Porque te quiero y no.
Porque a veces me emborracho y a
veces no.
Porque siempre fumo y nunca no.
Por estar hastiada del cliché de las prosas,
y sumida en la melancolía de las secas rosas,
me voy perdiendo entre otras cosas...
Por no poder escribir cuando quiero expresar,
y expresar cuando sé que no puedo escribir.
Por esconderme fría en mis sábanas,
pidiendo permiso para soñar.
Porque me quiero y no.
Porque al borrar mis líneas,
borro una parte de mi corazón.
Y por no cambiar estos malos hábitos.
