Capítulo 24

2.5K 266 121
                                        

—¿No crees que ya debería despertar?—Una voz preocupada vibró en mis oídos. Mi cabeza parecía estar a punto de estallar. Punzadas cada vez más fuertes me impedían pensar con claridad.

¿Qué ha pasado?

—Bueno, le inyecté el Adrik hace unas horas. Es un poderoso somnífero que hemos desarrollado con el tiempo que ayudará a la aceleración de regeneración de los tejidos musculares. También ayudará a la reparación o cicatrización de las heridas físicas.

 —Tenemos que hacerlo sin él —Me removí con pesadez al escuchar a otra voz interrumpir rápidamente.

—No, no lo haremos —El gruñido de una voz me sobresaltó. Abrí los ojos lentamente. Puntos rojos y negros me difuminaban la vista, pero reconocí la silueta de Aarón a un lado. Él había dado la negativa.

Cerré los ojos con fuerza mientras me incorporaba. Mis huesos crujieron ante el esfuerzo.

Aarón fue el primero que se acercó a mí, preocupado. Él no estaba acostumbrado a este tipo de situaciones. Su demacrada apariencia me lo confirmaba. Aarón estaba exhausto y ligeramente pálido.

—¿Estás bien?—Asentí dándole una sonrisa—No es la primera vez, y probablemente tampoco será la ultima, que me dan una paliza. —Mi voz salió ronca, tenía la garganta seca y rasposa.

—¿Qué ha pasado?—Pregunté mientras le hacía una seña a Santos indicándole que me trajera un vaso de agua.

—Si te refieres a que parecías un lunático depresivo gritando estupideces y pataleando; eso solo sucedió en tu cabeza.—Gruñó Aarón.

El recuerdo de Ámber apareció con mas fuerza que nunca en mi mente, causándome aún más dolor.  Aquel fue mi primer beso con ella... Supe, en ese instante, que me tenía completamente atrapado en sus redes. Que ella sería la mujer de mi vida.

Supe lo que era deseo. Lo que era desear a alguien que amas y que te correspondía. Supe lo que un simple beso de ella causaría en mi. Un beso que causó lo que miles de mujeres no habían causado con mucho más. Supe, en ese momento que estaba enamorado.

—¿En qué crees que estará pensando?

—Pues con esa reacción, en el propósito de la vida no es—Respondió Aarón con sorna causándoles una carcajada a los demás.

—Te traje agua fría... la necesitas—Santos sonrío tendiéndome el vaso.

Le miré confundido hasta notar el cosquilleo en mi vientre. ¡Maldición! parecía un puto adolescente hormonal. Bebí el agua de un trago, incómodo. La carcajada que profirió Aarón penetró con fuerza mis oídos.

—¿la abstinencia te va mal, ¿a que sí?—Sonrío Aarón.

No sabes cuanto...

—¿Me lo dice un niñato virgen?

La cara enfurecida de Aarón provocó más risas. Un sentimiento extraño se abría paso por mi ser. ¿Hace cuanto no actuábamos así? como personas normales. Como si no tuviéramos el peso de aquellas vidas que robamos en nuestras espaldas. Como si no fuéramos a morir en cualquier instante.

—¡No soy virgen!

Andy y Charlie se mofaban de Aarón mientras notaba el vendaje que se extendía por mi frente.

—Cuanto tiempo estuve dormido?—Le pregunté a Santos.—Dos días.

De pronto la preocupación me inundó mientras todo rastro del buen humor que tenía se esfumaba. Dos días. Dos putos días que desperdicié inconsciente en vez de terminar de ultimar el puto plan.

Daemon PetrovDonde viven las historias. Descúbrelo ahora