Capítulo 1

36 6 1
                                        

Antonella suspiró teatralmente. Estaba al teléfono con una amiga explicándole que no podría verla aquella tarde, mientras la otra se quejaba sin parar.
Tenía casi un año de no verla, pero a veces la vida tenía prioridades, le intentaba explicar, y en ese momento estaba con suficiente estrés. Tras discutir otros pocos minutos, al fin había calmado la situación y Nelly colgó el teléfono. Mientras mordisqueaba un sándwich de dudosa calidad en aquella mesa plástica, Antonella ensayaba su discurso una y otra vez.

- Antonella. Cinco minutos.
- Sí jefe.

Tras el aviso, apuró su discurso y lo recitó otras dos veces antes de levantarse y tomar el delantal del restaurante. Para su pesar, su descanso había terminado y debía volver al trabajo.
Volvió a suspirar antes de caminar hasta la mesa seis.

- Buenos días, bienvenido a Derry's Café. ¿Qué desea ordenar?
- Quiero una porción de tarta de manzana - la voz del chico era fuerte y con su robusto cuerpo no daba la impresión de ser alguien muy delicado - y un capuchino.
- ¿Algo más?
- No.
- Se lo traigo en un momento.

Volvió a la cocina y dejó la orden allí.
Luego miró, fastidiada, el resto de la cafetería: parecía que nunca iba a acabar.

(...)

Al fin, el reloj marcó las siete y Nelly inhaló profundamente, con gusto. Se quitó aquel horrible dental y lo guardó en su casillero. Luego se soltó el cabello y acto seguido corrió hasta la puerta de atrás. Salió de allí solo para recibir el aire frío y húmedo de aquella noche en la cara. El vaho la hizo notar lo cerca que estaba lo peor del invierno.
Sin prisas, caminó unas cuadras hasta una farmacia. Allí la atendió una joven de cabello corto, quien amablemente le vendió lo que ella necesitaba y salió de ahí con una divertida bolsa color rosa.
En los pocos minutos que había estado en la tienda, su novio había aparcado al otro lado de la carretera. Nelly tomó aire y se preparó mientras abría la puerta.
- Hola cariño.
- Hola cielo - respondió Nelly, con una sonrisa.
- ¿Qué tal el trabajo?
- Bueno, algo ajetreado.
- Pronto ya no tendrás que trabajar allí. Lo prometo.
Como respuesta Antonella entró al auto y lo besó.
- Y, ¿Qué tal tu día? - preguntó ella.
- Bueno... ese examen estaba peor de lo que imaginé.
- Te lo dije Nick. Esa profesora siempre elige los peores temas.
- Solo espero no tener que repetir el curso.

Nick encendió el auto y empezó a conducir a casa. Nelly estaba tan cansada que la conversación murió tras eso. Aunque, no solo el cansancio la mantenía callada.
Estaba preocupada y se sentía culpable.
Tras llegar, Nick y Nelly bajaron del auto y entraron en su casa.
Luego de un pequeño silencio, Nick empezó.

- ¿Nelly?
- ¿Sí?
- ¿Qué traes ahí?
- Mira Nick... lo he estado pensando todo el día. No sé que hacer.
- ¿Qué?
- Yo sé que tenemos planes y que apenas estamos empezando a aco...
- No empieces a hacer eso.
- No estoy haciendo nada. Mira tenemos nuestros planes, y lo estuve hablando ahora con Pam...
- Antonella. ¿Puedes decirme de una vez?

Tras una larga pausa Antonella susurró lo siguiente:

- Creo que estoy embarazada.
- Dime que no escuché bien.
- Creo que estoy embarazada, Nick. No sé que más decir - reafirmó Antonella.

La cara de Nick fue un poema. Pasó de incredulidad a sorpresa en fracción de segundo, luego a felicidad y por último a miedo. Todo esto en menos de diez segundos.

- Pero... hemos usado protección siempre... y...
- Me compré una prueba. Voy a hacérmela.
- Pero, ¿qué hacemos si sale positiva? No creo estar listo... tendríamos que comprar cunas y pañales e incluso rentar una casa grande...
- Lo pensaremos si ocurre - dijo Antonella sin ganas.
- ¿Qué tal un perro? Así crecerían juntos... - siguió Nick sin poner atención - A lo mejor pintar...
- ¡Nick!

