Depresión constante. Subidas y bajadas.
Altibajos.
Qué se yo, todo me iba mal. Y cuando me refiero a todo, no exagero.
Ha pasado mucho tiempo, hay mucho que contar. Hay muchas historias sin punto final, otras que ni lo tienen ni lo tendrán.
El regreso... ¿y ahora qué?
¿Por dónde empiezo? Mejor continuar con lo anterior...
*15 de Enero de 2016*
- Marta... puedo... ¿preguntarte algo?
- Ya lo has hecho, pero supongo que sí. Dime.
- Siempre taaaan graciosa...
- No lo dudes nunca -me guiñó un ojo.
- Tú... tú y yo no empezamos bien, ni acabamos bien, y supongo que la palabra "bien" no está en nuestro vocabulario.
- Al lío, joder.
- Bueno, pues. No sé... cuando te pegué, me dolió. Quiero decir, me dolió tener que pegarte, me dolieron tus palabras, me dolió que mi apoyo se derrumbara y yo cayera tras él. Y te dio igual... -brotó una lágrima de mis ojos.
- ¿Te crees que a mí no? No somos unas crías. Estamos enferma, Rebe.
- Eso no lo excusa.
- No busco excusarme.
- ¿Y qué buscas?
- Busco mi paz. Quiero tranquilidad, estabilidad emocional. ¿Tanto pido? Es decir, ¿nunca te lo has planeado, Rebeca? Nos pasamos los días aquí, muertas del asco, sin motivaciones ni ganas de seguir adelante, pero no podemos rendirnos. Nadie se para a sentarse a nuestro lado, a decirnos "qué quieres" y a cumplir aquello que deseamos. Nos meten en la cabeza que suicidarse es de cobardes. ¿Y si simplemente quiero ser una cobarde? No es el camino fácil, es el camino que deseo, que visualizo, el camino que llevo recorriendo y que en algún momento tendrá fin, y tendré que hacerlo. Sabes que llevo mucho tiempo aquí, he visto demasiado. Ves gente salir y siempre rezas para que no vuelvan. No quieres que vuelvan porque sabes que el regreso es la recaída, y que recaer es lo peor que te puede suceder. Rezas y piensas "joder, se ha curado, ojalá dure así...", hasta las peores personas lo hacen. Yo he visto volver a muchas, y las he visto salir en camillas con una manta encima. Sea como sea, se sale de aquí, nadie se pasa la vida aquí, y si ven que la pasarán, se matan. Y yo... yo no sé. - se rompió. Lo pude ver en sus ojos, Marta estaba rota. No continuó con su dialogo, simplemente se fue corriendo, y yo, yo me quedé ahí parada, asimilando sus palabras.
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Vivir como una gorda.
Ficção Adolescente¿Qué pasaría si te ingresan en el hospital porque sí y acabas enferma de verdad? Los oscuros pensamientos y el día a día de una gorda. +70 kg -1'5 m
