Viaje a las estrellas!

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Me despierto a las diez de la mañana, increíblemente me siento mejor, no siento tan cansado mi cuerpo y mi humor esta por increíble que parezca esta genial, busco la nota de Chad entre el edredón y no puedo evitar sentir mariposas en el estómago, no me esperaba algo así de parte de él, la coloco dentro del libro que estoy leyendo, bajo a buscar algo de comer en este momento siento que puedo comerme una vaca entera. Cuando me acerco a la cocina mama está hablando por teléfono, cuando me ve sonríe y termina su llamada.

-Buenos días cielo.

-Buenos días mama, ¿qué haces aquí?

-Te ves mucho mejor, no quería dejarte sola.

-No deberías de dejar de hacer tus cosas por mí, estoy bien, hoy me he sentido mejor que los últimos días que han pasado.

Entonces mama dice algo que me pone un poco a la defensiva.

-He decido de que voy a trabajar desde casa por las mañanas y en las tardes me daré una vuelta por la oficina - me gusta su plan aunque debo decir que por un momento pensé que me diría que trabajaría todo el día desde casa, no sé por qué Chad no se siente cómodo cuando mama esta por acá, pero que mama trabaje por las tardes en la oficina me parece bien así podré hablar con Chad libremente, estoy pensando en eso cuando mama me saca de mis pensamientos.

-Melanie, ¿estás bien?

-Sí, ¿por qué?

-Estaba comentándote de que por una razón que desconozco se ha acabado la comida muy rápido estos últimos días y si te apetece ir al supermercado conmigo, si tienes ganas claro y si te sientes bien.

Supermercado, tengo que comprar comida para Chad, es lo primero que se viene a mi mente.

-Claro, me arreglo y vamos.

Vamos en la camioneta de mama, el supermercado no queda tan lejos pero no quería que hiciera esfuerzos. Entramos en el supermercado, mama lleva la carretilla para meter los productos, empiezo a meter comida enlatada, jugos, galletas, pan, jamón y esas cosas que no pueden descomponerse.

-Melanie esas cosas no las puedes comer.

Mierda lo olvidaba.

-Lo se mama, no es para mí, es para la iglesia.

Mama me ve con una cara de no creerse lo que le he dicho, soy tan mala mintiendo, nunca antes había tenido la necesidad de mentirle a mama.

-¿La iglesia?

-Si mama, no preguntes por favor, es un proyecto personal que tengo – digo nada más, y mama no tiene ni idea de lo mucho que se ha vuelto personal Chad para mí, es un chico que casi no conozco pero se ha vuelto especial, a pesar de que no hablamos demasiado, me gusta su compañía.

Y ella no pregunta más, sé que está mal que no le diga que la comida es para Chad pero no estoy segura que acepte la idea de que hable con él.

Después del almuerzo, tomo mi libro y salgo para leer, es increíble lo bien que me siento, mama se fue a ver cómo iban las cosas en la oficina, así que me sumerjo en la lectura, no me doy cuenta que llevo horas leyendo hasta que escucho la voz de Chad.

-¿Te gusta leer?

Levanto la vista y ahí está con sus impresionantes ojos azules, sonrió, me pongo nerviosa y mi piel se pone chinita al escuchar su voz.

-Si me encanta leer – haciendo un espacio para que se siente a la par mía.

-¿Que lees?

-Es sobre una chica que vive en unos distritos, los cuales entran a una competición cada año para poder sobrevivir y ganar comida para su gente, la historia se desarrolla en un mundo post apocalíptico.

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