Lash

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Luego de abrir la puerta, Lash caminó lentamente y entró en la habitación de su hermana.

A diferencia de la de Lash, la habitación de su hermana estaba ordenada y limpia. Al tener cuatro meses de vacaciones, a Hazz le sobraba el tiempo y su familia siempre la encontraba haciendo algo. Lash, por el contrario, pasaba la mayor parte del día encerrada en su habitación.

     —¿Hermana? —Hazz la miraba desde el otro lado de la habitación—. Es raro verte salir. Normalmente te pasas encerrada golpeando cosas.

Lash hizo un esfuerzo para ignorar el comentario de su hermana.

     —¿En serio irás conmigo al campamento, Hazz?

Su hermana la miro sorprendida, con una leve sonrisa.

     —Me sorprende que te interese. Normalmente me ignoras

     —Callate y dime porque irás al campamento conmigo.

Hazz contuvo una risa.

      —Si tanto te interesa, te lo diré. Mamá y papá quieren que te acompañe para asegurarme de que no espantes a tus futuras amigas.

Hazz soltó una carcajada al ver la cara de asombro de su hermana.

     —Lo se, Lash, pero no me dieron otra opción.

Esta miró a Hazz con odio.

     —¿No pueden dejarme en paz? ¡Me llevarán lejos de aquí, donde me esforzarás para que haga amigas que nunca mas volveré a ver, y tratarán de cambiarme como si tuviera un problema!

     —Al menos no estarás sola —Hazz sonría ante la mirada de odio de su hermana—. Puedes irte a soltar tu rabia. Creo que tus muebles extrañan que los golpees.

Lash le lanzó una mirada llena de ira y salió de la habitación.

Al día siguiente, tanto Lash como Hazz tenían el equipaje armado. Lash solo llevaba una mochila con su ropa desordenada, pero su familia consideró que al menos se había tomado la molestia de juntar ropa.
Hazz, en cambio, tenía una maleta llena de su ropa ordenada y otra para todas sus cosas, que incluían desde diarios y libros hasta una pequeña flauta.

Luego de haber conducido por media hora, los padres de Lash la dejaron a ella y a su hermana al final de la ciudad, en un banco de madera donde esperarían el autobús que las llevaría.

     —Hijas, recuerden que si tienen algún problema siempre pueden llamarnos —les dijo serio su padre—. Y no causen problemas.

Lash lo miró con rencor, pero no dijo nada.

     —¿Cuanto tendremos que esperar? —pregunto Lash, molesta.

Lash vio a su hermana sonreír al notar su impaciencia. Ella odiaba que Hazz hiciera eso, y en ese momento Lash tuvo que añadir a la furia que sentía hacia sus padres el creciente odio que Lash comenzaba a tener a su hermana.

Crystal: El Campamento Para ChicasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora