– No le había visto antes en mi vida. ¿Qué está haciendo aquí?
– No se mueve. ¿Estará muerto?
– No... ¡Ey! ¡El de ahí! ¡Muévete!
Las voces latieron, fuertes y suaves, en los oídos de Estrella de
Fuego. Abrió los ojos dolorosamente y vio un borrón negro y marrón
que bloqueaba el hueco por el que se había arrastrado hasta el
refugio. Una zarpa se aferraba al pelaje de su cuello y le agitaba
vigorosamente.
– ¿Qué...? Fuera- Estrella de Fuego golpeó débilmente a su
asaltante.
– Guárdate las garras- gruñó una voz.
Estrella de Fuego parpadeó otra vez. Frente a él se agazapaban
dos gatos: uno era una gata negra y el otro un macho escuchimizado
de color marrón con una oreja partida.
– No puedes quedarte aquí- maulló la gata negra- Los Dos Patas
no dejan de entrar y salir todo el día. Mueve las patas.
– Me moveré cuando esté preparado- intentó desafiarles Estrella
de Fuego, pero su boca estaba tan seca que apenas pudo hablar y su
cabeza le dio vueltas por el hambre.
– Te moverás cuando te lo diga- le espetó el gato
escuchimizado.- ¡Cerebro de pulga!- con una pata, le dio a Estrella
de Fuego un soberano empujón entre las costillas.
Estrella de Fuego se encontraba demasiado débil para replicar.
Se arrastró de debajo de aquel pelaje resplandeciente y se tambaleó
sobre las patas.
– Ya era hora- bufó la gata- Síguenos.
Se puso en marcha por un camino zigzagueante que pasaba entre
dos montones de basura Dos Patas. Estrella de Fuego pensó
brevemente en correr y liberarse, pero no tenía ni idea de a dónde ir.
Además, apenas si podía trotar y, mientras que la gata lideraba
la marcha, el macho marrón caminaba al lado de Estrella de Fuego
sin quitarle los ojos amarillos de encima.
¿A dónde me llevan?, se preguntó Estrella de Fuego.
Pensó en Azote y su Clan de la Sangre y se preguntó si existiría
algún otro clan de gatos igual de salvajes en ese Poblado Dos Patas.
Si se enteraban de que provenía del bosque podrían verle como a un
enemigo. ¿Es que pensaban matarle?
La gata negra le llevó por un hueco en la pared.
Estrella de Fuego emergió a un trozo de tierra desnuda donde
unos cuantos árboles raquíticos pujaban por sobrevivir en ese suelo
débil. No vio a otros gatos, pero a su alrededor flotaba un fuerte
olor a ellos. Su temor de encontrarse con otro Clan de la Sangre se
acrecentó hasta que le subió por la garganta casi ahogándole.
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La Busqueda de Estrella de Fuego
FantasyPor fin hay paz entre los clanes guerreros y los cuatro prosperan bien. Es entonces cuando Estrella de Fuego, el legendario líder del Clan del Trueno, descubre un secreto impactante: el Clan Estelar, los ancestros guerreros que guían sus huellas, le...