Llevo más de veinte minutos observando a Louis y todavía no sé que es lo que espero encontrar. Se le ve tan dulce y relajado, con el pelo cayendo sobre sus ojos y la respiración profunda. No se ha movido en toda la noche excepto para cambiar la forma en la que me abrazaba. Ni siquiera ha intentado meterse dentro de la cama a pesar de tener frío, no se ha quejado en ningún momento, simplemente ha hecho lo que le he pedido, y no me gusta cómo eso me hace sentir. Me siento mal por hacerle pasar por todas estas cosas, por tener que soportar mis idas y venidas, mis cambios de humor y de opinión, mis miedos, mis dudas, mis inseguridades. No es justo. Desde que descubrí quien era en realidad, desde la pedida, no ha hecho más que demostrarme que quiere ayudarme y que sea feliz, incluso me ha demostrado algo que nunca creí que fuera a aceptar, que me quiere. Y sin embargo, a pesar de todo, no siempre lo he sabido valorar.
Lo observo deseando poder enamorarme de él, es lo correcto, lo que mejor, lo que debería hacer y lo que a él le haría feliz, pero por alguna razón cada vez que pienso en eso, en enamorarme de él, no hay nada. No siento absolutamente nada, es como si mis emociones y sentimientos no reaccionaran de ninguna manera, ni para bien ni para mal. Me frustra este bloqueo emocional que cada vez es más presente en mi día a día y parece no tener intención de desaparecer... sólo espero poder controlarlo, y más importante, soportarlo. Dejo salir un suspiro y aparto los mechones de pelo que caen sobre su frente. Me levanto y cubro su cuerpo con las mantas antes de salir de la habitación. Compruebo que Will sigue durmiendo y tengo unos minutos para mí a solas con mi cafe y las vistas de la ciudad.
Me siento al pie de la ventana con las rodillas al pecho y me quedo mirando el exterior al que me estoy empezando a acostumbrar. Soy incapaz de apartar la vista a pesar de no saber que es lo que estoy mirando, o buscando. Tan solo observo escuchando el silencio y sintiendo el humo caliente que sale de mi taza. No es hasta que me dispongo a dar un trago cuando veo una lágrima caer sobre ese líquido marrón oscuro que tan fiel se ha vuelto a mí. Limpio los restos de esa lagrima com indiferencia y termino mi café dando paseos por el apartamento. Busco entre los libros y entre los vinilos, repaso con mi dedo indice el relieve de los cuadros pintados a óleo, abro la nevera para volver a cerrarla, me recojo el pelo, me lo suelto y lo vuelvo a recoger. Termino mi café, lo dejo en cualquier rincón y me cepillo los dientes observando mi reflejo en el espejo sin perderme ni un solo detalle. Mojo mi cara con agua fría y regreso a la habitación.
Todavía es temprano y los dos varones que hay en este apartamento están durmiendo mientras que yo no tengo nada que hacer excepto estar aburrida y en soledad, lo que hace que mi estado de ánimo decaiga cada vez más. Me quejo de mi misma sin saber que es lo que me molesta y abro el armario, cojo lo primero que encuentro y me voy al hospital a ver a Ava, sé que todavía no se ha ido del hospital y no está dispuesta a separarse de su padre y por experiencia sé que le vendría bien hablar con alguien. Ella lo necesita, y aunque no quiera admitirlo, yo también. Así que compro un par de cafés, un par de dulces y un pequeño ramo de flores para su padre y me pongo en marcha.
Cuando llego, la imagen de Ava dormida en una silla junto a su padre, con las lágrimas todavía frescas recorriendo su rostro me traen muchos recuerdos a la memoria, y apenas consigo controlar la sensación de llorar que invade mi cuerpo, pero no puedo permitirlo, debo ser fuerte, por mi y por mi amiga, pues estoy segura que verme llorar no sería una buena manera de animarla. Dejo las flores sobre la mesa y con cuidado de no ser muy brusca, intento despertarla.
— Jules... — su voz está rota y sus ojos irritados, me observa completamente destrozada y me rodea temblorosa con sus delgados brazos antes de romper en llantos. — ...no puedo... está muy mal.
— Se pondrá bien, estoy segura. — niega con la cabeza y se aleja de mí mientras que intenta limpiar sus lágrimas.
— Jules, mi padre lleva años enfermo, tiene cancer y el infarto solo ha hecho que empeore. — me agacho frente a ella y la cojo de las manos intentando tranquilizarla. — Está muy débil, creíamos que estaba mejor, pero no es así.
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Hold On To Me
FanfictionSegunda parte de "Hold On" // Yo pertenecía a una alta clase social, aparentaba ser feliz y perfecta. Él era un chico solitario que aparentaba no tener sentimientos. Pero nada es lo que parece. Eso es algo que ambos aprendimos desde el momento en qu...
