Jake había preparado un poco de café, y me había comunicado con mis padres para que no se preocupen si llegaba tarde a casa, ellos se aliviaron al saber que estaba con Kendall, lo cual me pareció muy gracioso, pues al parecer no era muy buena influencia.
-¿Recuerdas la historia del asesino Maddie?- me preguntó Kendall. Yo asentí y él continuó -la bruja, como otro castigo escogió un mes en el cual la familia del asesino se convierten en sus sirvientes.
-Marzo...- exclamé yo.
-Así es...-dijo Kendall suavemente y con lágrimas rodando por sus mejillas.
-Pero, si tú no eres el asesino... ¿Entonces es tu padre?- le pregunté al comprender su llanto.
-No, y tampoco mi madre...- comentó Kendall.
Al oírlo, mi confusión aumentó aún más, si ninguno de los miembros de su familia eran el asesino, ¿entonces por qué debía obedecer a la bruja?
-¿Recuerdas mis cicatrices?- me preguntó Kendall al ver mi cara de confusión.
-Sí, las de tu espalda- conteste apenada y con lágrimas en mis ojos. Jake también lloraba, era como si lo que Kendall fuera a decir ahora sería terrible.
-Las de mi espalda...- continuó Ken -cuando yo tenía dos años, mi madre quedó embarazada- al oír eso Jake suspiró y Kendall comenzó a llorar descontroladamente, pero aún con la voz cortada siguió -el embarazo fue normal, pero al momento del parto, algo ocurrió, el niño había nacido sin vida, estaba muerto, ¡mi madre había parido a un niño muerto!- gritó desgarradoramente.
-Lo siento mucho Ken...
-No lo sientas- dijo riendo mientras me interrumpía -la muerte de ese niño no duró más de una hora, pues mientras todos lloraban junto a mi madre, desde la bandeja de plata en donde estaba el bebé, un gritó rompió con el silencio, él había revivido.
Mi corazón se hacía trizas al oír el relato de Kendall, pues el pesar con el que lo narraba era inmenso, y cada palabra le costaba un poco más que la anterior. Sin pensarlo, me acerqué hacia él y tomé su rostro, estaba empapado en lágrimas, y tan solo al sentir el calor de mi mano, un profundo suspiro salió de lo más profundo de su ser, desaflojando su pecho.
-Él estaba bien, ningún médico pudo explicar lo que pasó- continuó tratando de no quebrar la voz -desde pequeño era extraño, nunca tuvo amigos, y a los 10 años, con una tijera de podar, le cortó la cabeza al bebé de la casa de al lado porque lloraba mucho. Los rumores corren, y mi familia no soportó el peso de los insultos y el mal trato. Es por eso que terminamos en Balltown.
-Déjame continuar Ken- dijo Jake para que su amigo no rompa en llanto de nuevo -creyeron que Balltown era lo mejor para que el pequeño se calmara, pero la sed por la muerte que el niño tenía era inmensa, y continuó matando por placer, consiguiendo que nadie se atreviera a venir al pueblo. Al cumplir sus quince años, el chico tuvo la desgracia o la suerte de toparse con la poderosa bruja Shanti, intentó matarla, pero su intentó fracasó, y ante tal ultraje la bruja lo castigó, haciendo que las almas de sus victimas perduren en el pueblo.
-Pero a él no le importó- continuó Kendall -era tan indiferente, y hasta disfrutaba viendo a esas almas en pena, se burlaba de ellos, y narraba una y otra vez el procedimiento de cada asesinato, es por eso que yo conozco cada detalle, pues mi hermano, orgulloso de su trabajo, todas las noche me contaba la muerte de cada espíritu.
-Por suerte llegué yo- dijo Jake -y Kendall pudo separarse de su hermano.
-Pero él te comenzó a odiar- siguió Kendall -se sentía reemplazado por ti, y entonces regresó Shanti...
-Esa bruja se conmovió al ver el odio que el chico me tenía- continuó Jake -y lo ayudó.
-Pero mi hermano no sólo quiso que Jake sufra, sino que quería verme sufrir a mí. Y Shanti, para complacerlo, me hechizó, consiguiendo que un día del mes de Marzo, yo me convierta su títere. Matando a quien él me ordene y como él me ordene. Siempre y cuando continúe con su modus operandi y deje una nota en la escena del crimen.
-Por eso cuando mataste a Jake dejaste una nota pidiendo disculpas ¿verdad?- dije al comprender.
-Así es, y él enfureció, pues eso no era lo que debía decir la nota- me contestó Kendall llorando.
-Y las cicatrices ¿las hizo él verdad?- le pregunté llorando también.
-Sí Maddie... fue mi hermano- tras decir esas palabras rompió en un desamparado llanto. Entonces fue Jake quien continuó.
-Kendall casi muere...- susurró Jake -su hermano lo hirió demasiado, pero algo o alguien quiso que siga con vida, y justo después de eso apareciste tú.
Al oír eso miré a Kendall fijamente, estaba cansado de llorar, sequé suavemente sus lágrimas y lo besé para que comprenda que yo siempre iba a estar para él. Pero Kendall me apartó.
-Maddie, yo te amo- dijo Ken -es por eso que Shanti y Jacob te están buscando. Quieren verme sufrir. Serás mi víctima Maddie.
Nuevamente comenzó a llorar y a soltar fuertes gritos, estaba desconsolado, y cuando yo asimilé lo que Kendall había dicho, rompí en llanto también. Iba a morir, en un mes iba a morir...
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Darkness.
Novela JuvenilUna pareja y su hija adolescente se mudan a un pueblo fantasma en busca de una mejor situación económica, pero la gente y los misterios que allí habitan cambiaran la vida de la joven Madison. Un amor prohibido y una historia siniestra te atraparan c...
