Uno de esos días ... Realmente malos!

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Me despierto, de repente me siento más cansada que los días anteriores, no sé si fue la pizza la que me ha caído mal pero hasta este punto no estoy demasiado segura de eso, me muevo en mi cama y siento que los músculos no se quieren mover no quieren hacer caso a mis instrucciones, muevo mi cara hacia el otro lado y siento mojada la almohada la toco con la mano y veo que esta roja, me agarra un ataque de pánico, no sé qué me sucede, me levanto rápido y me veo en el espejo, estoy sangrando de la nariz, en ese momento mama entra en mi habitación y se asusta.

-¿Melanie que pasa?

-No lo sé, así me desperté hace unos minutos – le digo sorprendida, pensé que los sangrados habían acabado con las pastillas que me dieron, y ahora tengo una nausea terrible, desde que me entere que estaba enferma este es el peor día que me ha tocado, me siento súper cansada, los músculos no se mueven como deberían, siento que la cabeza va a explotarme y la nariz no deja de sangrar.

-Pensé que habían parado – dice mama marcando a la doctora Mollinedo, siento que mama se asuste pero de verdad hoy mi apariencia es de asustarte, estoy más pálida de lo normal y el cuerpo lo siento hecho mierda.

-Yo también- contesto a mama no estando muy segura de que es lo que me ha preguntado. Enseguida me dan arcadas y me dirijo a la taza del baño, empiezo a vomitar. Saco todo lo que llevo adentro y hasta lo que no debería salir, es una sensación tan horrible, siento que voy a desmayarme, me siento demasiada inestable para sentarme o pararme, los músculos no quieren hacerme caso, mama está detrás de mí, agarrando mi pelo y sosteniéndome para que no me caiga, de repente quiero cerrar los ojos, me siento tan casada y mi corazón esta súper agitado, siento que se saldrá de su lugar o dejara de latir en cualquier momento, mama me ayuda a sentarme el sillón de mi habitación y me da aire, veo su cara de preocupación, veo que se siente triste e impotente al verme de esta manera, trato de sonreírle para que sepa que me siento mejor, que voy a estar mejor, pero sé que sería darle falsas esperanzas, sé que no debo darle falsas esperanzas pero tampoco quiero que sufra.

Después de lo que parece una eternidad siento que poco a poco mi cuerpo se dedica a relajarse y descansar, mama menciona que estoy recuperando el color me sigo sintiendo muy cansada y ahora sucia, mama me ayuda a bañarme y cambia las sabanas de mi cama, no sé qué me está pasando, me asusto, la doctora me dijo que lo más pronto posible tengo que ponerme un catéter y empezar el tratamiento cuanto antes, o esto podría pasar, ya en la cama nuevamente empiezo a llorar, por la rabia pero también de miedo, no me gustan estas cosas que me están pasando.

-Tranquila cielo, estarás bien – mama trata de consolarme y quiero dejar de llorar y ser fuerte, pero no puedo contener las lágrimas que salen desde lo más fondo, son pocas veces las que me he quebrado y delante de mama pero esta vez estoy demasiado asustada.

No sé en qué momento me quede dormida en los brazos de mama, mama debe sentirse tan casada que se quedó dormida abrazándome, no quiero despertarla me muevo demasiado despacio, veo la hora y es casi medio día, mama siente cuando me muevo y se despierta.

-Hola nena, ¿Cómo te sientes? –

-Mucho mejor mama – digo, ha mejorado mi estado, pero la cabeza sigue con ganas de querer explotar en su lugar. Mama ve la hora y se asusta, es demasiado tarde para ella.

-Tengo unas cuantas citas hoy, tratare de venir temprano, puedes quedarte sola unas cuantas horas luego del trabajo pasare de nuevo para que preparen todo para empezar con el tratamiento, no quiero que vuelvas a sentirte de esa manera, nena.

Dice mama con un tono seguro y serio, admiro a esta mujer, a pesar de todo lo que ha pasado, después de lo de papa y ahora esto conmigo, ha estado siempre fuerte. Asiento.

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