Este la miró con sorpresa, para luego seguir. Antonella decidió que había tenido suficiente y, dejándolo ahí, hablando solo, fue al baño para salir de dudas.
Nunca en su vida había sentido miedo de orinar. Claro, nunca hasta aquel día.
Tras unos momentos estresantes y dubitativos al fin la prueba dio su resultado.
Antonella suspiró. El alivio que le recorrió el cuerpo terminó de cansarla, pues aquel día había sido demasiado para ella.

- ¿Salgo a comprar ositos de peluche o pijamas? - seguía Nick.
- Ninguno de los dos. - dijo entre risas Nelly - salió negativa.
- Ah, pues bueno. Ya me estaba haciendo ilusión.
- Ahórrate las obviedades Nick - seguía diciendo entre risas Antonella.

Tras aquello hubieron, una cena monótona y una buena noche de sueño. Al día siguiente Antonella se sentía como nueva.
Por primera vez en su vida no la molestó la luz que le daba específicamente en los ojos. Tampoco le molestó el perro de la vecina que ladraba sin descanso tras algún animal o la música con la que se duchaba Nick.
Nelly había empezado aquel día para ser feliz y descansar de aquella horrible semana.
Aquel día hacía una hermosa y fría mañana de domingo. Era bastante temprano y el cielo aún estaba un poco oscuro. Tras levantarse, lavarse la cara y los dientes, se sirvió desayuno.
Mientras comía un bol de cereal estaba mirando su teléfono. Se quedó atónita al ver por cada red social a la que entraba que su cantante favorita había muerto la noche anterior. Pensó que era falso hasta que encendió la tele y vio la noticia de nuevo.

- La cantante Denntrey ha fallecido esta madrugada tras un aparente desmayo. Se ha filtrado desde el hospital que falleció por un coágulo de sangre que se fue a su cerebro y a sus tan solo treinta y dos años le dice adiós a este plano... sus hijos están inconsolables...

Nelly no lo podía creer. Mientras escuchaba la noticia se la iba contando a Nick, quien estaba aún en la ducha.

- La verdad es que pese a que todos sabemos que podemos morir en cualquier momento siempre nos asombrarnos cuando ocurre, como si fuéramos inmortales; - decía un reportero - Denntrey era, al final del día una humana más y lamentamos mucho su muerte pese a todo... A continuación veremos un reportaje de su contribución a lo largo de los años...

Antonella apagó la tele junto con sus ganas de un día relajante. Ahora estaba amargada y quería volver a la cama.

- Nick creo que no voy a salir, al final. Me siento mal.
- Llama a Malorie entonces y pasan el día aquí. Como te quede mejor. O si quieres me puedo quedar...
- No cariño, se que es importante que vayas hoy... Voy a intentar aguantarme a Malorie.

Nick rió y se acercó a ella.

- ¿Sabías que te amo Antonella Rivers?
- Yo te amo mucho más Nick Brew.

Tras aquello Nick partió a la universidad y Antonella se llamó a Malorie, su mejor amiga.

‐ Hola cariño. ¿Viste lo de Denntrey?
‐ Hola cielo. Sí, acabo de verlo por la tele... es una tragedia... ¿Viste la entrevista al hijo mayor? Se me parte el corazón...
- No vi mucho. ¿Quieres pasar y traer helado? Hacemos día de películas o lo que sea.
- ¿Ya empezaron los antojos?
- ¡Malorie! ¡No te lo había dicho! Salió negativa. Siento que no te lo dije, pero ayer llegué muerta del trabajo.
- Que bueno Nelly. Me alegra. Voy a salir por helado, entonces y me cuentas bien.
- En diez.
- En veinte.

Y así, sin más, Malorie colgó el teléfono. Antonella suspiró.
Al final Malorie llegó a los ocho minutos y junto a Nelly, compartieron la tarde y pese a todo; el día no fue tan malo.
En retrospectiva Nelly notó que aquella fue su última tarde normal. Una de películas y tranquilidad. Al mirar atrás envidió que su mayor pena hasta aquel día fuera la muerte de una cantante que ni conocía.

Voluntad De SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora