Camille es una joven pintora que lo posee todo.
Éxito, amistad y sobre todo amor.
O eso es lo que ella creía hasta el día de su boda, pues su prometido tomará una decisión que hará que su vida dé un giro de 180 grados.
Obligada a huir después d...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Camille
Recuerdo que hubo un momento en México en que quise regresar. Quería volver por él y decirle que a pesar de todo yo lo seguía queriendo.
Recuerdo que una noche me levanté con mis maletas en la mano y cuando estaba a punto de irme, Rocío apareció y me detuvo. Me desmoroné entre sus brazos y ahí entendí que tenía que seguir. Luego al par de semanas Josh apareció en mi vida.
Sin duda alguna los seis meses que pasé en México antes de que el castaño llegara me ayudaron bastante a saber que era lo que quería para mí.
Y ahora lo tengo muy claro.
—Ven conmigo —le pido a Josh quién me mira con semblante preocupado—. Necesito echarlo de aquí.
La voz me tiembla un poco, pero de todas formas mantengo la compostura. Sí, estoy hecha una furia, pero lo que me mantiene cuerda es estar entre los brazos del único chico que amo.
—¿Segura que quieres hacerlo? —me cuestiona.
Asiento con la cabeza.
—Sí, será la única forma en la que pueda estar tranquila.
Clava sus ojos en mis manos que están temblando. Me siento mal por él.
No quiero que crea que estoy así porque James haya despertado sentimientos dentro de mí, no. Pero quiero ser yo quién saque de patadas al idiota ese.
—Josh —Lo miro de frente—. Te necesito a mi lado para hacer esto, y si no quieres acompañarme lo entiendo, pero de todas formas lo haré.
—Siempre estaré a tu lado. Recuérdalo siempre —Besa mi coronilla.
Esbozo una sonrisa y nos disponemos a pasar en medio de la gente. Cruzamos la puerta de cristal y llegamos a la sala en dónde descansan todas mis pinturas.
—¿A dónde crees que esté?
Me encojo de hombros.
Josh acelera el paso sin soltar mi temblorosa mano.
En verdad que no entiendo cómo es que sigo de pie, sea como sea espero seguir así de fuerte cuando tenga en frente al chico que me rompió el corazón.
A lo lejos vislumbro una silueta frente a una de mis aclamadas pinturas.
Tomo valor y me acerco con paso firme hasta ella. El dueño de la sombra gira y mi corazón da un brinco enorme.
James está ahí de pie delante de mí.
—Hola —susurra con voz aterciopelada—. Feliz cumpleaños.
La manera en la que me mira me causa en escalofrío en la médula espinal. No me gusta que me mire como si fuera su todo...