Abrazados a las puertas de un cementerio, no es así como esperaba que surgiese. A gritos y entre llantos, con las emociones a flor de piel exponiendo nuestros sentimientos sin mirar atrás. Estaba preparada para el arrepentimiento, pero ver a Harry de esa manera, tan adentrado en sus emociones, expuesto y vulnerable... él detesta eso. Pero escucharlo confesar el temor a que me marche, que lo abandone y desaparezca... escuchar que me quiere. A pesar de los centenares de veces que he soñado con este momento, en el fondo nunca creí que ocurriría, que de su boca pudiera salir un te quiero camuflado.
Sonreímos con vergüenza cuando nuestros labios se separan, bajo la mirada apoyando mi frente en su cuello y sonriendo de nuevo. Harry besa mi cabeza y se desliza hasta estar a mi lado, pasando su brazo por mis hombros, asegurándose de mantenerme cerca. Caminamos de vuelta al coche envueltos en un ambiente tenso, incomodo y nuevo. Odio seguir sintiéndome así. Creía que tras el primer te quiero todo sería fácil, que no tendría que pasar por más silencios incomodos o pensar en mis palabras antes de decirlas o mis movimientos antes de actuar. Creía que me sentiría con libertad, libre de poder besar su mejilla al verlo sentado en el asiento de al lado, mirándome antes de arrancar. Libre de poder acariciar su nuca mientras conduce o de besarlo nada más salir de coche. Creía que me armaría de valor y confianza, que me hablaría sin necesidad de suplicar. Tal vez lo que creía no era más que una ilusión, o tal vez estamos los dos tan aterrados y confusos, que nada ha cambiado en realidad.
— Dónde estamos? — frente a mí observo una puerta roja y estrecha enmarcada en medio de una pared de ladrillo llena de pinturas y arte callejero y una mezcla nefasta de olores. Harry aparece a mi lado, pasa su brazo sobre mis hombros sujetándome con firmeza.
— Quiero que conozcas a alguien. — a pesar de que su expresión es de lo más despreocupada, su agarre y actitud posesiva me hacen estar alerta.
Nos acercamos hacia la puerta cuando esta se abre dejando salir de ella una música estridente, humo y la visión de una mujer con el pelo verde y sus cejas medio rapadas, ropa demasiado corta y joyas en exceso encendiendo un cigarrillo y maldiciendo todo a su paso. Harry relaja su agarre de mis hombros y mantiene un extraño intercambio de miradas con la chica. Sin dejar que se cierre la puerta, Harry la sujeta y en apenas un segundo, echa un vistazo al interior del pub, analizándolo. Noto que gana confianza cuando se atreve a soltarme para saludar a un par de hombres y hablar con ellos con discreción. Nunca me deja ir muy lejos y enseguida regresa a mi lado para volver a rodearme con su brazo. Me mira y dirige su boca a mi oreja.
— Es un lugar seguro. — sonríe y me besa brevemente en los labios. Puedo notar las miradas de la gente clavarse en mi nuca e inmediatamente me vuelvo intranquila. — Vamos.
Atravesamos el local en silencio viendo como se alarga ante nuestros ojos. El lugar es estrecho, pero su longitud continúa hasta donde me alcanza la vista, ocultándose tras un muro de piedra que deduzco separa el local en dos. La zona principal, nada más atravesar la puerta describe a la perfección lo que yo llamaría la tranquilidad del caos, pues es un ambiente sombrío pero dónde te puedes sentir como en casa. Un grupo de hombres a mano derecha se reúne en pequeñas mesas de pie mientras bromean y beben sus copas, siempre cerca de la barra, la cual se extiende hasta casi la mitad del local. A mano izquierda, otros juegan en la mesa de billar, siendo confidentes, olvidándose por un momento de la imagen que tanto se empeñan en proyectar. Colgando de la pared, se encuentra una diana con los dardos todavía clavos y casi llegando al fondo, un sofá marrón, varias sillas y un par de mesillas donde otro grupo se relaja.
Al llegar al fondo y escondido tras la pared, caminamos por un pequeño pasillo que finalmente nos descubre la segunda parte de este local. La primera impresión al ver lo que tengo ante mis ojos me recuerda a los años veinte. El humo flotando en el aire, los hielos chocando contra el cristal, mujeres sonriendo coquetamente y un hombre jugando a las cartas mientras conversan y apuestan. Mi mirada inmediatamente se ve atraída por una gran mesa redonda en la esquina izquierda nada más entrar, donde hombres y mujeres disfrutan de su mutua compañía mientras hablan de negocios. No puedo negar que la imagen impone. Continúo observando esta zona, más pulcra y seria que la anterior. La música es suave, simple acompañamiento. A mano derecha, una pequeña mesa de bebidas, donde las diferentes botellas alcohólicas ocupan casi toda su longitud. El fondo es ocupado por numerosas obras, esculturas y objetos valiosos, contra la pared izquierda, un sofá de cuero negro y butacas hacen juego con la mesa de centro de madera oscura. Y finalmente y lo que más me llama la atención, a la derecha, un enorme arco en la pared oculta un lugar más en este local.
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Hold On To Me
FanfictionSegunda parte de "Hold On" // Yo pertenecía a una alta clase social, aparentaba ser feliz y perfecta. Él era un chico solitario que aparentaba no tener sentimientos. Pero nada es lo que parece. Eso es algo que ambos aprendimos desde el momento en qu...
