Divorcio.

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♡ un poquito de angst.

La ex pareja estaba frente a frente, cada uno acompañado por su respectivo abogado para hacer el trámite rápidamente y poder sacar el dolor que sentían en sus pechos.

—Mi cliente no desea nada del señor Min YoonGi, por lo que no habrá problema para hacer los papeles.

—¿Nada? Están casados en bienes comunes.

—Lo sé, abogado. Pero es su decisión.

Ambas partes estaban en silencio, sin poder mirarse y sólo dejando que sus abogados hablaran por ellos.

Realmente su matrimonio no daba para más, el trabajo había consumido a YoonGi, dejando a JiMin completamente solo. Fue exactamente el 24 de diciembre cuando el menor al recibir un mensaje de su esposo diciendo que no podrá asistir a la cena debido a un viaje que se dio por vencido; había intentado de todas formas que el amor no muriera pero al parecer sólo él lo quería, ¿Quién abandonaba a su familia el día antes de Navidad? Tomó todas sus cosas para abandonar el frío lugar que alguna vez llamó su hogar.

YoonGi al llegar estaba preocupado, su amado no le respondía las llamadas o los mensajes y el miedo invadió su cuerpo. El lugar estaba vacío, repitió el nombre de JiMin pero nadie contestaba. Corrió a su habitación para encontrarse que las pertenencias del rubio habían desaparecido. Ahí lo comprendió... se había acabado.

Situación que los llevó finalmente al trámite de divorcio.

—Quiero que JiMin se quede con algo. No es justo que yo tenga todo. —habló finalmente el mayor. —Podría ser la casa, el auto, lo que él desee.

El abogado del pequeño lo miró, Park le había dicho que no diría ni una palabra en la citación o se largaría a llorar. Por suerte, eran mejores amigos y se podían entender con una sola mirada.

—Se va a decidir con el juez, pero su palabra de no querer sigue en pie. Esta reunión se da por terminada, la próxima vez que se les cite va a ser para firmar.

Todos se pararon y se despidieron con una leve reverencia. JiMin tomó rápidamente sus cosas para irse, pero nadie se esperaba que una persona saliera tras él para detenerlo.

—Necesitamos hablar, sin abogados ni nadie de por medio.

—No hay nada de qué hablar y realmente necesito irme.

—No serán más de cinco minutos, por favor. —rogó.

Suspiró para levantar la mirada y ver su cara, YoonGi parecía destrozado, tenía ojeras marcadas y una leve barba.

—Está bien. ¿Qué necesitas?

—¿Dónde has estado? Te he llamado, pero no me contestas; he ido a verte pero no me abres la puerta. ¡He intentado de todas las formas pero tú al parecer no quieres arreglar esto!

JiMin hizo una mueca tan cínica que jamás hubiese hecho el pequeño del que se enamoró.

—Así me sentí muchísimas veces, Min YoonGi. Resulta que me cansé, fui el último en tu lista de prioridades. Te esperaba día a día, pero resulta que tú trabajo era más importante que tu esposo. Necesito alguien a mi lado que me haga sentir que soy amado, y contigo no era así.

La imagen de JiMin con alguien más le formó un nudo en el estómago, no podía soportarlo. Era destinado que estén juntos.

—Todo lo hice por tí... para que vivieras con todas las comodidades, ¡Para que no te faltara nada!

—¡Me faltó amor! ¡No tenías tiempo para nosotros! Por favor firma esos papeles y olvidemos que esto ha pasado. Adiós Yoongi.

Vió la figura de su amado hasta que desapareció, tenía la respiración agitada y lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, llegó su abogado —HoSeok— y le puso la mano en el hombro de forma de apoyo.

—Me odia, Hobi.

—¿Recuerdas lo mucho que te costó enamorarlo? —suspiró, riendo un poco. —Estábamos en la Universidad y no podías dejar de hablar de él, pero JiMin era tan desconfiado que no podía admitir que le gustabas. En esos momentos éramos jóvenes e inexpertos pero eso no te venció. Tienes que volver a enamorarlo y lograr que confíe en tí.

—Quiere el divorcio... ¿Cómo le puedo demostrar que es una mala decisión?

—De la misma forma en que le demostraste lo bueno que era estar juntos.

Desde ese momento YoonGi no dejó de darle detalles a JiMin, podría ser un ramo de flores, distintos mensajes o esperarlo luego de su trabajo para llevarlo a su hogar.

JiMin era un profesor en un jardín infantil, realmente amaba su trabajo pero los pequeños eran curiosos y querían saber quién era el atento caballero que siempre estaba dándole cosas a su profesor.

—Es un conocido, no tienen de qué preocuparse.

Es muy guapo. —le comentó una alumna.

—Lo es, ¿Verdad? —suspiró mientras lo veía desde la ventana.

Cuando su trabajo acabó, caminó hasta donde estaba su ex.

—Se te está haciendo una costumbre estar aquí. —se sentó a su lado.

—Tengo que volver a enamorarte, tal como en el principio.

—YoonGi, yo no he dejado de estar enamorado de tí. Pero tienes que darte cuenta que es lo mejor que podemos hacer, así nadie va a seguir siendo lastimado.

—Tú me estás lastimando y muchísimo.

—Basta. Nuestro matrimonio no resultó y muchos casos son así.

El pálido no resistió y tomó la cara del contrario entre sus manos para poder besarlo, grande fue su sorpresa al notar que no era rechazado.

—¿Cómo puedes decir eso cuando aún hay amor entre nosotros? —dijo separándose un poco, aún sus labios rozándose.

—Y-YoonGi.

—Lo siento JiMin, por el daño que te hice. Pero no puedo alejarme de tí, te amo tanto que duele y no firmaré ese divorcio.

El pequeño empezó a llorar y lo abrazó fuertemente.

—Bien, porque no quiero que lo hagas.

Entre amor y drabbles.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora