Capitulo 15

10.5K 1.3K 167
                                        

No toda la gente tiene lo necesario para convertirse en Animago. Este libro es para aquellos que quieran intentarlo.

Si tiene la suerte de poseer éste libro deberá seguir los pasos necesarios para lograr el objetivo de convertirse en Animago.

Harry cerró el libro con un suspiro. De pronto entendió porqué los menores de edad no tenían permitido intentar esto sin alguien que los guiara. Era un material de lectura pesado y aburrido. El cómo su padre y Sirius pudieron estar lo suficientemente quietos para estudiar la teoría era todo un misterio para él.

Había comenzado a leer apenas terminó la reunión con Tom y sus amigos, pero aún así leerlo completamente le había llevado unos días. Si alguna vez volvía a ver a Hermione le compraría un gran ramo de flores como agradecimiento por todas las veces que ella les había obligado a él y a Ron a hacer investigaciones.

El primer paso era la meditación. Para hacer eso movió todos los muebles de la sala con el objetivo de despejarla. De esa manera podía sentarse en medio del lugar sin que nada lo molestara.

Hubert no había dicho nada. El fantasma parecía contento de que tuviera algo qué hacer en lugar de molestarlo. Hubert todavía lo evitaba, pero Harry sabía que también estaba al pendiente de él. Era casi como si Tom estuviera todavía en la casa; sólo que el fantasma no lo ayudaba con sus pesadillas.

Harry pasó una mano por su alborotado cabello desordenándolo aún más. No sería capaz de concentrarse en la meditación si pensaba en cosas como las pesadillas. No era como si pudiera hacer algo con ellas, a menos que tomara una poción para dormir sin soñar.

Pero esa poción, aunque le ayudara con las pesadillas, era altamente adictiva. No debía correr ese riesgo. Mucho dependía de él que cambiara el futuro al cambiar el pasado.

Respiró profundamente y cerró los ojos. Necesitaba despejar su mente. Si lo hacía correctamente, supuestamente tendría una pista sobre el tipo de animal en el que se convertiría. No sonaba tan difícil.

¿Y desde cuándo las cosas habían sido fáciles para él?

Justo cuando estaba haciendo progresos, un golpeteo destruyó la burbuja de paz que lo envolvía.

Harry abrió un ojo y miró molesto mientras buscaba de dónde provenía aquél ruido. Frunció el ceño cuando vio una lechuza en la ventana que trataba de llegar a él. Si no se equivocaba era una lechuza de Hogwarts.

Sólo pudo pensar en una razón por la que alguien le escribiría.

Se puso de pie y tambaleó hacía adelante. Al parecer el tiempo que había intentado meditar había interrumpido el camino de la sangre en sus piernas. Aterrizó de golpe en piso y gruñó. Ya podía sentir los moretones formándose. La próxima vez se aseguraría de tener muchas almohadas a su alrededor para sentarse.

Sin dejar de fruncir el ceño, Harry se volvió a levantar y abrió la ventana. La lechuza entró y se posó en su hombro. El viento había alborotado sus plumas, parecía más una pelota que una lechuza.

-Tienes algo para mí-. La lechuza estiró la pata y Harry vio un sobre con la elegante caligrafía de Tom. Frunció el ceño. Tom le había envíado una carta hacía dos días, ¿qué habría sucedido para que el chico escribiera tan pronto? Tomó el sobre de la pata de la lechuza-. Si quieres agua o comida estoy seguro de que a Ares no le molestará compartir contigo. No dejes que te asuste. Ladra más alto de lo que muerde.

La lechuza asintió y se alejó.

Harry volvió su atención al sobre en sus manos. ¿Le habría sucedido algo a Tom? ¿Acaso Dumbledore había intentado algo? No podía ser por el paquete que le había dado a Tom en su último encuentro, el chico ya le había escrito sobre eso; todo había salido como lo esperaba.

El comienzo del comienzoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora