Capítulo Seis
Cuando llegó al despacho a la mañana siguiente, María se encontró con la desagradable sorpresa de que su secretaria seguía enferma. Cuando, tras unas horas de duro trabajo, pensaba que empezaba a tenerlo todo bajo control, Esteban entró en su despacho... algo que sucedía en tan raras ocasiones que temió que el día fuera a empeorar.
Vestido con un traje de Armani, zapatos italianos hechos a medida, camisa y corbata de seda, parecía todo un director ejecutivo. Pero era el hombre que vestía aquella ropa quien atraía la atención, pues emanaba de él un aura de poder envidiada por muchos.
María examinó su expresión, pero no pudo deducir nada de ella.
—Supongo que no se trata de una visita social —dijo, y se esforzó por sonreír.
Esteban le alcanzó una hoja de periódico doblada.
—Ha aparecido en la edición de hoy.
La página pertenecía a un diario de amplia circulación.
María abrió la página, vio la foto de Esteban y Ana Rosa, leyó el pie... y sintió que se le hacía un nudo en la garganta.
Ana Rosa no había perdido el tiempo.
—¿Me la has traído para minimizar mi reacción? —preguntó sin poder contenerse—. ¿Para librarme del bochorno? ¿Para ofrecerme una explicación?
—Sí —el tono de Esteban manifestó una peligrosa suavidad que María decidió ignorar.
—Qué considerado por tu parte.
—María... —murmuró Esteban, y ella tuvo la sensación de que le habría gustado retorcerle el cuello.
—No necesito tu protección.
—Qué magnánimo por tu parte.
—Meramente tu discreción.
María bajó la mirada por temor a que Esteban viera las emociones que tanto se estaba esforzando por ocultar. Jamás habría creído que algo así pudiera doler tanto. Y aquello sólo era el comienzo...
Esteban rodeó el escritorio, la tomó por la barbilla y le hizo alzar el rostro.
—Para tu información, esa foto fue tomada hace cinco años. El pie es pura conjetura y lo que dice el artículo son puras calumnias.
—¿Y por qué me estás contando todo esto? —preguntó María.
Esteban permaneció un momento en silencio y finalmente la soltó.
—Ya he tenido que sortear algunas preguntas de la prensa. Imagino que tú serás la próxima en su lista.
—Y quieres que nuestras historias coincidan, ¿no? Que confirme la solidez de nuestro matrimonio, ¿no? —María ya no podía contenerse—. En otras palabras, que mienta.
La mirada de Esteban se endureció.
—¿Has acabado?
—Tú cuentas con mi lealtad —dijo María —. ¿Pero cuento yo con la tuya?
—No tienes motivos para dudar de mí.
María trató de mantener un tono calmado cuando habló.
—Gracias por llamar mi atención sobre el artículo.
El ambiente entre ellos era eléctrico. Algo se agitó en la profundidad de los oscuros ojos de Esteban, pero enseguida se desvaneció.
Un sonido procedente del móvil de María indicó en aquel momento que acababa de recibir un mensaje. Esteban masculló un juramento cuando ella hizo un gesto para indicarle que necesitaba leerlo.
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Quiero que me ames
RomanceProtagonistas: Esteban San Román y María San Román Argumento: María y Esteban San Román sabían muy bien lo que hacían cuando decidieron casarse por conveniencia. Ellos sólo tenían que comportarse en público como una pareja feliz para crear una al...
