El padre de Shouto entró al castillo y llego hasta los aposentos de la reina, tocó la puerta y la mujer le abrió la puerta con una sonrisa.
—Luces mucho mejor ¿Es por la llegada de tu hijo? —preguntó el hombre entrando a la habitación —Siempre vuelven —comento él con una sonrisa tirándose en el sofá de la habitación de la mujer.
La mujer quiso decir algo maleducado al respecto pero sabía que contaban con ella, debía hablar lo más amena posible.
—Sí tienes razón —contestó ella con una sonrisa y una risa nerviosa —¿Quieres una taza de té? —preguntó Inko para pedir alguna bebida.
—No no, estoy bien… —respondió el hombre —Una taza de café mejor —se corrigió.
—Claro —dijo ella llamando a un sirviente y dándole la orden.
El sirviente entró y salió lo más rápido que pudo para hacer caso a la orden dada por su superiora.
—¿Por qué no estás conversando con tu hijo? —preguntó Endeavor extrañado por el comportamiento calmado de aquella mujer.
El sirviente regresó y dejo la taza de café al lado del hombre y se volvió a retirar, cerrando las puertas detrás de él al salir.
—Al llegar estaba cansado y dijo que me contaría todo lo sucedido mañana —aclaró la mujer sonriente luego que el muchacho salió.
—Oh~ Ya veo… —dijo el hombre sujetando y dando un sorbo a su café.
El plan iba a la perfección, el sirviente se había encargado de dejar un pequeño micrófono en la parte trasera del mueble donde estaba ubicado el pelirrojo, aunque Endeavor no lo había notado había una cámara sobre el armario grabando el acontecimiento e Izuku permanecía debajo de la cama de su madre, no biológica, escuchando la conversación pero tenía una gran preocupación.
—¡Oh dios mío! —pensó nervioso —¡Mamá esta actuando demasiado raro! —pensó asustado al escuchar la risa nerviosa de antes y cuando le preguntó si quería algo de tomar.
Normalmente su madre le habría contado solo al llegar a Endeavor que su hijo había vuelto con emoción y llantos en la voz, pero al decirle que se había ido a dormir y no comentar nada al respecto lo había hecho peor.
—¡Hubiera discutido esto con mamá antes! ¡Que tonto soy! —se quejó Izuku debajo de la cama preocupadísimo de la situación y jalando sus cabellos de los nervios y del estrés de no poder contribuir de ninguna manera.
Endeavor conversó de temas triviales con su madre durante un largo rato, temas políticos y hasta de su propio familia. Izuku sentía los nervios a flor de piel, conociendo al rubio del que estaba enamorado sabía que no tardaría en llegar ahí en cualquier momento, hora o minuto. Y no era alguien muy silencioso o escurridizo cómo se puede saber.
—Endeavor, cuándo mi hijo se case con tu hijo… ¿Todo mejorará no? —preguntó Inko de repente.
—Claro que sí querida ¿Por qué lo dudas? Lo dejamos en claro hace tiempo —dijo Endeavor un poco tajante tomando un sorbo del café.
Inko ya no sabía que más hacer acerca del tema, quería preguntar más y más, pero sabía que si preguntaba Endeavor sospecharía al instante. Decidió simplemente hablar.
Una de las pocas debilidades de Endeavor es que… siempre tiene que estar hablando de él mismo, si no habla de él se estresa.
—Bueno pues, quiero agradecerte por todo lo que hiciste por encontrar a mi hijo y tratando siempre de cuidar de su compromiso con Shouto-kun —contó ella con una sonrisa —Yo sé que mi hijo va a ser feliz a su lado, lo más feliz posible en su vida creo, además de este matrimonio también nos beneficiamos ambos ¿No? —
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Secuestrado
Fanfiction-Entonces... ¿Solo lo secuestro?. -preguntó el de cabello ceniza con duda. -Sí y vivirá contigo 6 meses, luego nos lo entregaras. -dijo un hombre con semblante misterioso. -Esta bien. -dijo el de pelo ceniza retirándose del lugar. Pero seis meses se...
