Sentado sobre la cama, vistiendo ropa veraniega, Masahiro tenía en sus brazos a su pequeña hija, alimentándola. No le gustaba que otras personas lo vieran amamantar a Kaori, por lo que siempre que llegaba la hora de alimentarla, se encerraba en su habitación para compartir con ella de ese momento.
Ya se había cumplido una semana desde la llegada de Kaori, para Kousuke y Masahiro no todo era fácil, pero disfrutaban de cada nueva experiencia.
Cuando Kaori terminó de amamantar, Masahiro se encargó de sacarle los gases, dándole palmaditas en su espalda con sumo cuidado y delicadeza. Amaba estar a solas con ella, quería aprovechar cada segundo a su lado.
Kaori se quedó dormida, Masahiro sonrió y le besó la frente, la acostó en su cuna y luego se recostó sobre la cama, estaba cansado, tenía sueño, en la noche su hija había despertado varias veces. Se quedó dormido sin darse cuenta, hasta que despertó por el sonido de un llanto, sin saber por cuánto tiempo se había quedado dormido.
Se levantó de la cama y se acercó a la cuna, tomó entre a sus brazos a Kaori, dándose cuenta que necesitaba un cambio de pañal.
La mudó, teniendo cuidado de no pasar a llevar el cordón umbilical que aún no se caía de su ombligo. Cuando todo estuvo listo, la acostó sobre su cuna, mirándola con cariño.
Kousuke entró sigilosamente a la habitación, tratando de no meter ningún ruido que despertara a su hija.
—Recién se quedó dormida— informó Masahiro.
Kousuke lo tomó del brazo y lo acercó a él, abrazándolo delicadamente.
—¿Te has sentido bien?— preguntó, rozando su nariz con la mejilla de él.
—Muy agotado, pero bien— respondió.
—Deberías descansar ahora, si Kaori despierta me encargo yo.
—Está bien— bostezó, y se recostó sobre la cama.
Kousuke se acostó a su lado, acariciándole el cabello. Masahiro se relajó ante el tacto de su pareja y se quedó dormido.
Ya después, Masahiro despertó solo en la cama, miró hacia el frente y se encontró con Kousuke teniendo en sus brazos a Kaori. Sonrió ante esa imagen y se levantó de la cama para acercarse a ellos.
De esa manera, el tiempo siguió pasando, Masahiro y Kousuke disfrutaban de cada nueva experiencia que les otorgaba la paternidad, al ser primerizos no podían evitar asustarse de todo, pero juntos lograban enfrentar cada cosa nueva que se les presentara. Masahiro estaba agradecido de tener a Kousuke a su lado, juntos formaban un buen equipo criando a la hija de los dos.
Habían pasado juntos el primer baño oficial de Kaori, la primera salida al exterior, la primera carcajada de ella, el primer susto que vivieron al creer que se había enfermado, cada momento importante.
Kaori cumplió 4 meses, ella era muy despierta y tranquila, era querida por todos en la casa de los Oshiba. Kaori lloraba sólo para informar cuando tenía hambre, había que mudarla o algo le hacía sentir mal. Masahiro estaba agradecido de que ella fuera así.
Kensuke y Hasekura se entretenían estando con ella, la pequeña sonreía y miraba con atención todo su alrededor, reaccionando a sonidos y colores.
Incluso los animales se habían acostumbrado a su presencia, Sasa vigilaba a la niña y estaba pendiente de ella, lo mismo con Shigeo, quien siempre avisaba a los demás cuando Kaori despertaba y empezaba a llorar.
Masahiro era feliz de poder estar presente y observar todo el crecimiento de su hija. Cuando ella estaba despierta, él se acostaba a su lado y le hablaba de distintas cosas, quien a pesar de no poder hablar, le respondía con sonrisas o miradas curiosas.
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De los dos
Fiksi PenggemarMasahiro no se esperaba tener un hijo con Kousuke. La llegada de ese nuevo ser querido llenará de más amor la vida de los dos. Hitorijime my hero - Mpreg Kousuke Oshiba x Masahiro Setagawa Iniciado: 16 de septiembre del 2017. Finalizado: 11 de febr...
