocupaba la mitad de la pared, un gran armario, entre otros.

Me di una ducha rápida y baje a cenar, Sebastián y Christina estaban sentados en el living, ambos se pararon cuando me vieron, ella me entregó una carta.

-La mandó tu abuela hace un par de días, supongo debes leerla también- Dijo ella entregándomela.

-Gracias- Respondí sonriendo.

-Ya que tengo la compañía de estos dos hermosos jóvenes, ¿Qué les parece si cenamos en el jardín?- Sugirió Christina.

Mire a Sebastián antes de responder. –Por mi está perfecto- Contesté.

-Por mí también, hace mucho tiempo no ceno en un jardín- Dijo él.

Ya sentados en la mesa pude entender muchas cosas de Sebastián y Christina, ella había sido fundamental en su crianza, digamos que era como su segunda madre, aunque no tengo ni idea donde esta ella, Christina nos hacía cuentos de cuando Sebastián era pequeño, por ejemplo nos contó de una vez que supuestamente se había perdido y estaba trepado arriba de un árbol, según ella estuvo todo el día ahí, hasta que el hambre lo traicionó y tuvo que bajar.

Él reía escuchando las historias, y yo, aunque trataba de disimular, de vez en cuando me salía la foca de adentro. Christina me hacía sentir como en casa, me comentó que ella y mi abuela se habían conocido en un concierto de rock, no tenía idea que mi abuela era princesa, cuando se enteró casi le dio un ataque al corazón, después de eso se hicieron amigas inseparables, pero cuando mi padre murió, se les hizo difícil seguir en contacto.

Después de la cena me fui a la habitación que habían asignado para mí, y me dispuse a leer la carta que me había entregado Christina.

"Querida Christina, amiga, compañera, sé qué hace tiempo no nos vemos, pero aún sé que nuestra amistad sigue siendo tan fuerte como hace 20 años atrás.

Necesito pedirte un favor, sé que sigues viviendo en la casa del señor y la señora Crawford, en Italia.

Ni nieta, Natalia, está en peligro. Estuve hablando con Kaidan por teléfono y me dio la idea de pedirte que ella vaya para ahí por dos o tres semanas, mientras nosotros solucionamos el problema, nadie tendrá la más mínima información de donde esta ella, pero es fundamental que este a salvo, ¿Qué mejor lugar que contigo?

Un saludo enorme, llamaré el viernes"

Tengo que admitir que no me esperaba una carta escrita tan sencillamente por una reina, me imaginaba que tendría que buscar algunas palabras en el diccionario o traducir metáforas. Sin embargo, esto demostraba que realmente le tenía confianza a Christina.

La carta no era lo que me esperaba sinceramente, no tenía muchas respuestas a mis dudas, pero aún así me conformaba al saber que estaba segura, y que ellos seguramente encontrarían una solución.

¿Cómo estaría Kaidan?, ¿Camila estaría con él?,¿ se estarían besando?, ¿se casarían?, me preocupaba perderlo, me preocupaba no verlo más, me preocupaba tener que extrañarlo.

Luego de pensar bastante en Kaidan, mi mente comenzó a analizar la situación de mi vida, de un día para el otro me convierto en princesa, enterándome de secretos que mi madre había estado ocultando desde hace 12 años, luego empiezo a darme cuenta que sentía cosas por un chico que pensaba odiar, y a los pocos días nos empiezan a perseguir mafiosos rusos, salgo del país por primera vez en mi vida a Francia, donde supuestamente estaría "bien", pero, también me quieren matar y tengo que salir huyendo a Italia, dejando atrás a mi abuela y al chico del que estoy medianamente enamorada (sin mencionar que ya abandoné a mis mejores amigas, a mi madre y mi hermano) –GENIAL- Suspire, después de que mi cerebro finalizó la conclusión de mi vida. Para ser franca, aún estaba esperando despertarme, y darme cuenta que todo era un sueño.

Alguien golpeo mi puerta, y enseguida me levanté de la cama para abrirla, ¿Seria Christina? Ya era tarde como para ella estar levantada.

-Sebastián- Dije sorprendida al verlo frente a mi puerta.

-Asumo una chica como tú no tiene ropa deportiva- Dijo usando el tono arrogante que siempre utilizaba conmigo, ¿Qué tenía en mi contra este chico?. Me dio una bolsa y lo mire extrañada. –Pon el despertador a las 5.30, a las 6 pasaré a buscarte, vas a tener que aprender a defenderte, para no estar molestando a otros- Concluyó antes de irse. 

....

BUENO, COMO SE HABRÁN DADO CUENTA ESTOY CORRIGIENDO UN POCO LA HISTORIA, VOY A TRATAR DE SEGUIR SUBIENDO CAPÍTULOS SEGUIDO, ESPERO LES HAYA GUSTADO 

La hija de un Rey.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora