II

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(II)

Me abrace a mi misma, estaba temblando debido al viento frío que chocaba contra mi cuerpo.
Habían pasado dos días desde que partí de la aldea en una "misión" de menor importancia, estoy segura de que en estos momentos Kakashi se debe estar enterando que nunca llegue a mi destino.
Una amarga sonrisa se instalo en mi rostro.

Lo siento Kakashi-Sensei...

La tormenta me había tomado desprevenida y mas el diluvio que un unos segundos empapo todo mi cuerpo.

Sakura... Gracias

Negué varias veces con mi cabeza. No, no era momento para que los recuerdos me ataquen. Ahora debía enfocarme en encontrar un lugar donde poder refugiarme de la lluvia.
Camine, camine y camine sin encontrar un refugio así que simplemente me rendí. Sabía que luego de esto obtendría un buen resfriado.

Luego de una hora,  aproximadamente, la lluvia ceso y algunos rayos se asomaban por entremedio de las nubes que poco a poco se iban disipando.
Mi dientes castañaban y estornude. Ya me estaba resfriando.

—¡Ayuda! ¡Por favor ayuda!– mire para todos lados sorprendida – ¡AYUDA! –entre corriendo al bosque siguiendo aquel grito desesperado de ayuda.

Era una chica, la sangre bajaba por sus piernas, que estaban desnudas, y lo único que cubría su cuerpo era un pedazo de tela sucia que le llegaba hasta los muslos.

—¿Estas bien?– me acerque rápidamente hacia ella. Estaba tirada en el piso.

—Lo siento –me susurro con su voz quebrada y lágrimas salían de sus negros ojos, la mire extrañada.
Pero luego entendí todo cuando sentí varios chakras hacerse presentes y un golpe seco en mi nuca.

***

—Oye... Despierta –pestañe varias veces tratando de enfocar mi vista en algún lugar, todo me daba vueltas y me dolía horrores la cabeza– chica despierta...

Mire a la persona que me hablaba, era la misma chica del bosque.
Me levante rápidamente exaltada pero todo me dio vuelta tan rápido que volví a recostarme soltando un chillido de dolor.

—Tranquila no te muevas tan rápido –escuche que me reprochaba.

Una vez que el mareo paso la mire con mas detalle.
Su cabello era negro y largo hasta su cintura, sus ojos del mismo color están acompañados por unas largas pestañas y unas muy marcadas ojeras. Su piel era pálida y en algunos lugares de su cuerpo había moretones, en especial en sus brazos y piernas.

—¿Donde estoy?– pregunte confundida y ella sonrio con algo de amargura.

—En el infierno...

Dolor (Sasusaku) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora