Capítulo 24

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Voces, murmullos, cantos y alguno que otro grito, es lo que me despierta. Y sinceramente, hubiera preferido no haberlo hecho, puesto que el dolor de cabeza es horrible, sumado al dolor de mis costillas. Lo único que quiero es volver a dormir y despertar en mi cama, con mi familia alrededor; Y si, en Chile. Pero sé que eso es imposible, una vez que viajas en el tiempo, no hay manera de volver, a no ser que los dioses te lo permitan.

-Vaya, vaya. Veo que la princesa ha despertado-dice alguien, entrando en la tienda en la que me encuentro. No logro distinguir quien es, porque aún está oscuro- ¿Te parece si jugamos un ratito, antes de que el jefe lo haga contigo?

-¡ALÉJATE DE MI!-grito mientras rápidamente me salgo del montón de pieles en el que estaba recostada

-Veo que eres traviesa. Eso me encanta, muñeca-dice mientras relame sus labios y logro verle de frente. Es un hombre horrible, su cara está llena de cicatrices, pero hay una enorme que le atraviesa toda la cara; desde la ceja izquierda a la mejilla derecha, pasando por su nariz que por cierto juraría que ha sido rota en más de una ocasión. Se acerca lentamente a mí, mientras comienza a desabrochar su sucia camisa, Dios mío no permitas que me haga nada horrible

-Te va a gustar, tanto como a tu amiguita, esa rubia tonta- dice entre risas grotescas

-¿¡Qué has dicho!?

-Esa sucia perra, la que disfrutamos con mis amigos, pero no te preocupes, a ti nadie más te tocará, solo yo... por ahora- y comienza a desabrochar su tartán negro. Rápidamente busco algo con lo que defenderme, pero no hay ni una maldita cosa que pueda usar como arma. Y el horrible hombre se acerca más y más; ni siquiera puedo llamar a Branwen, porque mi medallón no está. Así que tendré que salvarme como las típicas princesitas indefensa. Por ahora. Y lanzando un grito digno de una BANSHEE, logro hacer que el hombre se detenga y todo alrededor se suma en un tenso silencio

-Cállate, maldita bruja-gruñe corriendo hacia mí, de pronto algo pasa volando cerca de mi cabeza y da de lleno en el pecho del maldito hombre. Mientras me recupero del shock, puedo ver a Balthair, entrando en la carpa y en una mano tiene un arco y me mira fijamente

-Hola, Elayne. Al fin nos conocemos-dice mirándome socarronamente. Si no fuera un hombre tan perverso, sería extremadamente apuesto

-Déjame ir, debo regresar al castillo-digo mirándole fijamente sin temor

-Déjame pensarlo-dice quedándose en silencio cinco largos minutos, mientras nos seguimos mirando fijamente sin desviar nuestras miradas- NO, no te dejaré ir. Sabes que si yo no puedo tener el estúpido collar, uno de mis herederos lo tendrá, y si es necesario que engendremos un hijo, creé me que lo haremos y al idiota de Kendric... lo mandaremos junto a su adorado padre, que por cierto, yo miso mandé junto a los dioses

-No puede ser, ¡mientes!, eres un embustero, déjame ir o te juro que te mataré con mis propias manos

-Muñeca, antes debes dar a luz a mi hijo y luego puedes morir

-Pero yo nunca tendría un bebé con alguien tan despreciable como tú. Soy y seré siempre la guardiana del destino, y ni tú ni nadie lo impedirá- Y a hi es cuando me doy cuenta de que he confirmado lo que tanto tiempo llevo queriendo ocultar. Soy la guardiana del destino y puedo hacer lo que pueda por salvarme si es permitido por los dioses

-Eso lo dices ahora, pero el proceso te encantará-dice mientras comienza a acercarse a mi.-Pero antes, se detiene y con una mano, toma el cuerpo sin vida del hombre y lo arrastra fuera, mientras da órdenes en celta, de que se lleven el cadáver- Hoy no te tomaré muñeca, puedo esperar y además creo que estás un poco cansada, así que. Buenas noches

-Deja me ir, por favor. No hagas esto, sabes que te matarán

-No, nunca podrán encontrarnos, Elayne. Los espíritus de la muerte me han protegido por tres años y lo seguirán haciendo-dice enigmáticamente y tras besar mi frente, sale de la carpa

Sé que sería en vano si me acuesto a dormir, así que me siento en el montón de pieles y a un lado veo mi bolso. Rápidamente lo tomo y me dispongo a revisar su contenido, pero antes siquiera de que lo alcance, entra una mujer, de aspecto severo y mirándome desde su altura-cosa que me incomoda bastante- me dice que debo ayudarle a preparar el desayuno y todas las comidas de ahora en adelante y que hoy día comienza mi tormento. La verdad no entiendo sus palabras, no comprendo que se refiere con más tormento si desde que me secuestraron, ahí comenzó mi tormento. Como quisiera estar en mi cama, con Theo y Kendric a mi lado, acurrucados los tres en la cama y jugando con Theo. ¿Le habrá salido otro diente?, ¿Kendric me extrañará?

