Capitulo 3

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Parpadeé un par de veces mientras Alex me sonreía con las manos en los bolsillos de los vaqueros. Estaba tan alto y condenadamente guapo como siempre. Dio un par de pasos hacia donde estaba yo y me abrazó levantándome del suelo y girándome en toda la puerta. Yo solo reí y me abracé a su cuello. Su olor me embriagó trayendo a mi cabeza tantos recuerdos que tuve la necesidad de cerrar los ojos.

-Pero que mujer más guapa.-Me dijo aun abrazándome contra su cuerpo.

-Venga pelota...suéltame que me ahogas.-Él rió y se separó mirándome con una enorme sonrisa.-¿Qué haces aquí?.-Le pregunté desconcertada.

-Pues...la verdad es que tenía unos días de vacaciones y no sabía a donde ir...entonces me dije: "Alex, deberías irte un rato a tomar el sol..." ¿y que mejor lugar que Miami?.-Yo lo miraba divertida. Siempre era así de elocuente conmigo, y eso me encantaba.

-Ya...y dijiste, y de paso voy a saludar a Laura.

-Exacto.-Dijo triunfante. Yo puse los ojos en blanco riendo.

-Claro...y yo mañana iré a teñirme de rubia.-Él sonrió.

-Vale, te vine a visitar a ti y de paso tomo un poco de sol.

-Así está mejor.-Le dije con cariño.-Ven, pasa pasa...-Él entró al piso y se sentó en el sofá como si estuviera en su casa.-Estás en tu casa ¿eh?.-Le dije divertida al verlo.

-Ya lo sé.-Me guiñó un ojo.-Ven aquí.-Me señaló una parte del sofá. Yo me senté y él me miró con cariño, como en aquellos días en los que fue mi refugio y mi todo.-¿Cómo estás?.-Me dijo mirándome serio. Sabía perfectamente cuando le mentía, por eso me lo preguntaba de nuevo mirándome a los ojos.

-Muy bien, excelente.-Le sonreí y él sonrió también dándose cuenta de que era verdad.-¿Y tú?.

-Estoy que no paro, entre la última película y una serie que voy a comenzar pronto y además...-Mientras Alex hablaba no pude evitar detallarlo. Los años parecían hacerlo vez mas maduro, su rostro no tenía ya esa inocencia de antes. Sus ojos eran iguales de transparentes que siempre, pero parecían más duros. Pero lo que no había cambiado era esa sonrisa que yo adoraba y que al verla me hizo sonreír a mi.-...y entonces le dije que al menos me dejara respirar, que necesitaba unos días de descanso...tampoco soy una maquina ¿sabes?.-Yo asentí como si hubiese escuchado todo lo que dijo.

-Si era lo que necesitabas estás en todo tu derecho.-Le dije colocando mi mano en su pierna.-Ay por dios, que mala anfitriona soy...¿quieres algo de tomar?.-Él rió entre dientes.

-Un zumo supongo...

-Vale, ya vuelvo.

Me fui hasta la cocina y mientras servía el zumo me pregunté porque me sentía tan extraña. La verdad es que había extrañado ver a Alex, era un buen amigo y desde que nos separamos no habíamos charlado como dios manda.

-Está muy lindo el piso.-Escuché su voz y giré la vista sobre mi hombro.

-Si...-Sonreí a medias.

-¿Cuánto te quedas?.-Me preguntó mientras yo volvía mi atención a los vasos.

-Pues no lo sé, todo depende de...-Mientras hablaba me giré y entonces Alex estaba a milímetros de mi. Su mirada era tan intensa que por unos segundos contuve la respiración.

Vi como ladeaba la cabeza y sonreía a medias.

-La verdad es que...no vine solo a verte, Laura.-Yo fruncí el ceño. Pero lo entendí cuando sus labios se acercaron a los míos. En ese momento me pregunté porque no hice nada para detenerlo, digo, sabía exactamente lo que haría...pero la verdad era que en el fondo una parte de mi quería que lo hiciera. Cuando el beso se hizo mas exigente yo correspondí aferrándome a la encimera. Dios... su boca sabía tan bien como siempre...

Escuché mi móvil sonar en el salón y me sobresalté tirando al suelo sin querer uno de los vasos. Me separé enseguida de Alex avergonzada y miré el desastre.

-Mierda...-Murmuré.

Cuando levanté la vista el seguía mirándome con la misma intensidad, pero yo estaba tan acalorada que bajé la cabeza y fui hasta el salón para contestar el móvil que había sonado en un momento muy oportuno.

-¿Si?.

-Hola, amor...-Una punzada de culpa me invadió al escuchar la voz de David. Respiré hondo e intenté parecer bastante tranquila.

-Hola, cielo...¿Cómo estás?.

-Extrañándote, ya lo sabes.-Yo sonreí nerviosamente.-¿Crees que puedas enviarme un billete para ir a verte?, de verdad te extraño.

-Ya sabes que si...te lo envío mañana ¿vale?, yo también te extraño muchísimo.-Cuando giré la vista vi a Alex apoyado en el umbral de la puerta mirándome con el ceño fruncido.

-Gracias, amor...eres la mejor ¿lo sabes no?.-Yo solté una risita.-Bueno, tengo que hacer unas cosas...¿me llamas mas tarde?.

-Claro.

-Te amo.

-Y yo a ti.

Suspiré colgando la llamada y dejando de nuevo el móvil en su lugar.

-No sabía que había alguien más...-Me dijo Alex acercándose.-Aunque era de esperarse.

-Alex yo...-Él me sonrió levantando la mano.

-Solo dime si...tengo alguna oportunidad.-Yo lo miré con cara de circunstancia.

-Yo estoy ahora con David y...bueno le amo...-El apartó la vista.

-Pero me besaste...

-Lo sé, no debió pasar lo siento.-Él me miró de nuevo y sonrió a medias.

-Yo creo que si pasó es por algo...

-No...

-Laura, te ame muchísimo ¿sabes eso no?.

-Lo sé.-Le dije mirándolo a los ojos.- Quizás yo no te quise como te merecías...

-No, a tu lado fui muy feliz.-Me sonrió.-Por eso quiero recuperarte.

-Creo que es mejor que dejemos las cosas como están...sabes que te adoro como a un amigo...

-A los amigos no los besas como me besaste a mi.-Yo estaba empezando a cabrearme.

-Eso fue...fue...

-Fue un beso...

-Vale ya está. Lo nuestro terminó hace mucho y ahora estoy con alguien a quien quiero mucho ¿vale?, tú eres un amigo genial y no me gustaría perderte.

-Nunca vas a perderme...-Me acarició una mejilla y el contacto de sus dedos me quemó la piel.

-Creo que...tengo cosas que hacer.-Le dije apartándome y mirándolo seria.

-Vale...-Suspiró.- Estaré aquí un par de días...¿puedo venir luego no?.

-Ya sabes que si.-Él sonrió pero aquella sonrisa no era de las que me encantaban. Era una sonrisa triste.

-Entonces nos vemos...-Caminó hacia la puerta.

-Alex...-Él se giró y yo me acerqué.-Lo siento.-Él se encogió de hombros.

-Al menos lo intenté.-Me tomó entre sus brazos y me apretujó.-Te extrañe.-Y besándome el cabello terminó por salir.

Yo miré la puerta unos segundos y me volví a preguntar porque demonios había correspondido a ese beso, y solo había una explicación: "Eres una gilipollas", me dije cabreada caminando hacia la cocina para recoger el desastre que había causado aquel beso.

Como yo ningún amor se entregara Donde viven las historias. Descúbrelo ahora