Taylor
1987
Era el día franco de Taylor. Se encaminaba al departamento de Dorothy Ryan, que lo había invitado a comer. Iba silbando, porque se sentía bien consigo mismo y con el mundo en general. Dorothy era una chica bonita, divertida y con una carrera brillante en el mundo de la publicidad.
De repente oyó un grito, luego otro. Surgían de una casa elegante situada a su izquierda, de cuya puerta salió una mujer de mediana edad, gritando como una desaforada. Estaba casi incoherente. Taylor corrió hacia ella.
-¿Qué sucede?- pregunto -Soy oficial de policía.
Ella hizo un esfuerzo por recuperar el aliento, lo miro como si no pudiera creer que había encontrado a un policía en la puerta misma de su casa, luego frunció el entrecejo como si le molestara verlo allí. Él le tomó los brazos y la sacudió con suavidad.
-¡Oh, Dios! ¡Dios mío! ¡Mi hijita! ¡Esta allá arriba, desangrándose!
-¿Llamó a una ambulancia?- la mujer meneo la cabeza y se le pusieron los ojos en blanco. -Lléveme a donde está su hija.
Taylor subio un piso por la escalera, tras la mujer. Una escalera de roble lustrado. Maravillosamente mantenida. Allí no había suciedad ni olores desagradables.
-¿Que le pasó a su hija? ¿Se cortó? ¿A qué se debe la sangre?
La mujer meneo la cabeza y dobló por un corredor inmaculado que terminaba en una gruesa puerta de caoba.
-¿Ellie?- llamó con voz aguda -¿Dónde estás, querida?
Taylor escucho un débil quejido. Pasó junto a la mujer, cruzó el living espacioso y se interno en un amplio pasillo. Entro en el primer cuarto y allí la encontró, tendida desnuda sobre una cama de una plaza, una criatura que no podía tener más de quince años. Tenía la cara amoratada e hinchada y había sangre sobre sus piernas y en las sábanas. Jadeaba al respirar, y al ver a Taylor se cubrió con la sábana. Tenía los ojos dilatados de espanto e hinchados por las lágrimas y el dolor.
Taylor se detuvo de inmediato y le sonrió.
-¿Qué te paso? Me llamo Taylor, soy oficial de policía y no te haré daño. Déjame ayudarte, ¿quieres? Dime lo que te paso.
-Bandy me forzó y me dolió mucho y ahora estoy sangrando como si estuviera por morirme.
-¿Cómo te llamas?
-Ellie.
-Ellie- repitió él, sonriendo. Violación, pensó. Siguió sonriendo mientras se encaminaba al teléfono. -No te preocupes, todo estará bien. Voy a llamar a una ambulancia. ¿Te parece bien? No, no grites. No voy a lastimarte.
Petrificada de miedo, la criatura no volvió a abrir la boca. Pero palideció aún más. Taylor llamó una ambulancia.
-Bueno,- dijo después, sonriendo -hablame de Bandy.- se inclinó hacia la muchacha y le quito con suavidad la sábana de las manos. -No, no te haré daño, pero tengo que ver si estás perdiendo mucha sangre. Por favor, confía en mí, ¿quieres, Ellie?- la chica asintió.
-Bandy me lastimo mucho.
-Ya sé, ya sé. Ahora, déjame ver. No te muevas.- mientras pronunciaba esas palabras y retiraba la sábana que la cubría, recordó lo sucedido aquella noche, años antes, en la sala de guardia del hospital de París. Y supo por qué sangraba Ellie.
-¿Quien es Bandy?- pregunto, mientras le bajaba la sábana hasta las rodillas. ¡Pobrecita! Hizo una mueca al ver la sangre que todavía manaba. -No te muevas, Ellie.- se volvió hacia la mujer. -¡Traigame toallas, rápido!
Levanto las caderas de la chica y debajo deslizó dos almohadas. Luego trato de parar la sangre con las toallas.
-Hablame de Bandy- pidió.
-¡No!- exclamó la madre, con la cara colorada y el cuerpo tembloroso. -¡Bandy no hizo nada, absolutamente nada! Esta chiquilla tonta lo incitó, ¿y que esperaba que hiciera?
¡Oh, Dios!, pensó Taylor. Una repetición de lo sucedido aquella noche en el hospital de París, y luego los diarios, que afirmaban que la chica, Lindsay Foxe, había seducido a su cuñado... Miró a Ellie. ¡Diablos! Esa criatura patética no había dicho nada, aparte de llorar de dolor y de miedo.
-Hablame de Bandy, Ellie- volvió a pedir Taylor. Y al ver que la mujer iba a protestar, ordenó: -¡Cállese la boca! Salga a la calle y traiga a los paramédicos en cuanto lleguen. ¡Vayase!
-¡Esa chica es una mentirosa! ¡No crea una sola palabra de lo que dice esa putita ingrata!
-No te preocupes, Ellie, todo saldrá bien- la tranquilizó Taylor.
-Bandy es mi tío, el hermano de mamá. Lo conozco desde que nací.
-¿Es la primera vez que te hace algo parecido?- la chica asintió.
-Sí, hace mucho que me obliga a hacerle cosas, pero hasta hoy nunca me había hecho eso. Yo no quería, pero me obligó.
-¿Y él donde está?
-Cuando mamá llego temprano, salió corriendo y me dejo sola.- lloraba desconsoladamente.
-No te muevas, mi amor. En cuanto llegue la ambulancia estarás bien. Y yo me encargaré del tío Bandy en tu nombre. Haré que le den su merecido por lo que te ha hecho.
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Por Amor A Ti
RomanceLindsay Fox es una hermosa modelo top, famosa, admirada y rodeada de lujos, a la que todos conocen como Eden. Parece no faltarle nada para ser feliz. Sin embargo, oculta tras su nuevo nombre un pasado de traición y un presente oscurecido por sombras...