La mujer me jala fuertemente del brazo, arrastrándome de nuevo a la realidad y una mueca de dolor se extiende por mi cara, pero no les daré la satisfacción de verme débil. Por Theo y por Kendric, me mantendré con vida y lucharé si es necesario

-¿Qué no me oyes, estúpida?-grita la robusta mujer a lo cual respondo con un gruñido para nada femenino

-Te escuché la primera vez, suéltame, sé caminar sola-digo con sarcasmo. Si quieren guerra, guerra tendrán. Sacaré las garras en este mismo momento

-A mí no me hablas en ese tonito, sucia perra-dice apretando más mi brazo. Lo cual ya me está cabreando de gran manera, así que aprovechando que soy más alta que ella y sobre todo más joven y ágil, me suelto de un tirón y logro desestabilizarla, logrando que se caiga de trasero y me miré con un poco de odio pero lo que abunda en su mirada es temor.- ¿¡Eres tú!?

-¿Yo qué?, ¿'qué te pasa mujer?

-Por los dioses, yo no lo sabía. No sabía queeras la guardiana. Perdóname, yo no puedo hacer esto, perdón, perdón. Debo irme de aquí-dice y a pesar de su cuerpotan grande, logra levantarse de un salto y corre hacia afuera de la carpa, dejándomeen un estado tal de confusión, que comienzo a mirar a todos lados, para ver sihay alguien más en la carpa, pero tal como lo suponía, no hay absolutamentenadie    

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Ha pasado exactamente tres semanas desde que me secuestraron, y nadie ha venido por mí. Por suerte, Balthair está tan ocupado planeando su "venganza" que me ha dejado en paz y les advirtió a todos sus hombres de que si alguno me tocaba tan solo un pelo, éste sería enviado directamente al infierno por el mismo. Así que mi estadía aquí ha sido "tranquila". Pero como extraño tener en mis brazos a mi Theo, y los besos de Kendric, mi primer novio. Nunca he tenido novio, cuando estudiaba en la universidad, no me interesaba eso, solo quería terminar mis estudios y al momento de trabajar, es como si nadie fuera capaz de llamar mi atención. En fin, he estado ayudando a algunas mujeres a cocinar y les he enseñado algunas cosas básicas para sus cuidados femeninos y alguno que otro consejo, sé que son enemigos, pero el juramento que hice de salvar vidas es algo serio y debo respetarlo, a pesar de que aún no se haya inventado... prácticamente.

Por increíble que parezca, no he logrado ver mi bolso en estas tres semanas, y como anhelo poder hacerlo, sé que hay algo ahí que me puede salvar

-Muñeca, ya es tiempo de que vengas conmigo-dice Balthair mientras me toma del brazo y me lleva cerca del fuego, la noche comienza a caer y a hacer un poco de frío, así que me arrebujo más en mi manto de los MacHunter y la mirada de Balthair, se dirige hacia mi manta y una sombra de odio, ensombrece su mirada

-Quitate ese maldito manto-gruñe

-No lo haré. Es el manto de mi futuro esposo y de su familia, así que olvidalo-digo levantando la barbilla

-No lo repetiré de nuevo y quítatelo de una puta vez-grita con rabia

-Y yo te dije que no me lo quitaré. Hace frío y no tengo nada más para cubrirme-le digo obstinadamente y veo como su mano se alza y mis ojos se abren como platos cuando su palma aterriza con extremada fuerza en mi mejilla izquierda. El golpe es tan fuerte que logra derribarme y mi vista se desenfoca. La incredulidad, llena cada poro de mi ser. Dirijo mi mano a mi mejilla lastimada y siento arder esa zona, lo miro airadamente y nuevamente me golpea, pero esta vez asestando una patada en mi abdomen, lo cual me deja sin aliento. Trato de ponerme en pie pero el muy maldito me golpea un lado de la cabeza con su puño y ya todo se vuelve oscuridad.


A Través Del TiempoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora