♡ 835 palabras. ♡ Perdón por este asco de drabble pero ya era hora de actualizar 😞. ♡ ¿Les gusta más con guiones o comillas? 😊
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YoonGi estiró una mano sintiendo inmediatamente como ésta se mojaba. Suspiró mirando al cielo, odiando no haber tomado el consejo de su madre de llevar un paraguas, odiando el haber tenido que quedarse más tiempo de lo necesario en el colegio, odiando a su profesor por castigarlo sólo por estar escuchando música. No es culpa de YoonGi el que sus clases sean aburridas.
«Tendré que esperar a que se detenga para poder irme.» pensó pateando una pequeña piedra.
—Hola.
La suave voz pareció acariciarle los oídos, se volteó para ver a su pequeño compañero de clases. Park JiMin, han estado en el mismo salón hace dos años —desde que YoonGi reprobó y bajó un curso— pero jamás han cruzado más de las palabras necesarias que se le dan a cualquier otra persona. Lo miró extrañado.
—Hola. ¿Qué haces aquí tan tarde?
—Club de fotografía. —se encogió de hombros.
—Ah.
Un silencio incómodo trató de rodearlos, YoonGi miró el suelo guardando sus manos en los bolsillos.
—¿Ya te vas a casa? —preguntó el castaño.
—Ese era el plan, pero la lluvia me lo impide.
—Si quieres podemos compartir, mi paraguas es suficientemente grande para los dos. —el mayor lo miró sorprendido— Bueno... solo si quieres.
—Eso estaría bien. Muchas gracias.
Al ser similares en altura se protegían lo suficiente, aún así sus brazos se rozaban constantemente y YoonGi de pronto se encontró pensando en cómo de suave sería la piel de su compañero.
—¿Por qué estabas aquí aún, YoonGi?
—Nuestro profesor me castigó. —rodó los ojos y JiMin soltó una adorable risita.
—Sabes lo estricto que son.
—Lo malo de repetir año es que mucha materia ya me la sé, asique suelo aburrirme bastante.
—¿Puedo saber el por qué repetiste? —YoonGi hizo un sonido de afirmación, JiMin le causaba confianza.
—Fue un año difícil para mí, tenía problemas con mis padres y además me declaré bisexual. No fue bien visto en mi familia.
—Lo lamento.
—Por suerte ya está todo mejor.
—No sabía que eras bisexual.
—No tengo que gritarlo a los cuatro vientos, ¿No crees?
—Es verdad. Cualquier tema relacionado a la comunidad es difícil hablarlo, especialmente en una sociedad de mente cerrada. Fui afortunado de que mi familia me aceptara tan bien.